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El riesgo ante terremotos: solo se aconseja a seis concellos tener planes

La probabilidad de un sismo en Galicia es baja, de únicamente el 0,2%

X. A. Taboada

Santiago

Dieciséis años después, Galicia tiene actualizado su plan de respuesta ante un eventual terremoto, si bien los riesgos derivados de los movimientos sísmicos que se puedan producir en la comunidad son bastantes contenidos. Tanto que no hace falta que ningún ayuntamiento tenga siquiera la obligación de elaborar un plan local para atender a la población ante este tipo de emergencia. Solo existe una recomendación que afecta a seis municipios. Porque la probabilidad de que se produzca un sismo en Galicia es baja, de solo el 0,2%, y además de poca intensidad, con daños leves o moderados. En 2009, cuando se firmó el anterior protocolo, se determinó que once concellos tenían que disponer de planes obligatoriamente. Ese fue un año en el que todavía estaba presente el terremoto de Triacastela de 1997, el mayor de su historia. Y nunca se registró ninguno de consecuencias catastróficas.

Ahora, en 2025, según el nuevo protocolo de protección civil ante el riesgo de terremotos aprobado esta semana por la Xunta, no existe tal obligación para ninguno de los 313 municipios de la comunidad: solo una recomendación dirigida a los ayuntamientos de Ourol, Muras, Negueira de Muñiz y Ribeira de Piquín en Lugo y Chandrexa de Queixa y Parada de Sil en la provincia de Ourense.

Más que nada, por la «alta vulnerabilidad» que presentan sus construcciones, debido a la antigüedad de las edificaciones y al uso de piedras como elemento común de fabricación, por el riesgo de grietas en paredes, movimientos bruscos de enseres, caídas ocasionales de chimeneas o desprendimientos, con el peligro que eso supone para la población.

Para toda Galicia, se calcula que la intensidad de un terremoto oscilaría entre los niveles VI y VII en la escala europea, siendo el grado VI «levemente dañino», sentido por la mayoría en los interiores y por muchos en el exterior, con daño ligero en los edificios corrientes como grietas y desconchados. En el VII, «dañino», la mayoría de las personas se asustan y escapan al exterior, los muebles se desplazan y los objetos caen de las estanterías en cantidad, además de que muchos edificios corrientes sufren daños moderados como pequeñas grietas en las paredes o derrumbe parcial de chimeneas. La escala podría subir gradualmente hasta el extremo de XII (un seísmo que se identifica prácticamente con la destrucción total), pero en Galicia la máxima intensidad que se contempla es la mitad.

En el análisis de riesgo se hace una proyección de las personas que podrían verse afectadas en caso de producirse un terremoto en Galicia, pero dado que se toma como modelo predictivo un método usado en California, los resultados «no tienen necesariamente que corresponderse con la realidad», advierte la Xunta. En todo caso, a modo de orientación, se cifran en miles los heridos y en centenares los eventuales fallecidos.

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