Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Antonio Rial Bouteta Director del estudio 'Infancia, adolescencia y bienestar digital' promovido por Unicef

Antonio Rial Boubeta: «Hay chicas de 4º de la ESO en ‘OnlyFans’ como forma fácil de ganar dinero»

La investigación de mayor alcance sobre el impacto de la tecnología entre los más jóvenes promovida por Unicef revela datos preocupantes para el investigador gallego Antonio Rial Boubeta, su director, quien advierte de la violencia filio-parental y en la pornografía o de fenómenos como ‘OnlyFans’ entre las adolescentes

Antonio Rial Boubeta, ayer, en Santiago.

Antonio Rial Boubeta, ayer, en Santiago. / Xoán Álvarez

C. Villar

Santiago

Tras pasar revista a las encuestas de casi cien mil chavales, se percibe alguna luz, ¿no?

Entre los hallazgos positivos está que la presencia en redes sociales está descendiendo, aunque muy poco, y las conductas de riesgo, como el sexting, contacto con desconocidos, más, lo que es un avance. Eso es fruto de la alarma social suscitada en los últimos años al poner el foco en las conductas de riesgo, en la seguridad. De algún modo, caló el mensaje.

Sin embargo, hay sombras. ¿Cuáles serían las principales?

Como psicólogo y educador, para mí es especialmente preocupante el tema de la salud mental: seguimos viendo que los chavales que desarrollan un patrón de uso desadaptativo de las redes sociales, de sobrexposición, tienen más ansiedad, problemas de somatización, problemas de salud mental y malestar emocional, lo que se traduce en tasas de depresión e ideación suicida hasta tres veces mayores. En todo lo que tiene que ver con el desarrollo emocional, que es capital, el entorno digital es clave por ser el gran surtidor emocional, socioafectivo y relacional y por eso hay que cuidarlo. Hay que educar bien a nuestros hijos para que sean menos vulnerables y mejorar la regulación para que no sean, entre comillas, «sacrificados» directamente en las redes sociales. Aparte, hay miles de chavales con problemas de adicción a los videojuegos o a las apuestas, lo que en sí mismo ya constituye un problema de salud pública, pero, además, esos chavales que tienen ese patrón adictivo también pagan un peaje en los indicadores de salud mental. Ahora se constata con una muestra de cien mil chavales y siendo uno de los grandes estudios de referencia a nivel mundial en la materia, deja poco lugar a dudas de que hay que ocuparse de la salud mental y eso, con los jóvenes, implica hoy ocuparse del entorno digital, aunque no sea el único o principal responsable de esos problemas en nuestro país.

En la presentación advirtió usted de la violencia promovida desde el entorno digital. ¿Es tan grave la situación?

Si nuestros hijos se crían, se socializan en el entorno digital, tenemos que saber la presencia de violencia es abrumadora. ¿Dónde? Pues en las redes sociales, por un lado, pero hay datos más preocupantes, que tienen que ver, por ejemplo, con los videojuegos. Hay un problema de acoso escolar y de violencia filio-parental: cada vez hay más niños y adolescentes que ejercen algún tipo de violencia contra sus progenitores y este estudio aporta datos: insultos, el 12,6%, y violencia física, pegando a sus padres, 4,9%. Hablamos de cientos de miles de padres que sufren violencia física o verbal por parte de sus hijos en estas edades. Eso no significa poner el dedo acusador sobre ellos, porque vemos en esos chavales problemas a nivel emocional. Por tanto, el tema de sancionar y bajar la imputabilidad en ley del menor a 13 o a 12 años porque aparecen esas conductas a edades más tempranas, igual no es la solución. Se debe intervenir desde el punto de vista de la educación y a nivel clínico, psicológico. El desajuste emocional, ¿de dónde viene? Cuando se relaciona el tema de estas nuevas adicciones y esos patrones desadaptativos del uso de redes sociales, de videojuegos, etc., las tasas de violencia filio-parental se quintuplican. Eso también implica problemas en casa, donde, a día de hoy, el principal problema de convivencia es el uso de los dispositivos tecnológicos y, cuando hay un problema de adicción, las tasas de violencia se quintuplican.

Mencionaba los videojuegos...

Hay un 26% de menores que consumen videojuegos para mayores, con violencia explícita. Y un 17% en 5º y 6º de Primaria. Se interpreta como un juego, por lo que se banaliza, se normaliza, y puede tener implicaciones de cara a reproducir conductas y actitudes contrarias a la convivencia y se refleja en mayores tasas de acoso escolar y ciberacoso.

¿Qué me dice del porno?

Hay 7% de chavales que ya han consumido pornografía con 10 o 11 años y un 53% nos dice que los contenidos que consumen incitan a ejercer presión, violencia sobre otros, física o verbal, para mantener relaciones sexuales y un 40% nos indican que en los contenidos hay presencia de violencia explícita, e incluso de violencia contra la mujer, violencia machista. Y eso está colándose a edades muy tempranas en la vida de nuestros hijos y modulando perversamente su deseo sexual, que va a ir, a partir de ese momento, vinculado muy peligrosamente a la violencia. Y relacionamos eso con la ciberviolencia digital y violencia de pareja en el entorno digital, por ejemplo el control de la pareja con geolocalización del móvil.

¿Qué es lo que más le asustó de los hallazgos del estudio?

¿Cómo puede ser que casi el 80% de los chavales ya desde una edad temprana sepan qué es OnlyFans? Además, uno de cada 10 conoce a gente de su entorno, de su instituto, que está ganando dinero en OnlyFans, y el 2,1% tiene o tuvo cuenta en esa plataforma, un híbrido entre una red social y páginas pornográficas. El estudio revela que hay casos de chicas de 4º de la ESO o de 1º de Bachillerato con cuentas en OnlyFans que entienden que les merece la pena porque es una manera fácil de ganar dinero mostrando su cuerpo a ciertas personas que pagan como suscriptores. Todavía no se han elaborado informes autonómicos, pero es un fenómeno global.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents