Galicia tiene 1.800 médicos sin MIR que no pueden trabajar en el Sergas
La mayoría son facultativos extracomunitarios que no han homologado su formación
Otros profesionales están empleados en mutuas, son inspectores o han abandonado la medicina

Residentes en el Complejo Hospitalario de Santiago. | Xoán Álvarez
Paula Pérez
Galicia tiene más de 1.800 médicos colegiados que no tienen la especialidad. Por ley estos facultativos no pueden ser contratados en el sistema sanitario público. Tienen su título de Medicina, pero no llegaron a cursar los cuatro o cinco años de MIR, que es un paso imprescindible para especializarse. Se trata, en su mayoría, de profesionales extranjeros que no han podido homologar su formación. Otros trabajan en la privada, en las mutuas donde no se les pide este requisito, o son inspectores o profesores de universidad. Algunos incluso abandonaron la medicina y se dedican a otras cosas, pero mantienen la colegiación.
En un momento en el que preocupa el déficit de médicos, sobre todo de Primaria, llama la atención que de los 14.421 médicos colegiados en activo en Galicia, solo 10.689 tengan la especialidad. El presidente del Consello Galego de Colegios Médicos, Eduardo Iglesias, explica que de esa cifra hay que descontar a los facultativos que están ahora mismo haciendo su residencia y que ya están colegiados. Son 1.871. Quedarían, por lo tanto, otros 1.800 médicos sin especialidad.
Las plazas MIR son limitadas y para acceder hay que pasar un examen previo. No todos consiguen plaza para hacer la residencia y especializarse, otros abandonan por el camino y hay quien opta por otras vías laborales alternativas a la medicina.
Mientras, hay cien vacantes de facultativo de familia sin cubrir en el Sergas. Y hay una bolsa de médicos extracomunitarios que quieren trabajar, pero están pendientes de homologar su formación. «Se nota que hay un incremento de estos profesionales. Nosotros proponemos que los que no tengan el título de especialista que hagan el MIR, aunque claro las plazas de formación son las que son», advierte Eduardo Iglesias.
Cuando un médico procedente de fuera de la UE llega a España primero tiene que pedir la homologación de su título de Medicina al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y suele haber bastante atasco. «Hay retraso porque a veces no se entrega la documentación correctamente y hay que ser muy garante porque también puede haber papeles falsificados», justifica el presidente del Consello Galego de Colegios Médicos.
Una vez Universidades homologa su título, debe ser el Ministerio de Sanidade el que acredite su especialidad. Normalmente para ello deben realizar el MIR, solo así podrán ser contratados en el sistema público de salud.
En Galicia el Sergas llegó a proponer homologar títulos de Medicina de Familia sin hacer el MIR sino con «una formación equivalente», lo que levantó en armas al colectivo médico y obligó a la Consellería de Sanidade a retirar la medida.
Cuando en 2020 estalló la pandemia de COVID, ante la urgente necesidad de médicos para reforzar la atención sanitaria, se permitió, de modo excepcional, que las comunidades autónomas contrataran a facultativos sin especialidad. «Pero ahora en Galicia puede haber algún caso, tal vez para cubrir alguna guardia, pero no se hacen contratos a largo plazo. De hecho, no se deberían contratar», avisa Eduardo Iglesias.
Y ante la escasez de facultativos en los centros de salud, el presidente del Consello de Colegios Médicos reflexiona que «durante años quedaban sin cubrir plazas MIR porque no se puso en valor la medicina de familia».
Y para poder contratar a los extracomunitarios que están colegiados en Galicia y que no pueden ejercer en la pública porque no tienen la especialidad, la única solución pasa porque hagan el MIR, según Iglesias. En su opinión, cree que hay cierto margen para ampliar las plazas para residentes en los centros sanitarios gallegos, pero solo hasta cierto punto. «Ahora se forman 9.000 en toda España, pero formar a 10.000 sería inviable», explica. La razón es que las unidades acreditadas para tutelar a estos residentes deben cumplir una serie de requisitos. «Imagínate, por ejemplo, que para formar a un oftalmólogo se requiera que en ese hospital se hagan tantas cirugías de retina al año, pues no todos los centros las hacen», explica.
Cuentas pide que si hay experiencia laboral no se exija la homologación
Los médicos no son los únicos trabajadores que escasean. Las vacantes en las empresas crecen por falta de personal cualificado. De ahí que el Tribunal de Cuentas haya recomendado al Gobierno que extienda el régimen normativo aplicable a los nacionales de la Unión Europea a los solicitantes extracomunitarios, de manera que no se les exija el requisito de la previa homologación de títulos universitarios, siempre que exista una experiencia profesional formalmente reconocida de entre cinco y quince años en su país de origen.
El Tribunal de Cuentas examinó la homologación de títulos universitarios extranjeros e instó al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a realizar un esfuerzo «muy decidido» para poder eliminar en un plazo razonable «el gran número de expedientes acumulados».
En todo caso, el Tribunal de Cuentas aprecia un cambio positivo en el número de resoluciones en el primer semestre de 2025, al superar por primera vez al de solicitudes registradas. Aun así, a 30 de junio de 2025 existían un total de 80.648 solicitudes pendientes de resolución. Y alrededor de la mitad se corresponden con médicos.
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