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De la tragedia personal a la defensa colectiva, así nació Stop Accidentes: «Éramos dos madres rotas»

La delegada de Stop Accidentes en Galicia, Jeanne Picard, recuerda cómo se formó la fundación

Jeanne Picard, delegada de Stop Accidentes de Galicia.

Jeanne Picard, delegada de Stop Accidentes de Galicia. / Iago López

La delegada de Stop Accidentes en Galicia, Jeanne Picard, relata cómo, recién golpeadas por la tragedia, ella y Ana María Campo se lanzaron hace 25 años a un activismo cuyo destino desconocían: «Éramos dos madres rotas, con el alma partida, pero luchadoras, dispuestas a sacar fuerzas para salir del silencio. No nos resignamos ni aceptamos lo inaceptable ante la catástrofe diaria: casi 5.000 personas fallecían en el tráfico en España ante la indiferencia de la sociedad». No querían ser «víctimas olvidadas por el poder político, apartadas del proceso penal y silenciadas por los medios de comunicación».

Su primera reunión con el entonces director general de Tráfico, Muñoz Repiso, marcó un antes y un después. «Nos escuchó y nos dijo que íbamos a predicar en el desierto», detalla Picard. Poco después, un agente de seguros les aseguró que las víctimas eran «el precio a pagar por el progreso».

Aquellas frases, «clavadas en el corazón y en la memoria para siempre», se convirtieron en un revulsivo. «Ofendidas e indignadas decidimos actuar y fundar Stop Accidentes», relata. Desde entonces, Picard se convirtió en la delegada de Stop Accidentes en Galicia, una figura imprescindible en la defensa de las víctimas y en la presión constante para mejorar la seguridad vial.

Su discurso, siempre firme y sereno, ha acompañado reformas legislativas, campañas de concienciación y debates públicos. «Mi hijo Santi forma parte de esta cruel estadística de la vida, siendo una de las primeras víctimas mortales de este siglo en las carreteras gallegas. Es la razón de ser de la fundación Stop Accidentes, para que no le pase a nadie más», apunta Picard. «Seguiremos el camino, indignados pero dignos, rebeldes pero reivindicativos, responsables y proactivos. Nos espera una tarea compartida para convencer, decidir y actuar», concluye.

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