Unión comunera, una enseñanza del fuego
rianxo (a coruña)
Mateo G. Triñanes
«No hay mal que por bien no venga». Así resume Ánxela Miguéns, presidenta de la Comunidad de Montes de Leiro (Rianxo), el cambio de enfoque que supuso para los comuneros de esta zona de O Barbanza el incendio que en 2019 calcinó casi 1.200 hectáreas entre los concellos de Dodro y Rianxo. «Nos dimos cuenta de que no vale de nada ordenar aquí mi monte sin tener en cuenta las características del resto del territorio. Aquel incendio nos enseñó que debíamos unirnos, que teníamos que trabajar conjuntamente», explica.
Una unión que dio lugar al nacimiento, tan solo un mes después de la extinción de las llamas —en abril de 2019—, de la Plataforma pola Defensa do Monte, donde se integran seis comunidades con una planificación conjunta del territorio que ha establecido medidas preventivas contra el fuego como la ganadería regenerativa, la reducción de especies invasoras y pirófitas —como la acacia y el eucalipto— y ha buscado consolidar masas de frondosas en los montes.
Tras el nacimiento, se estudiaron las zonas y vectores de dirección del fuego en la zona con el objetivo dar prioridad a estos espacios en los diferentes trabajos, y manos a la obra. «La idea es intervenir en el territorio como una totalidad, más allá de los lindes de cada comunidad. Se entendió que este era un problema colectivo y se elaboraron unas directrices de ordenación conjunta que firmaron todas las comunidades», explica Rafael Saco, presidente de la Plataforma.
La unión provocó el interés de la Fundación RIA, la Fundación Biodiversidad y del Laboratorio Ecosocial do Barbanza, que han colaborado con las comunidades preparando sus candidaturas a fondos europeos. «Gracias a esto, pudimos contratar un ganadero», explica Miguéns. Así las cosas, en los montes rianxeiros hasta 136 cabras trabajan a diario consumiendo la biomasa,que en caso de activarse un incendio actuaría como combustible. Cuentan con un cierre en los montes de Leiro para ellas, financiado por Medio Rural, y la previsión es ampliar la cabaña ya que en proceso está otro cierre en Paradela.
«Ahora nos encontramos en un proceso de búsqueda de formas de bioeconomía: fomentando la apicultura o la recolección de castañas y setas. El objetivo es sustituir la idea del abandono del monte por una ordenación que pueda sostenerse en el tiempo», apunta Saco.
La presidenta de la Comunidad de Montes de Leiro sabe que todo este trabajo no exime a los montes de Rianxo de volver a ser pasto de las llamas como lo fueron en 2019, pero a día de hoy, «están mucho más preparados para que las consecuencias sean menores».
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