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¿Qué provincia rompe más las normas de tráfico en Galicia? El mapa de sanciones deja claro dónde se incumple más

A Coruña dispara las multas: el tráfico urbano y los accesos elevan un 18% las sanciones en un año

Pontevedra, a la cabeza de expedientes sancionadores en la comunidad con más de 190.000 en 2025

Lugo baja en cifras, pero no en presión: sigue siendo la provincia con más denuncias por conductor

Ourense rompe la tendencia: un salto del 42% revela el impacto del refuerzo de la vigilancia en los grandes corredores

Una patrulla durante un control de velocidad en una carretera de Ourense.

Una patrulla durante un control de velocidad en una carretera de Ourense. / Iñaki Osorio

A Coruña

El mapa interno de sanciones de tráfico en Galicia revela un comportamiento desigual entre provincias y dibuja un territorio que circula a distintas velocidades. A Coruña cerró 2025 con 138.864 multas, un 18,3% más que el ejercicio anterior, mientras que Pontevedra volvió a situarse como la provincia con mayor número de expedientes sancionadores al alcanzar los 190.408, un 10% más en un año. El caso más llamativo es el de Ourense, donde las infracciones crecieron un 42% hasta rozar las 41.000, un salto que rompe cualquier tendencia previa. En el extremo opuesto se encuentra Lugo, que experimentó una caída del 32% y terminó el año con 77.729 multas, aunque 2024 había sido excepcional, con casi 115.000, según el análisis de los datos de la DGT.

Aun así, Lugo sigue liderando la tasa infractora por conductor, con 357 sanciones por cada mil, seguida de Pontevedra, con 312. Mucho más atrás quedan Ourense, con 188, y A Coruña, con 186, lo que evidencia que el volumen total no siempre refleja la presión real sobre cada automovilista.

La disparidad provincial no es casual. A Coruña concentra la mayor densidad urbana y una red de accesos donde la velocidad y el uso del móvil siguen siendo infracciones recurrentes. Pontevedra, con un tejido metropolitano muy dinámico entre Vigo y su área de influencia, combina tráfico intenso, movilidad laboral diaria y una presencia notable de controles en vías de alta capacidad. Lugo, pese a su menor población, arrastra un patrón histórico: una red secundaria muy extensa, dispersión poblacional y desplazamientos frecuentes por carreteras donde el control móvil es especialmente eficaz. Ourense, por su parte, vive un fenómeno distinto: el refuerzo de la vigilancia en corredores estratégicos —como la A-52 o los accesos hacia Castilla y León— ha elevado el número de sanciones en un territorio donde la movilidad interprovincial pesa más que la interna.

Según la DGT, esta combinación de factores —red viaria dispersa, miles de kilómetros de carreteras secundarias, movilidad local elevada y un refuerzo progresivo de los controles y la tecnología de vigilancia— explica buena parte del mosaico. En ese escenario, los cuatro grandes frentes sancionadores —velocidad, uso del móvil, cinturón y alcohol— continúan siendo los que más infracciones concentran y los que mejor describen la evolución del mapa provincial.

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