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“Era la primera vez. Nunca más alquilaré”: así quedó la vivienda que Vicente (53 años) encontró destrozada

La inquilina no le abonó el último mes, adeudaba facturas de agua y gas, convirtió el garaje en una habitación

El propietario, que no ha echado cuentas de los daños causados, todavía está con la reforma para poner el adosado en una urbanización de Pereiro de Aguiar a la venta

Un hombre camina ante el escaparate de una inmobiliaria en A Coruña. |  G. Barreiros / Roller Agencia

Un hombre camina ante el escaparate de una inmobiliaria en A Coruña. | G. Barreiros / Roller Agencia

A Coruña

No solo estaba sucio y lleno de basura. Vicente, de 53 años y vecino de Santiago, se encontró el adosado que había puesto en alquiler totalmente destrozado. Era su primera experiencia en el mercado inmobiliario y, aunque en un principio se había inclinado por venderlo, finalmente optó por alquilarlo. Durante casi cinco años, una mujer y sus dos hijos fueron los inquilinos de la vivienda, situada en una urbanización de Pereiro de Aguiar (Ourense).

“Avisó de que dejaba la vivienda al mes siguiente y ya no pagó la renta de ese mes. Las llaves ni siquiera me las entregó en persona, me las envió por correo”, relata Vicente.

La pesadilla comenzó nada más abrir la puerta: suciedad y basura en todas las estancias, muebles destrozados, el parqué inservible, yeso desprendido de las paredes, cristales rotos, la mampara de la ducha arrancada, puertas con cerrojos, paredes abolladas como si hubieran lanzado objetos contra ellas… Incluso el garaje había sido convertido en una habitación. “Lo dividió en dos con pladur: en una parte montó un dormitorio o estudio y la otra estaba a rebosar de objetos, como un trastero”, explica.

Meses después de encontrarse la vivienda en ese estado, Vicente continúa con las reparaciones. “No soy capaz de calcular los daños… Todavía estamos con la reforma. Ha sido la peor de las experiencias. Es la primera vez que alquilaba la vivienda, y será la última. En cuanto acabe de arreglarla, la pondré a la venta. No quiero arriesgarme a otra experiencia así”, lamenta.

“Ya la primera opción era vender… Ahora no me queda ninguna duda. Nunca más alquilaré”, añade. Con el seguro de alquiler que había contratado —que solo cubre la demanda en caso de proceso judicial, pero no los desperfectos—, Vicente da por hecho que poco puede hacer, ya que desconoce por completo el paradero de su antigua inquilina.

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