Comprar caro, alquilar 'barato': así condiciona el precio de la vivienda la rentabilidad en Galicia
Con un margen de algo más del 6%, la comunidad gallega está por debajo de la media nacional: más de un 7%
El mercado soporta fuertes contrastes entre provincias: en la ciudad de Lugo, en el puesto 19 del mapa inmobiliario de España, alcanza el 6,29% y pero en A Coruña se queda en el 4,69%
A la cabeza, Tarragona con más de un 8%

Una mujer mirando el escaparate de una inmobiliaria. / Pablo Gamarra
Donde comprar una vivienda es más caro, como es el caso de A Coruña o Vigo, en Galicia, la rentabilidad se reduce; donde el precio es más accesible —Lugo, Ourense— el margen crece. La rentabilidad bruta del alquiler en España arrancó este año con un nuevo impulso y alcanzó el 7,09%, un crecimiento de más de un punto respecto a enero de 2025 (5,94%) y siete centésimas respecto (7,02%). El balance confirma que el mercado del arrendamiento continúa siendo el refugio preferido para muchos propietarios, en un país donde acceder a la compra sigue siendo una misión casi imposble para gran parte de la población, sobre todo para jóvenes que quieren emanciparse o familias que buscan viviendas más amplias o en barrios más céntricos.
Este ejemplo da idea del importe en que se traduce esa rentabilidad en el mercado del alquiler. Un propietario medio en España ingresó 15.487 euros brutos anuales, con un arrendamiento mensual de 1.290 euros y un precio por metro cuadrado de 2.426 euros, según datos analizados por el equipo de Estudios de Pisos.com y presentados este lunes. Comprar una vivienda tipo de 90 metros cuadrados supuso, de media, 218.340 euros. Un escenario que, según el director de Estudios de Pisos.com, Ferran Font, alimenta la presión sobre los inquilinos: "El acceso a la compra continúa siendo complejo, mientras que la movilidad laboral y los nuevos modelos familiares empujan hacia el alquiler". Todo ello en un mercado cada vez más raquítico y con una oferta en mínimos históricos, tanto en el mercado de compra como de arrendamiento.
Contrastes internos en Galicia
En Galicia, la rentabilidad media del alquiler el ejercicio pasado superó el 6%, un dato que coloca a la comunidad en una posición intermedia dentro del mapa estatal. Pero la fotografía interna revela un territorio partido en dos: provincias donde el alquiler todavía ofrece márgenes atractivos y otras donde el precio de compra, más elevado, reduce el retorno para el inversor.
Lugo se erige como la capital gallega más rentable, con un 6,29%, situándose en el puesto 19 del ranking nacional. Su mercado, más contenido en precios y con una demanda estable, permite retornos superiores a los de otras ciudades gallegas. Le sigue Ourense, con un 5,54%, (puesto 32 del mapa nacional) y Pontevedra, con un 5,2%, (37).
El caso de la ciudad de A Coruña, con un 4,69%, ilustra la otra cara del mercado gallego: ciudades donde el precio de adquisición se ha encarecido más rápido que las rentas, estrechando el margen de beneficio. La capital herculina se sitúa entre las diez menos rentables de España (en concreto la quinta por la cola), junto a Donostia-San Sebastián, que registra una rentabilidad del 3,84%, Palma o Cádiz.
A nivel estatal, Tarragona encabeza el ranking de rentabilidad con un 8,13%, seguida de Sevilla (7,95%), Jaén (7,38%), Huesca (7,24%) y Ávila (7,12%).
Como resume Ferran Font, "los retornos más elevados se concentran en entornos donde el precio de adquisición es más ajustado en relación con las rentas".
La dispersión poblacional y el peso de los concellos medianos
La evolución del alquiler en Galicia no puede entenderse sin su estructura territorial. La comunidad combina ciudades con áreas metropolitanas en expansión —A Coruña y Vigo— y un interior marcado por la pérdida progresiva de población y un parque inmobiliario envejecido. Este mosaico explica por qué Lugo y Ourense, con precios de compra más ajustados, ofrecen mejores retornos a los propietarios, mientras que las urbes costeras, más dinámicas y tensionadas, presentan rentabilidades más contenidas.
Además, la demanda de alquiler crece en las áreas urbanas de la comuniad por motivos similares a los del resto del país: movilidad laboral, dificultad para acceder a hipotecas y un cambio cultural que prioriza la flexibilidad. Sin embargo, la oferta no crece al mismo ritmo, especialmente en las ciudades costeras, donde la competencia con el alquiler turístico y la escasez de vivienda disponible presionan los precios.
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