Uno de cada cuatro estudiantes de Medicina en Santiago son de fuera de Galicia
Unos 900 aspirantes gallegos se quedaron fuera | El segundo grupo más numeroso es de Andalucía, con la nota de corte más alta

Estudiantes de Medicina en la USC. | |
Noela Vázquez
Medicina en la Universidade de Santiago de Compostela (USC) se ha convertido en un ejemplo claro de la competencia desigual entre territorios. Solo tres de cada cuatro estudiantes que comenzaron este año el primer curso en la Facultad compostelana son gallegos, mientras que el resto procede de otras comunidades, como Andalucía o Asturias. El dato refleja un fenómeno cada vez más visible en el sistema universitario español: la creciente movilidad hacia una de las carreras más demandadas del país, en un contexto marcado por notas de corte extremas y por diferencias territoriales en la prueba de acceso a la universidad que condicionan quién logra finalmente una plaza.
Concretamente, de los 407 alumnos que este año se matricularon en Medicina en la USC, 297 son gallegos, esto es, el 73%. Después de este, el segundo grupo mayoritario es el de andaluces (que con 43 alumnos representan un 11%), seguido de asturianos (18 alumnos y un 4%), extremeños (13 alumnos y un 3%) y madrileños (6 alumnos y un 1%). En cuanto al resto de estudiantes, provienen de otras partes del país, excepto seis que vienen del extranjero. Pese a ser mayoría en las aulas, los estudiantes gallegos representan una parte relativamente pequeña del total de aspirantes. Más de 1.200 jóvenes de Galicia solicitaron plaza este curso (aproximadamente del 28% de los más de 4.200 preinscritos), por lo que alrededor de 900 aspirantes gallegos se quedaron fuera del único grado público de Medicina que se imparte en la comunidad.
Diferencias territoriales
Aquí entra en juego uno de los debates más recurrentes del sistema universitario español: el impacto de las diferencias territoriales. Por un lado, si bien la facultad de Medicina de la USC se encuentra entre las 10 mejores de España y las 600 mejores del mundo, su nota de corte es menor que en otras autonomías: este curso, por ejemplo, fue de 12,742 sobre 14. Andalucía, que es la mayor emisora de estudiantes para este grado, en cambio, tiene las notas de corte más elevadas del país: un 13,38 en la Universidad de Sevilla, un 13,34 en la Granada o un 13,23 en la de Málaga. El patrón se repite en Asturias (en la Universidad de Oviedo fue de 12,784), Extremadura (un 12,861) o Madrid (donde la más baja es la de la Universidad de Alcalá de Henares, de 12,871).
Por lo tanto, no es de extrañar que estos alumnos opten por facultades con notas de corte más bajas. El problema es que, debido a las diferencias territoriales que hay en la prueba de acceso a la universidad, no parten de igualdad de condiciones. Así lo refleja el Análisis sobre el acceso a la universidad española y sus implicaciones en el Grado en Medicina, que hace un par de años ya advertía de que estas diferencias son todavía más «determinantes» a la hora de estudiar esta carrera.
Las notas medias
Muestra de esta desigualdad son las notas medias. Como reconoce el estudio, si se entiende la prueba de acceso a la universidad como una puerta única para acceder al sistema, no tiene sentido que algunas autonomías se sitúen sistemáticamente por debajo de la media y otras por encima, cuando lo normal sería que todas se estuviesen en el promedio. Esto ocurre, principalmente, por la diferencia no solo en los contenidos, sino en los criterios de corrección, que hacen que la gallega sea percibida como una de las selectividades más exigentes del país.
Según los últimos datos disponibles, la nota media estatal en la fase general ordinaria en el curso pasado fue del 7,03; y en el podio, Galicia es la quinta comunidad con el peor resultado (6,87). En el lado opuesto, las mejores son Cantabria (7,4), Extremadura (7,35), Murcia (7,31), Castilla y León (7,26), Navarra (7,25) y Andalucía (7,24).
Otro indicador relevante es el número de sobresalientes, donde el 15,1% de Extremadura, el 10,8% de Asturias y el 10,5% de Andalucía contrastan con el 4,5% de Galicia.
Por lo tanto, en un sistema donde el acceso a Medicina se decide por décimas y el debate sobre la selectividad única sigue estando encima de la mesa, el caso gallego refleja un problema de fondo: hasta qué punto el modelo garantiza la igualdad de oportunidades.
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