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Ryanair admite que su futuro en Lavacolla está condicionado por el cierre de la pista el próximo año

Los responsables de la base trasladan al personal que las obras de la próxima primavera «no nos han ayudado» y dejan entrever que han influido en la aerolínea a la hora de tomar decisiones

Pasajeros en el mostrador de facturación de Ryanair en el aeropuerto Rosalía de Castro, en Santiago.

Pasajeros en el mostrador de facturación de Ryanair en el aeropuerto Rosalía de Castro, en Santiago. / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Santiago

El cierre del aeropuerto de Santiago la próxima primavera durante un mes debido a la reposición del pavimento de la pista es un escollo para todas las compañías que operan en la terminal. En una carta enviada al personal con motivo del cierre de su base, los responsables de Ryanair en Lavacolla advierten de que las dos próximas temporadas estarán «afectadas por el cierre total de la pista e instalaciones aeroportuarias entre el 23 de abril y 27 de mayo de 2026, así como los cierres nocturnos previstos para todo el año venidero», lo cual condicionará su operativa en la terminal. Es una primera advertencia para que se atengan a las noticias que puedan llegar. De hecho, la aerolínea de bajo coste irlandesa no quiere adelantar a sus trabajadores información sobre su futuro: «En próximas fechas tendremos mayor visibilidad sobre la temporada de invierno en conjunto, aunque todavía no sobre la de verano de 2026», puesto que el cierre de la pista por las obras supone un obstáculo al que todavía no se sabe cómo Ryanair va a reaccionar.

En la carta enviada a sus trabajadores radicados en Santiago, la compañía insiste en que la subida de tasas es el principal motivo por el que ha decidido el cierre de la base compostelana: «Esto viene de una ya larga guerra por cuestiones de tasas aeroportuarias en aeropuertos regionales entre Ryanair y AENA», recoge la misiva en la que se reconoce que la retirada de los dos aviones basados en Lavacolla es «un palo muy grande para todos, especialmente para tripulaciones de vuelo, que se ven forzadas en su totalidad a irse de Santiago».

Los responsables de la aerolínea en Lavacolla explican a sus empleados que «esta situación se debe a una pugna y a una cuestión política entre el mayor operador en el mercado aéreo español y europeo (Ryanair) y el gestor aeroportuario, que monopoliza la red aeroportuaria en este país (AENA)». También quieren dejar claro a su plantilla que «este profundo recorte en ningún caso es responsabilidad de no haber hecho bien nuestro trabajo, ni del de las tripulaciones basadas en SCQ, ya que hemos hecho un trabajo magnífico y trabajado como un equipo. De eso podemos estar orgullosos; y a lo mejor, en parte por eso no nos cierran completamente como ha pasado con otras escalas».

En el comunicado también se deja entrever que el cierre de la pista la próxima primavera ha podido tener que ver con la decisión de meter la tijera en la terminal compostelana. «Ciertamente, los cierres por obras en pista previstos para 2026 en SCQ no nos han ayudado en absoluto», reconocen los responsables de la base de Ryanair en Lavacolla a sus trabajadores.

El personal está muy preocupado por su futuro. Hay unos 180 afectados por la decisión de la aerolínea. Los pilotos ya se han organizado sindicalmente para abordar la situación a la que se enfrentan con el cierre de la base de Santiago; al igual que los tripulantes de cabina y el personal de tierra, que se reunió ayer mismo. Los servicios auxiliares también han puesto la situación en manos de los sindicatos. No obstante, un operario de este departamento criticaba aún ayer «a incertidume» a la que les tiene sometida la empresa. «Ryanair non se pronuncia ao respecto do que vai facer con nós, e queda mes e medio para o peche da base», manifiesta.

En una entrevista concedida a Prensa Ibérica, el consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, admitió que «el único lugar donde perderemos empleos para la tripulación de Ryanair es en Santiago. Nos reunimos con esas tripulaciones porque hay un proceso de consulta muy extenso que debe llevarse a cabo según la legislación española y según los convenios colectivos que tenemos. Pero nuestra prioridad será preservar los empleos». Aseguraba que «no estamos en un proceso de despido. Estamos en un proceso de consulta para trasladar a nuestros empleados a otras bases españolas».

Wilson se refirió a las tripulaciones pero no esclareció el futuro del personal de tierra, los servicios auxiliares o los ingenieros y técnicos que trabajan en la base de la capital gallega que echa el cierre.

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