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¿Qué hacer cuando una jabalí, corzo o ganado irrumpen en la calzada?

Si aparece un animal en la calzada, conviene asumir que puede venir otro detrás

Un agente de la Guardia Civil de Tráfico en el lugar donde fue atropellado un jabalí.

Un agente de la Guardia Civil de Tráfico en el lugar donde fue atropellado un jabalí. / L. O.

A Coruña

Los agentes con experiencia operativa en carretera advierten que la prevención es clave. Reducir la velocidad en las zonas señalizadas con la P‑24 —que advierte del paso de animales en libertad— es fundamental, porque esas señales no están de adorno: indican tramos donde la presencia de fauna es real y frecuente. También recomiendan extremar la precaución al amanecer y al anochecer, momentos en los que los animales se mueven más y en los que el deslumbramiento de los faros puede desorientarlos, llevándolos incluso a dirigirse hacia la luz.

Si aparece un animal en la calzada, conviene asumir que puede venir otro detrás. En el caso de los jabalíes, que suelen desplazarse en grupo, el primero casi nunca va solo. Los corzos tienen movimientos imprevisibles: pueden cruzar y, de repente, volver atrás. Y cuando se trata de ganado o perros sueltos, la situación se complica porque no están en su entorno natural y no saben cómo reaccionar sobre el asfalto. Ante cualquiera de estos escenarios, lo más prudente es frenar y esperar.

Los expertos subrayan que nunca debe hacerse un volantazo brusco. En una carretera convencional, es preferible una colisión controlada que invadir el carril contrario. Muchos accidentes graves no los provoca el animal, sino la maniobra evasiva: volantazos, frenazos en calzada mojada y pérdidas de control que acaban teniendo consecuencias mucho más serias que el propio atropello.

En el caso de las motocicletas, el riesgo se multiplica. Un impacto con un jabalí o un corzo suele implicar una caída grave, por lo que se recomienda evitar rutas de ocio por zonas de riesgo en los horarios más problemáticos. Si el desplazamiento es por trabajo y no queda otra, la única opción es extremar la prudencia.

La atención debe ser máxima en vías secundarias, zonas rurales, tramos con vegetación densa junto al arcén y carreteras próximas a explotaciones ganaderas, donde la probabilidad de encontrarse animales en la calzada es significativamente mayor.

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