Gallegos que pagan menos por la luz: «Con la comunidad energética ahorramos hasta un 50% en la factura»
La región lideró el pasado año la creación en España de estas entidades, que permiten que ciudadanos y entidades locales produzcan e incluso vendan su propia energía

Placas de autoconsumo del proyecto ‘Mar&Luz 1’. | L. O.
Noela Vázquez Dosil
Galicia se erigió en 2024 como la región líder en la creación de nuevas comunidades energéticas de todo el país. Tan solo el año pasado, la autonomía casi duplicó su número, pasando de 34 a 64 de estas entidades, que permiten que comunidades locales y de ciudadanos puedan obtener beneficios ambientales, económicos y sociales produciendo, almacenando o incluso vendiendo energía. Así lo revela el informe del Observatorio de Energía Común, que sitúa a Galicia como la cuarta autonomía (con Navarra) con más iniciativas de este tipo, detrás de Cataluña, Valencia y País Vasco.
La Unión Europea reguló en los años 2018 y 2019 estas comunidades como figura jurídica. Existen dos opciones, las comunidades energéticas renovables y las comunidades ciudadanas de energía, que, al contrario que las primeras, no exigen que la generación de energía sea de origen verde. En todo caso, ambas opciones funcionan como herramientas para promover la transición ecológica, el autoconsumo y dotar a sus integrantes de mayor autonomía en el mercado.
Un 9% en funcionamiento
Por provincias, según revela dicho informe, Pontevedra es líder, con 24 de estas comunidades, seguida de cerca por Ourense (21), A Coruña (13) y, finalmente, Lugo (6). Jurídicamente la gran mayoría son asociaciones (89%) y una minoría cooperativas (11%). En todo caso, en parte por su juventud, no todas están funcionando. En España, de un total de 659 (de las que 200 se crearon en 2024) tan solo el 18% tienen su primer proyecto energético en funcionamiento, cifra que en Galicia se desploma hasta el 9%.
En este porcentaje se encuentra la impulsada por la Asociación Arousa en Transición, conformada por vecinos de A Illa de Arousa (Pontevedra), que el año pasado puso en marcha uno de los primeros proyectos de generación de energía renovable de la comunidad. Según explica su presidenta, Ana Millán, el proyecto piloto ‘Mar&Luz’ actualmente suministra a 12 familias gracias a las placas fotovoltaicas instaladas en un tejado de propiedad municipal, puesto que el Concello fue uno de los promotores y «la institución que más nos ha apoyado». Además, también suministra a la lonja, cuya participación como parte fundamental del tejido social de la zona Millán considera «muy significativa»; a dos cargadores para vehículos eléctricos, que en caso de ser necesario también pueden abastecerse de la red tradicional; y el excedente, si lo hay, se vende.
Sacarlo adelante fue complejo, explica, y después de recibir la subvención del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía «empezó lo difícil» —llegando a pedir un préstamo para cubrir el resto de la inversión hasta los 50.000 euros que costó—, pero su éxito es innegable, y ahora están avanzando en el segundo proyecto, ‘Mar&Luz 2’, que dará suministro a otras 20 familias.
«En los mejores meses ahorramos hasta un 50% en la factura de la luz»
La presidenta de Arousa en Transición, Ana Millán, defiende que estas iniciativas necesitan más apoyo institucional.

Ana Millán. / L. O.
Ana Millán, presidenta de Arousa en Transición, tiene claro que el apoyo institucional a las comunidades energéticas debería ser mayor, pero también que, a pesar de las dificultades para llegar hasta donde están ahora, cada paso ha valido la pena y este tipo de entidades se erigen como una forma de resistencia ante el modelo individualista y consumista de la actualidad.
¿Cuánto llegáis a ahorrar por vivienda?
Depende, en invierno producimos menos porque los días son más cortos, pero en primavera y verano, que son los mejores meses, estamos cerca de ahorrar el 50% de la factura.
¿Cómo valoráis el apoyo institucional?
Somos optimistas y vemos que las comunidades energéticas funcionan, pero echamos en falta que las administraciones pongan más de su parte. Ahora, lo que más nos urge es el permiso de la Xunta para colocar las placas del nuevo proyecto en el tejado del colegio Torre Illa, por el que llevamos esperando más de un año. Y tampoco nos cansaremos de decir que no es normal que proyectos como el nuestro, que son de interés general, se sustenten con trabajo voluntario y tengan tantas trabas burocráticas.
¿Por qué le recomendarías a la gente que se sume a este tipo de proyectos?
Las comunidades son redes de ayuda, que nos empoderan. Estas son entidades que ponen a las personas en el centro y no a la rentabilidad económica, son proyectos que cuidan de los territorios y de las personas, pensados a pequeña escala y que nos convierten no en meros consumidores, sino en actores activos dentro del mundo energético para pasar a ser ‘prosumidores’ [productores y consumidores] y comercializadores de energía. Al final, los recursos del territorio son de su gente.
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