Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El «día después» de la tragedia en las carreteras gallegas: «Ser víctima no se supera, solo se aprende a vivir de nuevo»

Interior y la DGT presentan hoy el 018, la línea de atención integral para víctimas de siniestros viales

«Ojalá nadie tenga que marcarlo», clama la delegada de Stop Accidentes en Galicia

«Son proyectos de vida truncados, sonrisas y alegrías que se quedaron rotas para siempre. Es el primer paso para encontrar un apoyo más allá de las emergencias», reivindica Picard

Jeanne Picard, delegada de Stop Accidentes en Galicia, se rompe en su intervención durante el acto de presentación del teléfono 018.

Jeanne Picard, delegada de Stop Accidentes en Galicia, se rompe en su intervención durante el acto de presentación del teléfono 018. / Alejandro Martínez Vélez / E. P.

A Coruña

Hay llamadas que rompen. Provocan temblor, no dejan que el aire entre. En ese instante, el mundo se parte en dos. Jeanne Picard lo sabe. El 1 de enero de 2000, el día de Año Nuevo, recibió una llamada de la Guardia Civil; su hijo Santiago, de 33 años, había muerto en un siniestro de tráfico en la “maldita” vía rápida del Barbanza. Golpeada por la tragedia, sin asesoramiento ni acompañamiento alguno por parte de las administraciones, se lanzó a un activismo cuyo destino desconocía: «Éramos madres rotas, con el alma partida, pero luchadoras, dispuestas a sacar fuerzas para salir del silencio. No nos resignamos ni aceptamos lo inaceptable ante la catástrofe diaria: casi 5.000 personas fallecían en el tráfico en España ante la indiferencia de la sociedad». Desde entonces, Picard ha acompañado a cientos de familias que recibieron esas llamadas. Y lo hizo desde Stop Accidentes, una figura imprescindible durante estos últimos 25 años en la defensa de las víctimas y en la presión constante para mejorar la seguridad vial. “Son proyectos de vida truncados, sonrisas y alegrías que se quedaron rotas para siempre”, dice con una serenidad que duele más que cualquier grito.

España estrena el 018, la primera línea de atención integral para víctimas de siniestros viales. Un número que no debería existir, pero que es imprescindible. Un número que nace del silencio de miles de familias que un día tuvieron que aprender a vivir sin un hijo, sin un padre, sin una madre, sin un marido... Sin su vida tal y como la conocían. “Es un día emocionante, con la esperanza de que sirva también de llamada a la prudencia… para que nadie tenga que marcarlo”, apunta Picard.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presenta hoy este número. El 018 ofrecerá asesoramiento las víctimas de siniestros viales tras la confusión, el dolor, la incertidumbre o el bloqueo que deja una pérdida o una lesión de gravedad una colisión, una salida de vía o un atropello. Les informarán de los derechos que tienen, qué pasos deben dar, dónde reclamar, a qué profesional acudir, cómo acceder a ayuda psicológico o, simplemente, con quién hablar.

El día después

¿Cómo se explica el frío que atraviesa el cuerpo cuando llaman a la puerta o por teléfono y al abrir ya sabes que algo se ha roto para siempre? ¿Cómo se describe el dolor de una madre al saber que su hijo no volverá? ¿Cómo se mide el vacío de un niño que pregunta por qué papá no vuelve del trabajo? “Ser víctima —advierte Picard— no se supera, solo se aprende a vivir de nuevo”.

Ese es el territorio del 018. El territorio del “día después”, como lo llama Picard. Ese día en el que ya no hay ambulancias, ni policías, ni pésames en el cementerio. Solo queda el silencio. Y dentro del silencio, un dolor que no cabe en ninguna palabra.

Javier (centro), fallecido en un siniestro en Mugardos en septiembre de 2024, en una foto con sus padres y su hermano.

Javier (centro), fallecido en un siniestro en Mugardos en septiembre de 2024, en una foto con sus padres y su hermano. / L. O:

“El día después, ¿qué pasa cuando sentimos dolor, soledad, silencios, ausencia, impotencia, rabia, indignación, desamparo, injusticia, angustia, depresión; todo eso que llaman ser víctima?”, se cuestiona Picard, que en más de dos décadas ha visto cientos de vidas derrumbarse sin que nadie supiera qué hacer con los escombros.

El 018 no es un servicio de emergencia. Es lo que llega cuando ya no queda nada. Cuando la familia se queda sola frente a un sistema que no siempre acompaña. Cuando el duelo se convierte en un laberinto sin salida. Cuando la culpa, la rabia o la impotencia se mezclan con la necesidad urgente de respuestas. “Es el primer paso para encontrar un apoyo más allá de las emergencias”, apunta Picard.

Será, como apuntan las víctimas, “una escucha activa”. Una frase que parece pequeña, pero que para una víctima puede ser la diferencia entre hundirse o agarrarse a algo. Informará, orientará, derivará a asociaciones que llevan años sosteniendo a quienes nadie quiso mirar.

¿Qué pasa cuando sentimos dolor, soledad, silencios, ausencia, impotencia, rabia, indignación, desamparo, injusticia, angustia, depresión; todo eso que llaman ser víctima?”

Jeanne Picard

— Delegada de Stop Accidentes en Galicia.

Este número es una conquista de las asociaciones de víctimas que llevan años reclamándolo ante todas las administraciones, en España y fuera. Desde la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas de la Violencia Vial, han logrado que iniciativas similares funcionen ya en Argentina, en Bogotá, Medellín y Sabaneta (Colombia) y en República Dominicana

“Ojalá nadie tenga que marcarlo”, repite Picard. Y en esa frase cabe toda la tragedia. Porque cada llamada será la prueba de que algo falló antes. De que alguien no frenó. De que alguien miró el móvil. De que alguien creyó que a él no le pasaría.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents