Rueda erige la “fórmula del PP en Galicia” como la que debe extenderse a toda España
“Queremos normalidad, no queremos salvapatrias ni antipatrias”, sentenció el presidente de la Xunta en la clausura de la Interparlamentaria en A Coruña

Alfonso Rueda en la Interparlamentaria del PP / Carlos Pardellas
La XXVIII Interparlamentaria del Partido Popular convirtió este fin de semana a la ciudad de A Coruña en el epicentro político del partido, en un momento clave para su estrategia nacional y con un fuerte componente simbólico: Galicia es el escaparate donde el PP presume de estabilidad, continuidad y mayorías absolutas encadenadas desde los tiempos de Manuel Fraga, prolongadas por Alberto Núñez Feijóo y ahora administradas por Alfonso Rueda.
En el discurso de clausura, el presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alfonso Rueda, no dejó espacio para la ambigüedad. Elevó la llamada «fórmula del PP en Galicia» —cinco mayorías absolutas consecutivas— a categoría de modelo exportable. Una especie de receta política que, según defendió, debería replicarse en toda España. Y lo hizo con una frase que repitió como un mantra: «Queremos normalidad, no queremos salvapatrias ni antipatrias».
Rueda abrió su intervención apelando a la identidad gallega con un tono que mezclaba orgullo y reivindicación: «Estamos orgullosos de ser gallegos y de pertenecer a España. Nos llamamos Galicia, nos apellidamos calidade». Con esta declaración, buscaba subrayar la idea de una comunidad que cuida lo suyo «con mimo», pero que también sabe corresponder a quienes la valoran. El auditorio de Palexco, repleto de diputados, senadores y europarlamentarios llegados de todos los rincones del país, escuchaba sin apenas un asiento vacío. Se quedó escaso para los asistentes y la organización tuvo que habilitar a la entrada el edificio sillas para poder darles cabida y que pudieran seguir las intervenciones a través de la pantalla.

Interparlamentaria del PP en A Coruña /
El presidente de la Xunta construyó su relato sobre un concepto que repitió con insistencia: la «normalidad». Una normalidad que contrapuso a «los campeones histriónicos que no hacen nada» y a los discursos «ruidosos y absurdos» que, según él, no encajan en una Galicia que no es «tierra excluyente» ni se deja arrastrar por el estruendo político. Rechazó la confrontación, los extremos y los «odios prefabricados», y remarcó: «No somos nacionalistas ni independentistas, somos gallegos».
El mensaje, dirigido tanto hacia dentro como hacia fuera, culminó en una arenga: la fórmula gallega «funciona» y debe extenderse «con sentidiño» al resto del país, especialmente en la antesala de las elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
«No somos nacionalistas ni independentistas, somos gallegos»
Rueda aprovechó también para reivindicar la España autonómica frente a lo que calificó como «chantajes» de partidos que buscan «intereses exclusivos». En ese contraste, situó al PP como «el partido de la estabilidad frente al caos, del avance y las reformas frente a la parálisis».
No faltó, un día más, la crítica al reparto de la financiación autonómica pactado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y ERC. «Lo que es de todos se discute entre todos», reprochó, denunciando «egoísmos y chantajes» que, aseguró, el PP «no hace ni admite». Y situó 2026 como un año decisivo: «España empieza a mirar hacia el futuro con ilusión. Lo fundamental es que España vuelva a tener Gobierno».
Hubo incluso espacio para la política internacional. Rueda tendió la mano al pueblo venezolano tras cargar contra el apoyo del BNG a Nicolás Maduro: «No hay derecho. Estaremos con vosotros siempre hasta que Venezuela vuelva a ser un país libre».
«No queremos putos amos en los gobiernos»
La elección de Galicia como sede de la convención del PP no fue casual, ya que la comunidad es el bastión histórico del partido, su vitrina de gestión y su argumento frente al Gobierno central. En su intervención, Rueda se volcó en respaldar a Alberto Núñez Feijóo, asegurando que el PP gallego trabajará «sin descanso» para que el actual escenario político en España «termine cuanto antes». «Te mereces ser presidente, necesitamos que lo seas y tenemos la determinación para lograrlo», ensalzó.
El presidente gallego, sin embargo, marcó distancias con el seguidismo acrítico y advirtió que su apoyo no será para «aplaudir y callarse» o «decir que todo va bien sin ningún tipo de análisis», en referencia al PSdeG, sino para ejercer exigencia interna —serán «críticos» y, dijo, «exigirán mucho»— si Feijóo llega a La Moncloa.
Remató con una de las frases más comentadas de la jornada: «No queremos putos amos en el Gobierno, queremos presidentes que hagan las cosas bien, que trabajen y a los que poder exigirlos», sentenció, con la convicción de que «todo el mundo entenderá» que Galicia demande «un poco más» al que fue su propio presidente autonómico. «Y si no lo entendéis, lo vamos a hacer igual», concluyó.
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