Tomé cambia de rol en la Diputación: deja la presidencia pero tiene la llave
Su estrategia de retener el acta altera la aritmética provincial y obliga al PSdeG a contar con su voto si quiere conservar el organismo | Lugo revive así los tiempos de Manuel Martínez

La última toma de posesión de Tomé en Lugo, en 2023. / Carlos Castro
M. g. p.
Todo apunta a que el PSdeG ha perdido la alcaldía de Monforte, la segunda más importante de Lugo tras la capital, por la maniobra de José Tomé de mantener su acta como alcalde no adscrito. Pero es que al repetir esa misma estrategia en la Diputación de Lugo, deja la presidencia socialista del ente provincial en el alambre, porque la mayoría de 13 asientos que conforma el bipartito PSOE-BGN (10-3) desaparece. Tomé ha cambiado la aritmética en el Pazo de San Marcos y quién sabe si las alianzas, porque aunque es cierto que pierde la presidencia, todavía conserva la llave. Es él quien deshace el empate entre los 12 diputados del PP y los 10+2 del bipartito.
La situación es tan endiablada que abre una nueva etapa de juegos malabares para conseguir una mayoría solvente que permita gobernar el día a día de la Diputación. Algo que tampoco es nuevo en la política provincial de Lugo, que regresa así a los tiempos de Manuel Martínez, el díscolo socialista al que no dejaron ser presidente cuando cayó Cacharro, pese a que pasó años de mili haciéndole oposición. Tras varios tira y afloja, Martínez acabó cabreado con el PSdeG y se pasó a los no adscritos, condicionando el gobierno. Hoy, menos de una década después de aquel episodio, el equilibrio se repite con José Tomé en el centro de la balanza.
Primero: buscar presidente/a
De arranque, lo primero que habrá que negociar con él es su sustituto o sustituta. Una tarea que se antoja difícil, ya que el grupo socialista en la Diputación está dividido. La favorita de Tomé y mano derecha sería Pilar García Porto, quizás el relevo natural, pero su nombre aparece salpicado en el escándalo del presunto acoso sexual por ser la secretaria de Organización del partido en Lugo. A ella afearían algunas víctimas su pasividad.
Después hay un grupo de tres diputados etiquetados críticos con Tomé, como son Arias, Marisol Morandeira e Iván Castro, que los dejaría fuera de juego. Y otro asiento lo ocupa el alcalde de Lugo, Miguel Fernández, que no cambiará Concello por Diputación.
Así que las opciones no son tantas: Pablo Rivera Capón, concejal en Láncara, es el más veterano y conocedor de la Diputación de todos, pero con enemigos internos potentes. Así que la alcaldesa de Burela, Carmela López, aparece hoy en las quinielas como la mejor situada.
La opción B es más remota, pero ya no imposible en la jungla política lucense: que Tomé apoye una moción de censura que le entregue la presidencia de la Diputación a Antonio Ameijide, del PP. Es una operación de alto voltaje y no exenta de riesgo para todas las partes.
E incluso habría una tercera vía, que sería la salida definitiva de Tomé. Pero eso puede tardar, porque a menudo el que tiene la llave siempre es el último en irse de los sitios.
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