Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ganadería Pazos, pionera en Galicia desde Dumbría: «La montamos por necesidad»

Las plantas de biogás se expanden por el campo europeo como alternativa energética para las granjas, que aprovechan sus propios recursos (purín, estiércol...) para generar electricidad y calor. Sin embargo, en España el modelo no despega por la falta de una regulación clara, nulos incentivos económicos y, sobre todo, un enorme rechazo social y, en parte, político.

Ganadería Pazos, pionera en Galicia desde Dumbría: «La montamos por necesidad» | LELY

Ganadería Pazos, pionera en Galicia desde Dumbría: «La montamos por necesidad» | LELY

Martín g. piñeiro

Santiago

¿Qué es una planta de biogás?

Es una instalación para producir gas renovable a partir de la descomposición de restos orgánicos. Después, ese gas se transforma en energía (electricidad y calor) en una planta de cogeneración, con el mismo funcionamiento que si se alimentase con biomasa o gas natural. Las plantas pueden ser de tamaño industrial y nutrirse con gran variedad de residuos; o bien más domésticas, como las de autoconsumo para granjas, que aprovechan el purín y el estiércol como combustible principal o único. En un siguiente paso, el biogás se puede transformar en biometano en otra planta. Eso se consigue con un proceso de depurado llamado upgrading, que filtra impurezas para elevar la concentración de metano por encima del 95%. De ese modo sirve para verter directamente a la red de gas natural y para vehículos.

¿Cómo funciona ?

El biogás se genera de forma natural: la fosa de purín se tapa y se produce dentro una digestión anaerobia —en ausencia de oxígeno, lo que acelera el proceso— de la materia orgánica por parte de microorganismos, en un digestor. Eso genera un gas que mezcla metano y dióxido de carbono, que es el biogás. Si se depura el CO2, queda biometano. Ese biogás entra en la planta de cogeneración como combustible de una caldera que calienta agua y genera vapor que mueve una turbina y genera electricidad. Y a su vez, los gases de esa combustión se aprovechan para generar calor.

¿Cuántas plantas hay en funcionamiento en Galicia?

Mientras Europa apuesta fuerte por esta energía, especialmente para el sector ganadero y la industria agroalimentaria, en España no despega. En Alemania son 11.000 plantas de biogás y en Italia se contabilizan 2.200. España apenas suma 300, según datos de la consultora Medrar. Y dentro de España, Galicia tampoco despunta: a finales de 2025 la Xunta confirmo ocho plantas operativas y otras tantas en desarrollo —inversiones por 200 millones—. En granjas, solo hay una en Dumbría-Mazaricos y otra en Xustás (Lugo).

A partir de ahí, la mayoría de las que hay activas o en desarrollo son plantas vinculadas a grandes industrias que generan residuos, como las de la depuradora de Bens, Calvo, Estrella Galicia, Coren, Norvento, Agroamb, Lence (paralizada)... Un estudio de la patronal Sedigas situaba a Galicia como la sexta autonomía con menor potencial, porque, a pesar de su fuerte implantación ganadera, el tamaño medio de las explotaciones es pequeño.

¿Por qué no despegan las plantas de biogás en Galicia?

Hay un cúmulo de factores, según los expertos. Hugo Criado, CEO y fundador de la consultora agrotech Medrar, apunta a una tormenta perfecta de falta de regulación clara, ausencia de incentivos y gran contestación social. «Lo primero es que hay dudas con la legislación», que en el caso energético es estatal. Sin una hoja de ruta clara aparecen lagunas y vacíos legales y, ante las dudas, el ganadero no arriesga. Por otra parte, «aquí no existen ayudas directas» a las plantas de biogás, mientras que en otros países de Europa sí se incentiva, resalta Criado. Una planta para una granja requiere un desembolso que puede oscilar entre los 400.000 y los 500.000 euros, dependiendo de muchos factores. «En Italia les garantizan un precio por la energía con contratos a diez años», lo que da a la granja que apuesta por el biogás rentabilidad y estabilidad. Por último, Criado apunta a la enorme polarización actual, que genera rechazo a las plantas en una parte de la sociedad y, por extensión, de la política, con algunos partidos posicionados claramente contra su implantación.

¿Qué ventajas tiene el biogás?

Ambientales y económicas. Los defensores del modelo aseguran que con el biogás se elimina todo el metano y el dióxido de carbono del purín que va a la atmósfera; es decir, se recuperan gases de efecto invernadero para convertir en energía, dentro del concepto de sostenibilidad y economía circular. En segundo lugar, los restos que quedan del purín sin ese gas, el llamado digestato, «es agronómicamente mejor» que el purín «porque las moléculas orgánicas están más biodisponibles». Tercero: el biogás permite eliminar muchos residuos porque no solo se genera con el excedente de purín, sino con cualquier residuo agroalimentario, restos de podas... Por último, apunta Criado, son instalaciones «muy sencillas, que pueden estar operadas por el propio ganadero y que usan una tecnología que no es nada peligrosa».

Además de estos beneficios ambientales, estarían los económicos: luz y calor constante. «No dependes del sol o el viento como en otras renovables: el biogás es a diario», lo que garantiza suministro «para la granja» o para vender al mercado «si se transforma en biometano y se vuelca a la red». Además, ese calor que genera se puede aprovechar. «En Italia lo canalizan para invernaderos pegados a las granjas y así cultivan tomate todo el año», revela Criado. También es útil para granjas avícolas o porcinas, que demandan mucho calor, o incluso para procesos en la propia ganadería.

¿Y desventajas?

Los detractores de las plantas de biogás en el rural usan varios argumentos, la mayoría contra las grandes plantas industriales , que combinan purines, lodos de depuradoras y otros residuos. Mientras, las pequeñas plantas de autoconsumo pasan más desapercibidas. El principal temor vecinal es a los olores del proceso, al exceso de moscas e insectos en verano y al tráfico de camiones en el rural para transportar los restos orgánicos. A nivel científico, se cuestionan los beneficios del digestato como abono. «El purín es un fertilizante de más calidad y menos contaminante que los digestatos», que pueden dañar el suelo y aumentar el riesgo de contaminación, argumentan.

¿Cuál es el futuro del biogás en este contexto?

Con los condicionantes actuales, no parece que 2026 vaya a ser el año de la expansión del biogás por el campo gallego. Ni 2027, ni 2028... Existe interés, porque se habla de proyectos para Mazaricos, Rodeiro o Lugo, entre otros, pero ninguno acaba de materializarse. Todo apunta a que la implantación del biogás llegará por la vía de la imposición y no por la concienciación. ¿Y cómo? A través de la sostenibilidad. La industria láctea ya mide la huella de carbono de sus proveedores. En una granja, el purín representa el 30%-40% de esa huella y es la parte más sencilla de reducir a través del biogás. Cuando la industria decida pagar más por la leche de granjas con menos huella de carbono, es posible que el biogás despunte. O por otra vía: cuando la UE decida imponer una tasa o impuesto a la emisión de metano, por ejemplo. Son escenarios aún hipotéticos a corto plazo, pero no descartables a medio.

«Si queremos cumplir objetivos medioambientales, ser sostenibles, minimizar residuos para no pagar por ellos y lograr la independencia energética del campo, el biogás es el futuro», vaticina Hugo Criado. Aunque por el momento, al menos en Galicia, la cosa va a medio gas.

Entre Dumbría y Mazaricos, al pie del embalse de A Fervenza, Ganadería Pazos tiene planta de biogás desde 2018. Ejemplo en toda España de robotización y tecnología y con 1.020 cabezas de ganado, los hermanos Fernando y Jesús Fernández apostaron por el biogás «por necesidad», ya que la línea eléctrica les quedaba muy lejos. «En su día fue una inversión grande, pero estamos satisfechos», admite, ya que además de electricidad usan el calor «para secar el material de las camas» de las vacas. En todo caso, no augura un boom del biogás en el campo: «Siempre se habla de muchos proyectos, pero a la hora de la verdad no es tan fácil materializarlos».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents