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No sin mi móvil: los chavales se saltan la prohibición de llevar el teléfono a clase (y de usarlo)

Rial Boubeta codirige el estudio más ambicioso del mundo sobre TRIC en adolescentes | La edad de acceso al primer teléfono no baja y los niños llegan al porno con 11,5 años

Antonio Rial Boubeta, en el centro, ayer, en la jornada «Infancia digital», en Madrid.

Antonio Rial Boubeta, en el centro, ayer, en la jornada «Infancia digital», en Madrid. / LCO

C. Villar

Santiago

«En mi colegio está prohibido usar el móvil. Pero es que, en cambio de clase, se ponen en una esquina. Necesitan echar una partida por el enganche que tienen” o «en medio de la clase pueden sacar el móvil por estar sentados en una esquina, al fondo, que el profesor no les ve». Son testimonios de los propios adolescentes que demuestran que, si bien en teoría el teléfono ha quedado desterrado de los colegios —y comunidades como Galicia fueron pioneras en sacar adelante estrictas normativas al respecto—, los chavales se saltan la prohibición. Unicef le pone cifras al fenómeno en la que presentó ayer como la «investigación de mayor alcance a nivel mundial sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia», resultado de encuestar a casi cien mil chavales de 10 a 20 años, desde 5º de Primaria y ESO a ciclos formativos de grado básico y medio y Bachillerato.

Según el informe «Infancia, adolescencia y bienestar digital», dirigido por los profesores Antonio Rial Boubeta, de la Universidade de Santiago, y Joël Billieux, de la OMS, y resultado del trabajo conjunto de Unicef España, la USC, el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática y Red.es, un 44,3% de los encuestados lleva el móvil al centro educativo a diario (el 2,7% en Primaria y el 53,6% en la ESO) y de estos, casi uno de cada tres (29,4%) suele mirarlo durante las clases.

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El estudio, cuya presentación apadrinaron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, muestra además que el móvil no se separa de buena parte de los chavales ni en la cama: un 41,2% duerme todos o casi todos los días con él en su habitación y casi la mitad de ellos lo utiliza de madrugada. Aunque la investigación refleja que esos datos suponen un descenso con respecto a una encuesta precedente realizada en 2021 por el mismo equipo — aunque sin incluir Primaria ni Bachillerato—, la edad de acceso al primer móvil «se mantiene en torno a los 11 años», incluso después de que en varias comunidades, Galicia entre ellas, hayan surgido movimientos de anpas que plantean pactos entre familias para demorar la entrega de estos dispositivos a sus hijos.

La inmersión de los adolescentes en las redes sociales es «masiva»: hasta en 5º y 6º de Primaria, advierte Unicef, «ya tienen presencia en alguna red» y un 5,7 del total «podría haber desarrollado un patrón de uso problemático». Casi uno de cada diez participa en retos virales.

Del lado del haber, hay «avances» en el «uso responsable» de la red. Aun así, un 58,4% de encuestados habló con desconocidos, una cuarta parte recibió mensajes de tipo sexual, casi uno de cada diez «presiones» para enviar imágenes o vídeos eróticos o sexuales y un 5,7% de los menores de 16 años dice haber recibido proposiciones sexuales de adultos. El fenómeno OnlyFans «es muy popular entre adolescentes», constata el trabajo, que excluye de esa cuestión al alumnado de Primaria. «El 1,8% de los menores de 16 años tiene una cuenta en esta plataforma», revela.

Sigue considerándose un «reto» la exposición a la pornografía: casi un tercio la consumió en alguna ocasión. La primera vez, de media, a los 11,5 años. Sin embargo, el 70% de encuestados manifiestan no hablar de sexo en casa.

Los peligros de internet no acaban ahí. Rial Boubeta recuerda el acoso, con un 25% de víctimas; el ciberacoso, con un 10%, o que «uno de cada tres jóvenes con pareja reconoce haber vivido control o chantaje a través de las redes». Según advirtió el experto, «estas formas de violencia digital están cada vez más presentes en la vida cotidiana» del colectivo.

Un mal uso que socava la salud mental

Gustavo Suárez-Pertierra, presidente de Unicef España, advertía ayer que «el mal uso de la tecnología provoca la pérdida de hábitos saludables, fatiga mental, presión por la imagen, además de exponer a riesgos como el ciberacoso o los contenidos inadecuados». La «fotografía» de la generación «hiperconectada», como la denomina Unicef, incluye un repaso a su estado de salud mental y a la convivencia familiar.

En esos ámbitos, el estudio revela en el 14,2% de los adolescentes «claros síntomas de malestar emocional», sintomatología depresiva en el 13,1% y un riesgo suicida «elevado» en el 7,4%. Un 6,5% ya intentó quitarse la vida. No obstante, el estudio recoge propuestas para actuar, entre ellas, como defiende Rial Boubeta, abordar como «problema de salud pública» el impacto de los usos problemáticos asociados a la tecnología.

El listado de recomendaciones incluye incorporar la prevención digital desde la Atención Primaria, favorecer la creación de espacios de «desconexión digital» en la comunidad, revisar la edad mínima para acceder a las redes sociales, establecer sistemas de verificación de la edad «efectivos», integrar mecanismos de control parental «accesibles y gratuitos» en los dispositivos o implantar programas de alfabetización digital desde Infantil para «asegurar», al final de la ESO, la adquisición «completa» de competencias digitales para un uso «seguro y responsable» de la red. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, demandó en la clausura de la jornada el apoyo de los grupos parlamentarios para que «salga con un amplio consenso» la Ley Orgánica para la Protección de los Menores en el Entorno Digital.

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