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La Xunta plantea trasvases de agua entre sistemas para garantizar el abastecimiento

Es una de las propuestas incluidas en los documentos previos del nuevo plan hidrológico | También se sondearán los recursos subterráneos

Embalse de Cecebre, que suministra agua a la ciudad de A Coruña. |  Casteleiro

Embalse de Cecebre, que suministra agua a la ciudad de A Coruña. | Casteleiro

X. A. Taboada

Santiago

En su último documento incorporado a la tramitación del nuevo plan hidrológico de la comunidad, cuyo objetivo es diseñar las medidas destinadas a mejorar la provisión de recursos hídricos y el saneamiento, la Xunta plantea el trasvase de agua entre sistemas de abastecimiento como una de las fórmulas para garantizar el suministro en episodios de seca o para cubrir cualquier otra contingencia de la población.

En ese informe, denominado Esquemas de Temas Importantes (ETI) por ser precisamente un dosier que identifica, describe y prioriza los principales problemas y los asuntos más relevantes que deben abordarse en el plan hidrológico antes de que se diseñen las medidas concretas, se apuesta por los trasvases como una de las propuestas clave. «Se considera relevante abordar la interconexión entre los grandes sistemas de abastecimientos para reducir su vulnerabilidad en situaciones de escasez y para optimizar el uso de los recursos hídricos», se recoge en el documento elaborado por Augas de Galicia que ahora se somete a participación pública.

A finales del pasado año, la Xunta declinó la petición del Concello de Vigo —una demanda que ya arrastra años— de realizar un trasvase de agua a la presa de Eiras desde el río Verdugo para garantizar el abastecimiento del área viguesa. En el paquete se incluía también la construcción de una nueva presa y un trasvase desde el Miño a la presa de Zamáns, con un coste estimado de unos 67 millones de euros.

El Gobierno gallego respondió, acabando el pasado septiembre, que proyectos de esa envergadura debían ser declarados de interés general y tramitados por el Ejecutivo central y que, en todo caso, para la demanda actual estaba garantizado el suministro. Para los sistemas más pequeños, Augas de Galicia señala otra fórmula distinta al trasvase. En ese caso, apuesta por «fuentes alternativas», como captar aguas subterráneas para afrontar los periodos de escasez, para lo que se procederá a la elaboración de un mapa con reservas de agua que se podrían destinar al consumo humano.

Todas estas iniciativas se plantean como medidas para incorporar al nuevo plan hidrológico de Galicia-Costa, cuyo plazo de vigencia será entre los años 2028 y 2033 y que ahora mismo está en elaboración.

Uno de los principales problemas de todos los sistemas de abastecimiento de la comunidad autónoma es el elevado grado de fugas que se producen en las canalizaciones, que de media andarían entre el 30% y el 40%. De hecho, en una evaluación que se hizo en 42 ayuntamientos, las pérdidas de agua alcanzaron de media el 32%, aunque en cuatro de ellos se escapaba por las tuberías más de la mitad de los recursos hídricos que se captaban.

Ante este diagnóstico, la Xunta entiende que hay un «amplio margen» de maniobra para mejorar la eficiencia de las redes de distribución, «reduciendo el elevado índice de fugas actualmente existente». Es cierto que hay una ley de 2019 que obliga a los concellos a auditar las pérdidas de agua destinadas al abastecimiento y que incluso se articuló una penalización económica para aquellos municipios que no consiguieran rebajarlas a menos del 20%, pero ese castigo se ha aplazado en su aplicación y tampoco todos los concellos han realizado aún ese diagnóstico.

El problema de las fugas no solo es de eficiencia de la gestión del agua, sino también de sobreexplotación de los recursos, dado que obliga a incrementar las extracciones en más de un 30% de media, y ejercer una presión adicional, para cubrir la demanda real, precisamente en la misma proporción en que se pierde agua por las tuberías y canalizaciones.

Deficiencia general

«Estos problemas detectados se dan aún en un elevado número de ayuntamientos de distintos rangos poblaciones y no es un problema que afecte a una tipología de ayuntamiento, sino que se localiza en muy distintos tipos de ayuntamiento, especialmente aquellos de menos de 20.000 habitantes, que son la mayoría de ellos», indica la Xunta.

Otra propuesta que pone sobre la mesa, aunque con menos contundencia, es la opción de reutilizar el agua como una fórmula para no incrementar la presión sobre los recursos existentes. Este camino ya se practica en la demarcación Galicia-Costa, pero de manera muy baja.

«Una línea en la que se debería avanzar, que en la actualidad se encuentra muy poco desarrollada, es la reutilización de aguas urbanas para uso agrario, recreativo o industrial. En el caso del abastecimiento humano, es imprescindible garantizar que este se realiza en condiciones adecuadas de higiene y salubridad, así como en la cantidad necesaria», se recoge en el documento de Augas de Galicia.

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