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Los expertos en control de plagas de termitas: «No hay concello que no haya tenido»

Víctor Bouzón, propietario de la empresa Mantis (Betanzos), recorre desde hace 15 años toda Galicia para liberar viviendas de termiteros

Revela los «puntos calientes»

Cebo que se coloca en el exterior de una casa con plaga de termitas. | V. B-

Cebo que se coloca en el exterior de una casa con plaga de termitas. | V. B- / RAC

A Coruña

Durante siete años recorrió media España con una empresa de País Vasco especializada en el control de plagas, en concreto de termitas. Su experiencia como técnico de campo y laboratorio en Química de Munguía Quimunsa llevó al ferrolano Víctor Bouzón a montar hace ya 15 años su propia empresa en Betanzos, Mantis, desde la que cada año libera de termiteros a decenas de viviendas en toda la comunidad gallega. «No hay ningún concello que no haya tenido una plaga de termitas», señala Bouzón.

«Este invierno es un serio aviso», advierte. El teléfono no deja de sonar. Son propietarios que dan la voz de alarma de los pequeños surcos que ven en sus pisos y casas o incluso «hormigas negras volando» en su salón, pero que resultan ser termitas. «En esta época del año no había activad, pero la alta humedad y las temperaturas de este invierno son un caldo de cultivo que ha hecho que las colonias de termitas estén superactivas», apunta el técnico.

Pero el comportamiento más habitual de las termitas es adentrarse en la madera: aprovechan vigas antiguas, introducen tierra del exterior para construir galerías y devoran los marcos de las puertas desde dentro. La alerta suele llegar tarde: cuando el propietario se apoya en un marco y este cede como si fuera de cartón.

«En Galicia, las termitas están muy extendidas. Hoy en día cualquier casco viejo de una ciudad es un caldo de cultivo porque son edificaciones de madera y al estar en construcción, la humedad es alta: Ciudad Vieja de A Coruña, A Magdalena en Ferrol, Betanzos, el barrio do Cura en Vigo...», explica Bouzón. La zona de San Andrés, en A Coruña, detalla, «es terrible».

Los cascos antiguos de las ciudades, advierte, son una fuente de alimento para las termitas más importante que en el rural. «No comen árbol vivo, sino que van a la madera, pueden entrar además por cableados o fontanería, van a las maderas blandas como haya, pino o chopo», explica. «Siempre intentan ocultar su rastro por eso es difícil detectarlas en un primer momento. Se suelen detectar tardíamente y de manera dificultosa», reconoce, al tiempo que añade que si no se tratan pueden provocar daños estructurales en una vivienda.

¿Cómo prevenir la aparición de una nueva plaga? Una vez realizado el tratamiento con cebos y completado el seguimiento durante un periodo de cinco años, la colonia se considera erradicada. Sin embargo, ante el temor de que puedan aparecer nuevos termiteros, los expertos recomiendan colocar maderas blandas enterradas en los accesos a la vivienda —en el caso de zonas rurales— o situarlas en puntos estratégicos del suelo —en entornos urbanos—. Con el paso del tiempo, basta con revisar si estas piezas presentan algún surco o marca que pueda revelar la presencia nuevamente de los insectos.n

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