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Las claves del sector para abaratar la vivienda: dividir pisos amplios e industrialización de las obras

Los agentes inmobiliarios proponen "segregar" viviendas de más 100 metros ya que las unidades familiares actuales han cambiado

Esta solución permite ampliar la oferta y, en consecuencia, rebajar los precios

La construcción sitúa el trabajo de fábrica, ordenador y posterior montaje como el modelo que permitirá reducir costes y ahorrar tiempo

Obras en la urbanización de Xuxán.

Obras en la urbanización de Xuxán. / Iago López

A Coruña

Rebaja de las exigencias técnicas —como la obligación de construir dos plazas de bicicleta por vivienda—, reducción de los impuestos (Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados), disposición de suelo y agilización de licencias. Estos son los ejes clave en los que coinciden el sector inmobiliario y el de la construcción para atajar los irrefrenables precios de la vivienda y convertirla en un bien accesible.

Desde el Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de la provincia de A Coruña defienden la división viviendas de más de 100 metros cuadrados en dos, lo que permitiría aumentar la oferta en el mercado y, en consecuencia, rebajar los precios. Se trata de una propuesta ajustada a la demanda actual, según apunta su presidenta, Patricia Vérez, adaptada al perfil de los compradores de hoy, con unidades familiares más pequeñas que hace años: jóvenes, ancianos o padres separados que no necesitan tantos metros para vivir.

Para el presidente de la Federación Gallega de la Construcción, Diego Vázquez Reino, la clave está en el cambio de modelo que ya se está implantando en Galicia: la industrialización en el sector, con obras realizadas en fábrica y ordenador y su posterior montaje.

«Las administraciones deben reducir las exigencias técnicas, jurídicas y fiscales. Hoy no se construyen 600 en el mercado de la vivienda: se quieren Mercedes; eso impide bajar los precios», alertaba este martes en declaraciones a este periódico Juan José Yáñez, gerente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de A Coruña (Aproinco) y secretario de la Federación de Promotores de Galicia. En este sentido, apuntaba que hay cuestiones técnicas que deberían no exigirse o, al menos, posponerse. Por ejemplo, la obligación de disponer de dos plazas de bicicleta por vivienda.

La presidenta del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de A Coruña se suma a la reivindicación: «Cuantos más requisitos se impongan a los promotores, evidentemente más se encarecen los precios». Un alza en la que también influye, añade, la falta de mano de obra cualificada y el incremento de los costes del material. Cada enero, el hormigón se encarece un 10%, con ejercicios incluso en los que esta subida se produce no solo en el arranque del año, sino también en agosto.

Necesidades del mercado

Una medida que el sector inmobiliario considera clave es la «segregación de viviendas». Y así lo han puesto ya sobre la mesa en el Observatorio Galego da Vivenda, dependiente de la Xunta, y ante el propio Ayuntamiento de A Coruña: dividir pisos grandes para reducir precios. Con menos metros, menos coste. «Hoy las necesidades no son de cuatro o cinco habitaciones; las unidades familiares son más pequeñas», destaca Patricia Vérez, al tiempo que advierte de que los actuales precios en el mercado de compraventa han llevado a un cambio en el tipo de inmueble que se busca. «La gente —apunta— compra menos metros o en barrios alejados del centro».

El sector añade a la lista de prioridades una reducción de impuestos en la adquisición de la primera vivienda (Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados), así como de los aranceles notariales y registrales: «Todos esos gastos impiden comprar un piso».

Desde la Federación Gallega de la Construcción apelan también a esa bajada de impuestos y a la necesidad de reducir las exigencias técnicas. «La carga fiscal se come más del 30% del importe de una vivienda y hay que pensar qué es lo necesario, hasta qué punto hacen falta extras y más extras, porque lo sucedáneo cuesta», argumenta el presidente de la patronal, Diego Vázquez Reino, quien también pone sobre la mesa a la falta de suelo para construir: «Hasta ahora no se hizo nada por favorecer los suelos; y eso ha tenido consecuencias».

Pero Vázquez Reino pone el foco en una «ventana» con la que no solo se abaratarán costes, sino también tiempos de construcción: la industrialización del sector. Es decir, obras en fábrica, con ordenador y, posteriormente, montaje. «No es una elección, es una obligación», asegura. Reconoce que toca «innovar» en el sector. Con esta industrialización se podrán aunar sinergias, con empresas que se dedican a la fabricación de vigas, otras a los huecos del ascensor, otras a las fachadas y otras a las escaleras. «El modelo gallego actual es mixto, con el que tratamos de conciliar lo tradicional con la industrialización. Estamos en ese cambio de modelo que conlleva una transformación del sector, en el que se ha contado con la colaboración público-privada y con una apuesta decidida por este modelo por parte de la Administración autonómica».

Sobre el modelo de industrialización en Galicia, el presidente de la patronal destaca que tiene su propia identidad porque no responde a patrones repetitivos, sino que se ajusta al territorio, y eso, apunta, «le da un valor añadido». En la apertura de esa “ventana” hacia la industrialización, Vázquez Reino quiere reconocer el esfuerzo e implicación del sector.

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