«El monte que da dinero arde menos»
a mariña (lugo)
m.g.p.
Las empresas realizan periódicamente mediciones de ruido de los eólicos instalados cerca de viviendas, un trabajo que realizan técnicos bien avanzada la madrugada, mientras Galicia duerme. Uno de ellos, Manuel [nombre ficticio], relata como recorre montes en absoluta soledad en O Deza, O Barbanza, O Suído, Faro... Pero no en A Mariña. «Allí, al poco tiempo de llegar, se ven unas luces y suele aparecer algún vecino en el coche a ver quién soy y qué estoy haciendo. Es algo que solo me ocurre allí».
Esta experiencia que puede parecer anecdótica esconde una realidad relevante al analizar la política forestal gallega: el monte que da dinero no arde o, para ser más correcto, arde menos, porque lo vigilan más al haber riqueza en juego. Y en A Mariña de Lugo el eucalipto sigue siendo algo así como un plan de pensiones o un fondo de reserva de las economías familiares. En 2023, los propietarios de parcelas en esta comarca ingresaron 30.832.946 euros, según datos de la Asociación Forestal Gallega.
«Como vemos ahora en Ourense, suele arder con más intensidad en las zonas donde el aprovechamiento forestal es nulo o casi nulo, como áreas de pasto o montes altos», explica Manuel Galdo, presidente de la Asociación de Productores de Madera de Viveiro (Promavi), que gestiona unas 4.000 hectáreas de terreno de 240 socios en A Mariña Occidental.
Sus asociados no organizan una vigilancia especial en época de alto riesgo ni contratan agentes, sino que cada propietario a título individual se encarga de su parcela. «La mayoría mantienen el monte limpio, sobre todo en los primeros años», apunta Galdo. «Una vez que la planta tiene diez o doce años, ya genera mucha menos maleza». Pero si por la contra hay desaprovechamiento, «crecen los tojos y ahí es donde el fuego hace daño».
El monte productivo es una garantía. En Promavi sufrieron un incendio de unas 80 hectáreas en 2022 «en un día de mucho calor», pero salvo esa excepción, ya ni recuerdan el último fuego relevante. «En Viveiro llevamos muchos años con tres o cuatro conatos al año. Nada más». Tampoco hay que ocultar que en el norte de Lugo ayuda el clima. El viento de nordés, letal para el fuego en otros puntos, aporta aquí aire húmedo, niebla y llovizna muchos días al año. Esta misma semana, mientras Galicia y España se asaban, Meteogalicia registraba acumulaciones de lluvia en Viveiro.
Sin embargo, el cambio climático también afecta a A Mariña, como se demostró en Trabada y Ribadeo en 2023, con un incendio de 2.300 hectáreas que arrasó incluso parcelas de eucalipto que eran modelo de gestión forestal. Fue el mayor de la historia de la comarca y un aviso de la nueva realidad.
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