En busca de la nacionalidad desde Galicia: «Mi vida va a mejorar»
Mientras el Gobierno prepara la regularización extraordinaria de extranjeros anunciada para esta primavera, cientos de personas se examinan cada mes en Galicia para lograr la nacionalidad española. En una prueba de 25 preguntas, se juegan acreditar que conocen la Constitución y la realidad social y cultural del país

Irina Lysikova, con el pasaporte en mano, antes del examen CCSE para obtener la nacionalidad. / Antonio Hernández
Susana López Carbia
Irina Lysikova llegó a España hace 20 años. Tenía 18 y quería «probar la vida en Europa». Hoy vive en A Estrada, tiene una hija nacida en Galicia y, después de dos décadas trabajando —la mayor parte del tiempo en seguridad privada—, ha decidido dar el paso que le faltaba: solicitar la nacionalidad española. «Siempre fue mi intención», explica. Ahora está en paro y ve el momento claro: «Si me sale, mi vida va a mejorar. Me abre más posibilidades a nivel laboral». Piensa en opositar. En consolidar lo que ya es, en la práctica, su vida.
Como ha hecho Irina, cientos de extranjeros en Galicia se preparan cada mes para superar el examen de Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España (CCSE), una prueba obligatoria para obtener la nacionalidad por residencia. Solo en la academia Iria Flavia de Santiago se examinan unas 200 personas al mes. Y otro tanto ocurre en su filial IF Consulting de Vigo. «Tenemos un cupo de 200 plazas y lo cubrimos siempre», explica Ramón Clavijo, director del centro compostelano. «De hecho, ahora mismo ni en Santiago ni en Vigo tenemos plazas para examinarse hasta el mes de mayo. Se cubren con muchísima rapidez», detalla.
En Galicia hay otros tres centros autorizados para realizar el CCSE: la academia True Spanish Experience, en A Coruña; la Fundación Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de la Universidade da Coruña (UDC), y el Centro de Linguas Modernas de la Universidade de Santigo (USC). En los dos últimos no hay plaza para examinarse hasta junio. El examen CCSE consta de 25 preguntas tipo test extraídas de un banco público de 300 cuestiones. Para aprobar hay que acertar al menos 15. Las convocatorias oficiales son diez al año —excepto en agosto y diciembre— y los resultados se conocen 20 días después. «No es un examen difícil», sostiene Clavijo. «Si se prepara ese corpus de 300 preguntas, no es complicado de pasar», señala.
El examen CCSE es similar en toda España y se celebra en las mismas fechas. Los centros acreditados solo ponen el espacio físico y el personal que atiende a los extranjeros. La corrección corre a cargo del Instituto Cervantes. Cada inscripción da derecho a dos oportunidades. Si se suspende en ambas, hay que volver a pagar la tasa —84,50 euros— y comenzar de nuevo.
Irina ha preparado la prueba «un poquito por Internet, buscando tests y mirando el manual». Admite que el nivel de algunas preguntas le parece excesivo: «Hay algunas que ni los propios españoles saben», dice entre risas. Aun así, cree que puede superar el examen. Lo que más le preocupa no es el test, sino la burocracia: «En nuestro caso es un poquito más complicado por el tema de los antecedentes penales, tengo que pedirlos en Rusia y después apostillar los papeles».
«Vinimos a mejorar la vida»
Al igual que Irina Lysikova, el cubano Bilton Rogas ha estudiado para intentar superar el CCSE. Llegado desde Cienfuegos hace un año y medio, vive en Santiago, donde trabaja como peluquero, y su esposa, su hija y su suegra ya tienen nacionalidad española.
¿Por qué dar el paso? «Porque estoy aquí muy a gusto», responde con una gran sonrisa. «En cuanto llegué empecé a trabajar. Vinimos a mejorar la vida». En su caso, la nacionalidad es una continuidad lógica del proyecto familiar. Una forma de consolidar la estabilidad ya alcanzada.

El cubano Bilton Rogas vive con su familia en Santiago, donde trabaja como peluquero / S. L. C.
«Ahora mismo en nuestras academias de Santiago y Vigo no hay plazas para examinarse hasta mayo. Se cubren con muchísima rapidez»
Según explica el director de la academia Iria Flavia, la mayoría de los extranjeros que solicitan la nacionalidad española en Galicia son de origen hispanoamericano — procedentes sobre todo de Venezuela, Cuba, Ecuador o Perú—, pero también del norte de África. Los ciudadanos procedentes de países hispanohablantes pueden solicitar la nacionalidad tras dos años de residencia legal; los demás deben esperar diez.
La prueba de Conocimientos Constitucionales y Socioculturales es solo una parte del proceso. Además, los solicitantes procedentes de países donde el español no es idioma oficial deben superar el examen DELE A2 o superior, un título oficial del Instituto Cervantes que acredita conocimientos básicos de lengua española.
Después viene la tramitación ante el Ministerio de Justicia, con la presentación del resto de documentación y certificados. Los plazos pueden alargarse durante meses. En todo caso, nada tiene que ver la obtención de la nacionalidad con el proceso de regularización de extranjeros anunciado por el Gobierno para más de 500.000 personas que ya viven en España. Este último otorga un permiso de residencia o trabajo temporal, mientras que el primero concede la ciudadanía española plena.
«Es por nuestras hijas»
Paola Delgado y su marido Antony Arancibia, peruanos residentes en Santiago desde 2019, también han solicitado la nacionalidad española. Ella trabaja en el cuidado de personas mayores y su marido en hostelería: «El comienzo fue duro. No tuvimos ayuda de nadie. Nos tocó salir adelante los dos juntos». Paola cuenta que tiene tres hijos: uno de 23 años, fruto de su primer matrimonio; y dos en común con Antony: una niña de 11 años y otra nacida en Santiago hace tres años.

Paola Delgado y su marido Antony Arancibia, peruanos residentes en Santiago desde 2019, que también han solicitado la nacionalidad española / CEDIDA
El hecho de que su hija pequeña viniese al mundo en España facilitó la obtención de la residencia de larga duración. Ahora quieren dar el siguiente paso. «Sobre todo, lo hacemos por nuestras hijas», afirma. «No queremos dejar de ser peruanos, eso jamás. Vamos a tener la doble nacionalidad», subraya.
Están estudiando las 300 preguntas por las noches, cuando el trabajo y las tareas escolares lo permiten. «Hay respuestas que ya conoces, pero otras no y tenemos que aprenderlas», reconoce, pero no le parece injusto el requisito: «Hay que luchar por lo que uno quiere». Lo que sí espera es ganar estabilidad: «Tener los mismos derechos que cualquier persona nacida aquí. Poder viajar sin tantas restricciones. Sentir que ya somos parte de esto».
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