RAÍCES
La historia de Eva y Diego y el relevo generacional en el campo en Galicia: «Mamá, quiero ser ganadera»
Del Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Sergude, en Boqueixón, salen cada año unos 40 alumnos con el título de Ganadería, del que se ofertará un nuevo ciclo el próximo curso

Eva, viguesa de 23 años, quiere ser ganadera / S. L. C.
Susana López Carbia
Diego, pontevedrés de 20 años, y Eva, viguesa de 23, comparten una misma pasión: los animales. Ambos quieren ser ganaderos, pese a que nadie en sus familias se dedica a este sector. Los dos son alumnos de primer curso del Ciclo Superior de Gandaría e Asistencia en Sanidade Animal en el Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Sergude, en Boqueixón, uno de los seis centros de formación agraria que dependen de la Consellería do Medio Rural. Este viernes les tocó visitar con sus compañeros de clase una explotación ganadera en la que no ahorraron preguntas a su propietario.
«Yo empecé a estudiar Administración de Empresas, pero vi que no era lo mío», cuenta Diego. Tenía tan clara su vocación que pasó el verano trabajando en una explotación láctea en O Pino. «Me encantó», resume. Reconoce que su elección suele sorprender: «La gente se asombra cuando digo que estudio para ser ganadero».
En su casa, sin embargo, no fue una decisión inesperada. «Mis padres sabían que esto es lo mío, pero mis abuelos sí preferían que estudiara otra cosa. Me decían que es un trabajo duro; pero ahora, con la robotización, las cosas son diferentes. Yo creo que los jóvenes ya no tenemos esa visión», reflexiona.

Diego, pontevedrés de 20 años, dejó Administración de Empresas y se matriculó en Gandaría en Sergude (Boqueixón) / S. L. C.
En las explotaciones ganaderas los alumnos se acercan al día a día de un oficio que sigue siendo insustituible y que en los últimos años ha experimentado una profunda transformación gracias a la incorporación de la tecnología
Apostar por el campo
Eva también contó con el respaldo de su familia. Tras cursar el Ciclo Medio de Producción Agroecolóxica, se matriculó en el Superior. «Mi plan es ser ganadera. Es lo que quiero», afirma con rotundidad.
«Hace falta gente que apueste por el campo. Si no, no habrá relevo generacional. Hay que ser consciente de lo importante que es este sector y de que dependemos de él para alimentarnos», añade la joven, que ya ha realizado sus primeras prácticas en una granja de vacas de carne en A Cañiza.

Alumnado de 1º de Gandaría en la visita a la explotación Xuliant S.C., con su profesora Estefanía Calderón / S. L. C.
No todos los alumnos comparten la pasión de Diego y Eva por la ganadería. Sus compañeras Evanna y Alba sueñan desde niñas con ser veterinarias.
Evanna, venezolana de 20 años e hija de emigrantes que regresaron a Ourense hace una década, vio cómo los estudios se le atragantaban y decidió que el Bachillerato no era una opción para ella.
Al igual que ella, Alba, de 21 años y nacida en Marín, buscó otra vía para intentar acceder a la universidad y formarse para ejercer como veterinaria.
«Estamos contentas, aunque nos gustaría que hubiese más práctica y menos teoría, pero los animales nos encantan», comentan mientras juguetean con una de las novillas de la explotación Xuliant S.C., situada también en Boqueixón, muy cerca de su centro de estudios.

Alba, izquierda, y Evanna, de 21 y 20 años, sueñan con ser veterinarias / S. L. C.
Mayoría de chicas
El grupo de alumnos, en el que las chicas son aplastante mayoría, escucha con atención las explicaciones del copropietario de la explotación, Xulián Vázquez Canabal, que gestiona el negocio junto con sus padres.
«Gústanlles moito estas visitas», señala su profesora, Estefanía Calderón.
En la granja pueden ver maquinaria de la que no disponen en el centro de Sergude, que, aun estando bien equipado, no cuenta con dispositivos como la amamantadora para los becerros o el carro mezclador de alimentos que sí tiene esta granja.

Los alumnos de Gandaría observan el robot de ordeño de la explotación Xuliant S.C. / S. L. C.
También el robot de ordeño llama poderosamente la atención de los alumnos. Saben que, gracias a la tecnología que incorpora, las jornadas de trabajo son mucho más llevaderas que en tiempos pasados. «É outro mundo», asegura Xulián, de 31 años.
La explotación del joven, a la que ya se dedicaban sus abuelos, cuenta en la actualidad con 172 cabezas, entre vacas y recría, y trabaja para la cooperativa Pico Sacro. Al día produce alrededor de 3.800 litros de leche.
«Isto tenche que gustar»
Xulián Vázquez se tituló en lo que entonces se denominaba Xestión e Organización de Empresas Agropecuarias, precisamente en el Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Sergude.
Cree que el sector tiene futuro, aunque advierte de las numerosas dificultades que afrontan las explotaciones en su día a día.
«Ti fas un investimento moi grande, apostas polo teu negocio e, despois, estás sempre á expectativa das baixadas do prezo do leite, da suba do gasóleo... O problema non é o traballo en si, senón os gastos que se xeran ao redor del e os imprevistos aos que hai que facerlle fronte», señala.

Xulián Vázquez Canabal tiene 31 años y es copropietario de la explotación Xuliant S.C. junto con sus padres / S. L. C.
Pese a todo, no duda sobre el camino que ha elegido: «Isto tenche que gustar, e a min gústame».
Para sus dos hijas, de 2 y 4 años, el joven ganadero pide lo mismo: que puedan dedicarse a lo que les gusta, pero, eso sí, después de formarse para ello. «Hoxe é indispensable», apunta.
Muy cerca, su madre, Mercedes, reclama para el agro un reconocimiento social que cree que todavía no tiene. «Se este mundo estivera o valorado que debera estar, habería máis xente moza que optaría por dedicarse a el. Iso é o que temos que conseguir entre todos», concluye.
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