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Alcohol y avisos de controles: la reforma de Tráfico ‘duerme’ en el Congreso

Las víctimas de siniestros viales se movilizan para agilizar un cambio normativo que lleva más de un año bloqueado

«La vida humana no entiende de plazos legislativos», sentencia Stop Accidentes en una carta que remitirán al Congreso

Un agente, durante un control de alcoholemia. |  Noe Parga

Un agente, durante un control de alcoholemia. | Noe Parga

A Coruña

Sin avances. Más de un año después de que el Congreso tomase en consideración la proposición de ley del PSOE para rebajar la tasa de alcohol al volante y prohibir la difusión en redes sociales de la ubicación de controles policiales de alcohol y drogas, la reforma de la Ley de Tráfico sigue bloqueada en los despachos de la Cámara baja.

Ante esta parálisis, el colectivo Stop Accidentes impulsa una ronda de reuniones con partidos políticos y la recogida de apoyos de otras asociaciones que registrarán en el Congreso para presionar en favor de los cambios normativos: rebajar la tasa máxima de alcohol a 0,1 mg/l en aire espirado (0,2 g/l en sangre) y vetar las alertas de controles en carretera. «Ha transcurrido más de un año sin que este texto avance hacia su votación en el pleno. Mientras tanto, la cruel realidad no espera», denuncian las víctimas en el escrito que remitirán al Congreso.

La demanda, según advierten desde Stop Accidentes, con Jeanne Picard como delegada en Galicia, se plantea como «una emergencia de salud pública que exige acción inmediata». Reclaman que se priorice «la vida y la seguridad vial por encima de cualquier consideración partidista». La previsión inicial del Gobierno era que la reforma entrase en vigor este mismo año, pero a la vista de cómo están los trámites todo apunta a que la votación se demorará hasta el próximo ejercicio.

Los datos refuerza la urgencia de la reforma. Según el Instituto Nacional de Toxicología, en 2024 el 34,4% de los conductores fallecidos en España y el 42,6% de los peatones muertos presentaban alcohol en sangre. En Galicia, hay meses en los que se superan los 2.000 positivos en alcohol o drogas. Y lo más alarmante, más del 40% de los fallecidos el año pasado en siniestros de tráfico en la comunidad gallega presentaba resultados tóxicos positivos y, de los que iban bajo los efectos del alcohol, el 26% superaban la tasa penal, según las autopsias practicadas.

«La implantación de una tasa única elimina confusión normativa y envía a la ciudadanía un mensaje claro y coherente: solo 0,0 es seguro», defienden las víctimas de tráfico.

No se trata de casos aislados, denuncia Stop Accidentes, sino de un «problema estructural, con un impacto social, económico y emocional de enorme magnitud». Cada cifra esconde una familia rota, una silla vacía en la mesa, un futuro truncado.

Aunque de por sí las cifras de positivos por consumo de alcohol o drogas y los fallecidos con presencia de algún tóxico reflejan unas negras estadísticas, a estos datos hay que sumar los miles de conductores que no están en los balances oficiales porque utilizan aplicaciones o grupos de Whatsapp que avisan de la ubicación de los controles y escapan por vías alternativas, unas alertas que además de avisar a infractores viales también son utilizadas por delincuentes comunes en sus huidas de un robo, una agresión, una operación de narcotráfico o un asesinato.

La carta de las asociaciones de víctimas impulsada por Stop Accidentes pone el dedo en la llaga: ¿dónde queda el derecho a la vida cuando una alerta en redes permite a un conductor ebrio esquivar un control y provocar una muerte? La acción policial preventiva, reivindican, salva vidas. «Obstaculizarla, aunque sea indirectamente, las pone en riesgo», denuncian. «No pedimos perseguir, pedimos prevenir tragedias irreparables», urgen.

El debate sobre la intimidad y la libertad de información que han planteado algunos grupos parlamentarios para bloquear este veto a los avisos de controles no puede eclipsar la pregunta esencial: «¿qué derecho pesa más, el de avisar o el de vivir?», se preguntan las víctimas de siniestros viales.

Por ello desde Stop Accidentes advierten de que la proposición de ley registrada el 8 de noviembre de 2024, permanece bloqueada por «compromisos incumplidos, negociaciones pendientes y diferencias partidistas». «La vida humana no entiende de plazos legislativos», recuerdan al tiempo que advierten de que esta reforma de la Ley de Tráfico «no es punitiva, sino protectora, proporcionada y plenamente alineada con los estándares europeos».

Con una caña ya se dará positivo en un control de alcoholemia

El alcohol al volante sigue siendo una de las principales causas de siniestralidad en carretera. Pese a las campañas de vigilancia, cada día son decenas los conductores que circulan en Galicia tras haber consumido alcohol. En octubre del año pasado, el Congreso dio el primer paso al aprobar la propuesta del PSOE de rebajar la tasa máxima de alcohol de 0,5 a 0,2 gramos por litro en sangre.

En términos prácticos, esta rebaja —que afectará a todos los conductores— busca trasladar a la norma la idea de que solo un consumo cero es seguro, según recoge la iniciativa socialista. A modo de ejemplo, un simple tercio de cerveza supondrá dar positivo con la nueva limitación. En el caso de una copa de vino, la posibilidad de superar el límite dependerá de factores individuales como el peso o la constitución física.

Galicia, pionera en perseguir las alertas de controles en carretera

El Sector de Tráfico en Galicia ha sido pionero en la persecución de los avisos de controles en carretera. Las dos primeras sanciones firmes en España contra aplicaciones y grupos de Whatsapp por alertar de los operativos de vigilancia en la red viaria se interpusieron en la comunidad gallega.

Pero no fue a través de la Ley de Tráfico, sino de la conocida como ley mordaza, ya que estas conductas no están tipificadas como infracción vial sino que se consideran infracción grave contra la seguridad ciudadana cuando se ponen en riesgo operativos policiales o se divulgan imágenes de agentes.

La DGT recogió el guante de estas primeras sanciones promovidas por la Guardia Civil de Tráfico en Galicia, emuladas por el resto de cuerpos en todo el territorio nacional, y se movilizó para recoger como infracciones viales graves estos avisos de controles.

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