Altri busca su última carta
El grupo admite que, sin conexión eléctrica, la planta de fibras de celulosa se cae y recurrirá la exclusión de la red que ve «política»

Infografía del proyecto Gama que planea Altri para Palas de Rei. / LOC
Julio Pérez
Altri condicionó su inversión de más de 850 millones de euros en la polémica fábrica de textiles a base de celulosa soluble de eucalipto en Palas de Rei a lograr una inyección de dinero público de hasta 250 millones de euros a través del Perte de descarbonización industrial y ayudas directas, junto con el coste que para el Estado supondría su conexión al sistema eléctrico. No hay ni rastro del proyecto en los primeros beneficiarios conocidos en el programa de ayudas a cargo de fondos Next Generation y la nueva planificación de las redes con horizonte 2030 deja fuera la subestación solicitada. Lo avanzó el líder de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, en una comparecencia el pasado lunes y la decisión se confirmó durante la reunión que el martes mantuvieron la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, con el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, para analizar cuáles son los refuerzos previstos en el esqueleto eléctrico de Galicia.
La compañía celulosa portuguesa, a través de su filial Greenfiber, asegura que todavía no ha recibido ninguna comunicación oficial sobre la exclusión de su enganche. Lo cierto es que la planificación todavía no ha salido a exposición pública y ni a ella, ni a ninguna otra promotora se le ha comunicado nada. «Cuando se notifique la decisión, se procederá a analizar detalladamente los argumentos técnico-económicos aplicados y se estudiarán las posibilidades de presentar alegaciones siguiendo el curso administrativo habitual», apunta Olga López Arias, responsable de Relaciones Institucionales de Greenfiber y directora de RRHH de Altri en España, en un comunicado a los medios de comunicación.
Defensa del proyecto
El grupo «no renuncia a utilizar todos los mecanismos de recurso administrativo a su alcance», subraya, con un reconocimiento expreso de que sin subestación no habrá planta: «La potencial exclusión del proyecto de la planificación eléctrica supondría obligar al territorio a renunciar a una instalación que contribuiría a su descarbonización». Los responsables de la factoría dan por hecho que, si finalmente no entra la subestación en la batería de refuerzos, «todo apuntaría a que estamos ante una decisión puramente política, que no está basada en criterios técnicos, como debería ser». Recuerdan que cuentan con la declaración de impacto ambiental favorable de la Xunta y eso, defienden, «reconoce el cumplimiento estricto de la legislación nacional y europea» que garantizan que el proyecto, bautizado como Gama, «es sostenible, respetuoso con el medio y coexistente con todas las actividades económicas que se desarrollan en el entorno».
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la obtención del respaldo medioambiental no cierra la tramitación al completo del proyecto y tampoco obliga al Gobierno a incorporar necesariamente el complejo a la nueva planificación. La hoja de ruta con las nuevas líneas y subestaciones incorpora las conexiones para proyectos con garantías reales de salir adelante, siguiendo, como recuerdan fuentes cercanas al proceso, «criterios técnicos específicos» y «racionalidad financiera». Y ponen ejemplo de lo ocurrido con el enganche de Stellantis Vigo a la red de transporte: llegó a estar incluida en varias planificaciones, tuvo que quedar al margen por el recorte obligado del gasto en infraestructuras y no se incluyó hasta la ampliación de la planificación en vigor el pasado año, cuando se justificó su papel estratégico en la transición energética de un sector fundamental de la economía española. Incluso eso no asegura su enchufe. El nudo salió a subasta y compite con otras dos empresas.
Insiste Altri que la suya es «una planta energética neutra», que necesita la subestación para volcar los excedentes de energía renovable y «se perdería una oportunidad para avanzar» en el cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). «Supondría un claro perjuicio al dejar fuera del mapa del desarrollo económico industrial a toda la provincia de Lugo para los próximos años, limitando oportunidades industriales y de empleo y afectando al desarrollo económico de las comarcas rurales y al objetivo tan demandado por toda la sociedad gallega de asentar población y crear futuro en el territorio», sostiene el grupo, empleando parte del mensaje que también lanzó Lorenzana sobre la situación de Lugo después del encuentro con Groizard. Aunque la conselleira ya no nombró expresamente a Altri.
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