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Las tierras raras gallegas podrían valer hasta 24.000 millones de euros

Un informe de la USC destaca su presencia en el corredor Vigo-Tui-Porriño, aunque alude al potencial que tienen otros depósitos como el de Fervenza, en A Coruña, y Zarinas, en Ourense

Maquinaria trabajando en una mina en Galicia.

Maquinaria trabajando en una mina en Galicia. / E. P.

N. Vázquez

Santiago

Recientemente, las tierras raras se han convertido en uno de los minerales más cotizados. Se obtienen a partir de 17 elementos químicos, y son imprescindibles para la producción de bienes tan vitales para la sociedad actual como los imanes, láseres o incluso la tecnología de la fibra óptica. Un valor que la Unión Europea ha sabido ver, declarando este material como estratégico para la autosuficiencia de sus estados miembros y poder asegurar la transición ecológica. Y es que a día de hoy, igual que ocurre con otros materiales imprescindibles como el galio o el indio, China domina el mercado de las tierras raras, controlando aproximadamente el 90% del refinado a nivel mundial, lo que pone de manifiesto la dependencia —y por tanto vulnerabilidad— de la UE con respecto a terceros países. Es por esto que desde Bruselas llevan ya varios años incitando a los gobiernos del viejo continente a ponerse las pilas, investigar y explotar sus recursos mineros, con el modesto objetivo de que para 2030 el 10% del consumo anual de materiales críticos de la UE se extraigan dentro de la Unión.

En este contexto, Galicia se presenta como un enclave estratégico, como ya ha quedado demostrado con el yacimiento de Penouta, el único productor de tantalio de los 27 países —aunque ahora paralizado—. Pero su potencial no se queda ahí: un informe realizado por la USC y encargado por la Xunta ha detectado que la comunidad alberga 18 de los 34 materiales que la UE considera críticos, y, entre ellos, las tierras raras, que tienen un potencial económico de entre 8.000 y 24.000 millones de euros, unos 150-250 millones al año.

Concretamente, el informe señala que en la comunidad hay varias zonas de interés estratégico para la exploración y explotación de tierras raras que, «si se gestionan adecuadamente, podrían posicionar a Galicia como un productor significativo a escala europea».

No es ninguna sorpresa que, de todos ellos, el complejo peralcalino de la Sierra del Galiñeiro sea considerado como «el depósito de tierras raras más significativo identificado hasta la fecha en territorio gallego», que podría producir hasta 3.000 toneladas al año. Pero esto podría quedar limitado si prospera la protección en la que ya trabaja la Xunta desde octubre, gracias a los esfuerzos de los comuneros de Vincios, a través de su declaración como espacio privado de interés natural, blindándolo no solo ante la minería, sino también otras acciones como la eólica. En todo caso, el potencial de tierras raras de Galicia no se limita solo a este yacimiento, y el informe considera prometedor el depósito alcalino de Zamanes-O Porriño, con más de 20 minerales portadores de tierras raras.

Además, apunta al distrito de tierras raras de Vigo-Tui, de unos 150 kilómetros cuadrados, como una segunda fuente significativa, en el que se han identificado 15 zonas prioritarias con potencial económico que, eso sí, requieren todavía una evaluación detallada mediante sondeos y estudios metalúrgicos. Los placeres costeros de las Rías Baixas son —y siempre que no interfiera con su protección ambiental, ya que muchas zonas forman parte de la Red Natura— otra fuente potencial de tierras raras. Estos placeres son depósitos minerales que se encuentran en los sedimentos erosionados por la acción del mar, en arenas generalmente a poca profundidad.

En base a esta información, y dejando las limitaciones ambientales a parte, el corredor de Vigo-Tui-Porriño se plantea como el «más prometedor» en Galicia para tierras raras —que ya se recuperan, de forma secundaria, en la explotación de Áridos de Mendo en Salvaterra do Miño —, aunque, eso sí, no es el único. El documento también señala como prioritaria la exploración de la zona de la cuenca de Salas, en Ourense, que, en base a estudios de viabilidad preliminares, podría producir hasta 800 toneladas anuales.

Del mismo modo, aunque con menos prioridad y con más necesidad de estudio, finalmente el informe señala a otros dos depósitos, en Zarinas (Ourense), que podría llegar a producir hasta 300 toneladas, y Fervenza, en A Coruña, que requiere mayor prospección, pero también tiene potencial. En base a esta información, el concluye que el potencial de Galicia en lo que a las tierras raras respecta es «excepcional», incidiendo, eso sí, en que el «desarrollo de tecnologías limpias de extracción y procesamiento, la implementación de economía circular y la integración de energías renovables en operaciones mineras presentan oportunidades para posicionar a Galicia como líder en minería sostenible», pudiendo convertirse en el centro de la innovación en tecnologías de elementos críticos.

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