Entrevista | Victoria Gómez Dobarro Jefa de Tráfico en Galicia
Victoria Gómez Dobarro: «Galicia ya envía a Sanidad a reincidentes en alcohol para limitarles la conducción»
Galicia ha logrado dejar atrás las negras cifras de décadas pasadas que llegaron a superar los 400 muertos en un año en su red viaria, pero encara nuevos desafíos: frenar un estancamiento en la siniestralidad marcado por velocidad, distracciones y un preocupante consumo de alcohol y drogas. Aunque la sociedad rechaza cada vez más las conductas peligrosas, siguen siendo necesarias cambios que permitan llegar al objetivo «cero víctimas». Entre estas reformas, la jefa de Tráfico en Galicia alude a la «tasa cero» de alcohol y el veto a los avisos de controles. Gómez Dobarro advierte de los excesos de velocidad, las distracciones y un todavía preocupante consumo de alcohol y drogas —ahora también entre adultos de más de 40 años—, lo que se refleja en numerosos positivos en controles. Para hacer frente a los largos historiales de alcoholemia de conductores con dependencia del alcohol y a la espera de una norma estatal, Galicia ya restringe el carné a reincidentes en alcohol.

Victoria Gómez Dobarro, en un momento de la entrevista. | Casteleiro / Roller Agencia
Cada semana dos familias que pierden a un hijo, un padre, un hermano o un amigo en las carreteras gallegas. Como sociedad, ¿nos hemos acostumbrado a estas cifras y nos hemos vuelto insensibles ante esta tragedia cotidiana?
No creo que exista una insensibilidad general, ni mucho menos. La sociedad ha cambiado. Antes había quien presumía de hacer A Coruña–Madrid en cuatro horas y se le aplaudía. Hoy eso genera rechazo. Ha habido un cambio cultural. Lo que ocurre ahora es que nos estamos quedando estancados. Y no es tanto un problema de la sociedad como de falta de incentivos externos: cambios normativos, regulación de determinadas conductas. La tasa cero de alcohol es uno de esos pasos. Hay que ir avanzando con medidas pequeñas que consigan grandes resultados.
Habla de la velocidad. ¿Se vuelve a correr al volante en Galicia o la rebaja del límite a 90 km/h en carreteras secundarias ha supuesto un ajuste?
Siguen existiendo velocidades muy altas: 150, 160 o 180 km/h en autopistas o autovías. Pero ya no es tan habitual como antes. También es cierto que los radares hacen su trabajo y que, en estos últimos años, se ha apostado por instalarlos en vías convencionales y radares de tramo, de forma que la sensación de vigilancia y control se extiende a toda la red viaria. No hay que olvidar que Galicia tiene una dispersión poblacional muy elevada y una red de carreteras muy compleja, endiablada, con vías principales, autopistas, autovías, carreteras convencionales, provinciales, municipales… muchas veces difíciles de cuantificar.
«El consumo de drogas ya no es solo cosa de jóvenes y fines de semana: crece entre adultos y por la semana»
¿También se corre en carreteras secundarias, donde el peligro es mayor?
Ahí se producen más del 90% de los siniestros mortales. Hay velocidad excesiva, sí, pero con menos exceso que en las autovías. No suelen ser cifras tan extremas, aunque siguen siendo inadecuadas.
Stop Accidentes propone limitar a 30 km/h las travesías. ¿Es viable?
No tengo constancia de que se esté planteando ese cambio. Lo que sí existe son medidas de infraestructura para reducir la velocidad en travesías y accesos a poblaciones: reductores, “dientes de dragón” que estrechan visualmente el carril, chicanes… Son elementos que obligan a levantar el pie. La clave es que el conductor perciba que entra en una zona distinta, de transición hacia un entorno urbano y que exige una velocidad más reducida por el tipo de usuarios, vulnerables, que se mueven en ese entorno: peatones, ciclistas...
¿Qué peso tiene la velocidad en los accidentes mortales?
En 2024, la velocidad inadecuada representó el 19% de los siniestros mortales; en 2023 fue el 16% y en 2022 casi el 24%. Tras la pandemia hubo un repunte porque había poca circulación. Además, la categoría distracción es muy amplia: puede incluir uso del móvil, pero también positivos en alcohol que solo se confirman tras la autopsia. Creemos que parte de esas distracciones esconden consumo de alcohol.

Gómez Dobarro, en el Centro de Gestión de Tráfico, en A Coruña. | Casteleiro / Roller Agencia
¿Las distracciones ya superan a la velocidad como causa principal de un siniestro mortal?
Sí. Y además suelen ir acompañadas de otros factores. Si una persona ha bebido mucho, difícilmente se acordará de ponerse el cinturón o de mantener la atención. Todo va encadenado.
¿Se plantea algún cambio específico para combatir, por ejemplo, el uso del móvil?
Seguimos con nuestra tarea. ¿Denuncia y sanción? Por supuesto. Pero también información y recordatorios. La DGT insiste mucho en ello, tanto en redes sociales como en anuncios televisivos. Y nosotros, en las actividades de educación vial, lo repetimos sistemáticamente. Con los jóvenes es relativamente fácil trabajar, y con los niños también porque son esponjas. Con los mayores también se llega bien. El sector más complicado es el intermedio: adultos que trabajan, con poco tiempo, menos receptivos a los mensajes de tráfico. En ellos cuesta más que cale el mensaje. Los anuncios impactan, especialmente los de Navidad o campañas duras recientes. Ese impacto inicial lo conseguimos. Pero otra cosa es el día a día, el interiorizarlo y cambiar hábitos; eso cuesta más.
Las cifras de alcohol y drogas siguen siendo muy elevadas. ¿Por qué no se logra frenarlas?
Es frustrante. Aunque algo habrá mejorado respecto a hace décadas, sigue siendo un problema grave. En festivales o fiestas populares podemos tener 100 positivos en un fin de semana. Algo falla en la asimilación del riesgo, especialmente entre jóvenes.
¿Qué porcentaje de positivos en alcohol son reincidentes?
La mayoría no lo son. Pero sí hay conductores con historiales muy extensos. En esos casos se abre un expediente y se deriva a la inspección sanitaria.
«El Código Penal protege a veces más al delincuente vial que a la víctima»
Hace unos años se hablaba de programas de rehabilitación para recuperar el carné y ahora volvió a retomarse la iniciativa entre DGT, Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas.
Es lo que necesitábamos... Pero es muy complejo regularlo porque hay tantas sanidades como comunidades autónomas. Llegar a un procedimiento común para todas es difícil. En Galicia hemos decidido hacerlo porque tenemos muchos casos y hay que actuar. Aunque la norma estatal tarde, nosotros tenemos que dar respuesta. Todavía no hay un canal formal ni una norma plenamente definida sobre cómo trabajar con estos reincidentes, pero en los casos que presentan ese perfil [en Galicia] los trasladamos a la inspección sanitaria para valorar una posible dependencia y, en su caso, actuar en consecuencia. Ellos evalúan y pueden proponer limitaciones: circunscribir la conducción a una zona o exigir conducción acompañada. En algunos casos ya se han aplicado. Los agentes conocen a muchos de estos conductores habituales y saben que pueden ser un riesgo para los demás.
¿La inspección sanitaria es receptiva a esas propuestas?
Totalmente. A todos los casos que enviamos tenemos respuesta.
¿De qué volumen de casos hablamos en Galicia?
Es un proceso que está en marcha porque nos preocupa. Y mientras no llegue el momento en que se apruebe una norma estatal que lo regule con detalle, hay que hacer algo con los casos que tenemos.
«¿Derecho a la intimidad para no prohibir los avisos de controles? Antes, está el derecho a la vida»
Una vía más para corregir las conductas que más cuestan cambiar es la de endurecer las sanciones. ¿Está sobre la mesa de la DGT?
No sé en qué momento se tratará. Desde aquella reforma de 2006, con el permiso por puntos y el resto de normas, se fijó el catálogo actual, y es el que tenemos.
¿Se valora imponer restricciones al renovar el carné o al recuperar puntos para los reincidentes en alcohol?
Hoy por hoy eso está regulado a través de los talleres y cursos existentes, las clases a las que deben asistir y los exámenes que tienen que superar. Creo que es un proceso adecuado y que ese es el canal, porque además hay tantos perfiles como tipos de infractores. En el caso de drogodependientes, muchos tienen ya sus propios procesos sanitarios.
Hace más de un año entró en el Congreso la reforma de la Ley de Tráfico para rebajar la tasa de alcohol y vetar los avisos de controles con el objetivo de que entrase en vigor este 2025. Ya no se llega.
Está parada. Para nosotros es frustrante porque serían dos medidas muy positivas. Incluso anunciar una reforma suele tener efecto preventivo, la gente ya cree que está en vigor y eso tiene un efecto disuasorio. Y hay muchas personas fallecidas por consumir y conducir. No creo que el veto a los avisos quede fuera, aunque haya debates sobre derechos como la como la intimidad., por encima está el derecho a la vida.
¿Existe el riesgo de que el veto a los avisos de controles se quede fuera de la reforma?
No lo sé, está en el debate político.
En cuanto a drogas, sorprende que ya no solo se trata de un consumo de jóvenes y de fines de semana.
Ahora son consumidores de más de 40 años que lo hacen entre semana. ¿Preocupa este cambio de perfil? Mucho. Ya no es solo el joven, el consumidor de THC, por ejemplo. Ha aumentado entre adultos de todas las edades, especialmente el consumo de cocaína.
¿Cómo se combate?
La Guardia Civil se está implicando a fondo, igual que con el alcohol: controles de mañana, tarde y noche, las 24 horas del día, los 365 días del año. Por eso tenemos un mayor número de positivos. Pero el resultado nos sobrecoge y, al mismo tiempo, es un acicate para seguir trabajando. El mensaje tiene que ser claro: alcohol y drogas son totalmente incompatibles con la conducción.
«Hay conductores con historiales muy nutridos: Aquí tenemos que actuar mientras la norma estatal no llega»
¿Qué datos manejan sobre alcohol y drogas en accidentes?
Estamos pendientes de los resultados del Imelga. Sus informes son fundamentales. Las tasas de alcohol detectadas en fallecidos son elevadísimas, incompatibles incluso con caminar.
¿Por qué siguen falleciendo jóvenes sin cinturón pese a que ellos nacieron con la cultura de las sillas de retención?
El alcohol influye: hace que se olviden de abrocharlo, sobre todo en trayectos cortos. También ocurre con personas mayores que van «aquí al lado». En ese trayecto puede saltar un animal, puede ocurrir cualquier cosa. Aunque el golpe sea pequeño, ir con cinturón te protege; si es grande, más todavía. Aun así, ha mejorado: en 2023 murieron 13 personas sin cinturón; en 2024, 8.
«Galicia tiene una red viaria endiablada que dificulta el control de la velocidad»
¿Falta transporte nocturno para evitar que los jóvenes eviten conducir?
No sé cómo está actualmente el transporte nocturno. Pero los jóvenes comparten coche con mucha facilidad y suelen organizarse con conductor alternativo. Son más solidarios que los adultos.
Se repiten los casos de «homicidios imprudentes» que se saldan con dos años de cárcel, con lo que si no se tienen antecedentes no se ingresa en prisión. Para una familia que ha perdido a un hijo o a un padre por una velocidad excesiva o una alcoholemia del conductor que venía enfrente o que lo arrolló, resulta difícil de digerir. ¿Es el Código Penal garantista con el delincuente vial?
El Derecho Penal es muy garantista, y debe serlo. Pero es cierto que a veces puede percibirse como más protector con el infractor que con la víctima, que es quien más pierde.
«Niños y jóvenes son esponjas en seguridad vial, con los mayores es más difícil cambiar hábitos»
En 2026 se cumplen 20 años del permiso por puntos. ¿Es momento de revisarlo?
No por cumplir 20 años. El sistema ya se ha ido adaptando continuamente a la evolución social y tecnológica: tecnología, cinturón, nuevas conductas… Es un sistema vivo.
¿Cuál es el gran reto de cara a 2026?
El objetivo sigue siendo el mismo: cero víctimas y tasa cero de alcohol. Hay un amplio consenso social y sectorial en torno a estas metas.
¿Qué papel juega la educación vial?
Se ha trabajado mucho en incorporar la educación vial en todas las etapas escolares. Ya es un contenido fundamental para trasladar valores como convivencia, responsabilidad, respeto, tolerancia... Con los niños tenemos la partida ganada: son esponjas. Lo absorben todo, lo creen, lo interiorizan. Los que los estropeamos somos los adultos. Con los adultos es más difícil cambiar hábitos.
¿Cómo se trabaja con los jóvenes?
Con los jóvenes el trabajo es distinto, porque sus necesidades son otras. Hablamos de educación a lo largo de la vida: cada etapa requiere hábitos y enfoques diferentes. Con ellos se trabaja con otras técnicas: escape rooms, dinámicas que les afecten directamente. No puedes ponerles juegos infantiles porque no es su mundo.
¿Y los mayores?
También son un colectivo muy agradecido. Cuando se dan charlas sobre cómo cruzar o el uso del chaleco reflectante, se nota un antes y un después. Antes daba vergüenza ponerse el chaleco amarillo; ahora lo vemos mucho más en carretera. Antes era impensable.
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