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Antonio Mota, presidente de los tecores de Unitega: "En Galicia es difícil cazar más jabalíes de los que cazamos ahora"

Unitega, que agrupa a más de un centenar de tecores gallegos, duda de la efectividad de ampliar las modalidades cinegéticas para controlar el jabalí, pues el problema reside en la escasez de cazadores

Jabalíes abatidos en Silleda

Jabalíes abatidos en Silleda / Cedida

Martín García Piñeiro

Santiago

La propuesta que tiene Galicia sobre la mesa para ampliar las modalidades de caza para el jabalí de cara a la próxima temporada, con el fin de controlar su sobrepoblación en algunas zonas concretas del territorio, sigue sin convencer del todo al sector, que hace público su pesimismo con respecto al éxito de esta nueva medida a través de sus sociedades gestoras, los tecores (terrenos cinegéticamente ordenados). Unitega, un colectivo que agrupa a más de un centenar de ellos en las cuatro provincias, está convencido de que aunque se autoricen nuevas modalidades de caza mayor como en mano o al salto, que se sumarían a las tradicionales batidas, la efectividad sobre el terreno será limitada. O incluso negativa.

Es el argumento que usa Antonio Mota, presidente de Unitega y buen conocedor del ecosistema rural gallego. Bajo su punto de vista, el problema no está en abrir el abanico de sistemas de caza, sino en la escasez de cazadores. "En Galicia tnemos la capacidad que tenemos y eso es lo que se puede cubrir", advierte.

En una sociedad como la actual, sin relevo generacional en la caza, una actividad además golpeada por campañas verdes de desprestigio social, las escopetas van a menos mientras los jabalíes van a más. Por eso, la capacidad del sector cinegético de ser el único elemento controlador de la población de cerdos salvajes es limitada. "En Galicia es difícil que podamos cazar más jabalíes de los que cazamos ahora".

Cazador en una batida en A Lama

Cazador en una batida en A Lama / P.M.

La estructura de cuadrillas

La idea de la Consellería de Medio Ambiente con su propuesta en los comités provinciales de autorizar en Galicia la caza en mano y al salto, que permiten matar jabalí de forma casi individual sin el mínimo de 8 cazadores que se exige hoy para las batidas, persigue un objetivo claro: animar a algunos aficionados de la caza menor a dar el salto a la mayor. Pero Unitega cree que en la práctica no es tan sencillo como en el papel.

"El problema es que en Galicia la caza está estructurada en cuadrillas, con un mínimo de ocho integrantes", explica Antonio Mota. "Esto obliga a los cazadores a estar integrados en un grupo que caza de forma responsable, con normas, con seguridad...". Cuando se propone abrir la mano para cazar de forma casi individual al jabalí, "puede haber un 20% de cazadores que diga: 'Genial, puedo ir a cazar por mi cuenta'", pero en el fondo eso "está repercutiendo en la estructura de la cuadrilla". Desvestir un santo para vestir otro, como se suele decir. Si muchas cuadrillas que ya están justas de efectivos para salir cada fin de semana a por jabalí se quedan sin uno o dos integrantes que prefieren ir por su cuenta con las nuevas modalidades, pues esa batida no se celebrará. Y las batidas siempre tienen más capacidad de abatir jabalíes que los cazadores en pareja o en solitario.

Mota admite, sin embargo, que las nuevas modalidades sí podrían tener encaje "en tecores pequeños o con poca gente", que muchos fines de semana ya no reúnen aficionados suficientes para salir al monte. "En esos casos sí podemos facilitarles la caza usando técnicas en mano o al salto, pero entonces habrá que hacer un análisis" detallado de tecores para ver en cuáles se autoriza y en cuáles no. "Porque si tomas esta medida y la generalizas, en muchos tecores vas a facilitar lo contrario: mermar a las cuadrillas".

Antonio Mota cree que uno de los problemas que tienen la Administración a la hora de adoptar estas medidas generalistas es que no cuenta precisamente con la opinión del sector. "Entiendo que lanzan medidas para el control del jabalí, como la emergencia cinegética, pero después si ves las cifras de las batidas que e solicitan a su amparo, son muy limitadas". Y teme que con la caza en mano y al salto ocurra lo mismo. Unitega pide que se cuente con el sector más allá de hacer con él una reunión de compromiso cuando ya medida ya está adoptada.

"Hay sitios donde no puede haber jabalí"

Sobre la temporada de caza mayor que caba de terminar en febrero, Unitega cree que es difícil realizar un balance de la actividad debido a la climatología. "El mal tiempo nos afectó a todos y bajó el número de capturas de jabalí", algo normal teniendo en cuenta que muchos fines de semana de alerta no se salió a cazar. "No se puede hacer un balance real", concluye Mota, que en todo caso felicita a los aficionados porque, pese a las dificultades, siguieron saliendo al monte siempre que pudieron.

En cuanto a la abundancia de jabalí, detectan zonas "donde claramente hay muchos y otras sin demasiado", por lo que no se puede hablar de una distribución "homogénea" en Galicia. Una distribución desigual en al que también está influyendo el lobo. "Si hay alta densidad de lobo en una zona, el jabalí se retira", aclara Mota.

Lo que sí constatan es la tendencia del jabalí de moverse hacia entornos urbanos para su protección. "Es normal", bromea. "Yo también prefiero vivir al lado de una ciudad porque tengo servicios". Los jabalíes "van a buscar sitios donde están cómodos" y las ciudades y sus entornos les ofrecen comida, seguridad fente a caza y depredadores y comodidad para la reproducción.

Una realidad que invita a una reflexión final de Antonio Mota. "Hay que concienciarse de que en algunas zonas no puede haber jabalí: sea por temas agrícolas, de viñedo, de gente... Habrá que marcar unas zonas en las que hay que adoptar medidas". Pero esa eliminación de jabalí de esos puntos concretos no se puede hacer solo a través de la caza.

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