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Situación crítica de marineros del pesquero gallego en Mindelo

Lara Graña

A Coruña

No hay embajada ni consulado de Indonesia en Cabo Verde. Por eso media docena de marineros de este país asiático tuvieron que ingeniárselas para, desde el puerto pesquero de Mindelo, ponerse en contacto con las oficinas diplomáticas de Dakar, en Senegal. Fue así como hicieron saber a su gobierno que habían sido abandonados, que llevaban siete meses sin cobrar. Que no sabían nada de la armadora de su barco, el palangrero gallego Novo Ruivo.

Una embarcación que es propiedad de la empresa Somar Produtos do Mar Lda., con base en Viana do Castelo, pero cuyos dueños son de dos empresarios de A Guarda. Fue la embajada de Indonesia en Dakar, de hecho, quien alertó hace unas semanas a la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte de lo que estaba sucediendo en el puerto caboverdiano.

Aunque de inicio fueron cuatro los marineros cuantificados por la ITF en esta situación de abandono, fuentes directas de esta organización acaban de apuntar a este periódico que son 12 los afectados: seis son ciudadanos indonesios y otros seis de Angola. La deuda del Novo Ruivo con ellos supera los 68.400 dólares, equivalentes a cerca de 60.000 euros, al tipo de cambio actual. Su situación es «crítica», tanto por lo que están padeciendo en el barco como sus familias.

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