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Crónica de una moción anunciada: de la muerte de Paula Alvarellos a la Alcaldía de Elena Candia en Lugo

La sucesión de fallecimientos, las tensiones internas en el PSOE y el giro tránsfuga de una concejala clave acabaron por romper el equilibrio de los socialistas y el BNG lucenses, desembocando en un cambio de mayorías y en la antesala de una moción de censura decisiva

Paula Alvarellos, María Reigosa y Elena Candia.

Paula Alvarellos, María Reigosa y Elena Candia. / ECG

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Iria D. Pombo

Lugo

En junio de 2023, tras las elecciones municipales de mayo, el PSdeG y el BNG firman el acuerdo de Gobierno que los mantiene en el Concello de Lugo. La socialista Lara Méndez repetiría el bastón de mando y el nacionalista Rubén Arroxo ocuparía la tenencia de alcaldía, lo que dibujaba una línea continuista. En menos de tres años, él ya ha trabajado con tres alcaldes, ya que poco después de la toma de poder, Méndez se marcharía al Parlamento gallego y delegaría en su compañera de filas Paula Alvarellos. El bipartito sumaba trece ediles, uno más que el Partido Popular de Elena Candia, que se mantiene en la oposición.

Pero el destino es caprichoso y parece cebado con una capital de provincia en la que no se adelantaba por la derecha desde 1999. En la madrugada del 1 de marzo de 2025 falleció de forma repentina la alcaldesa Paula Alvarellos, tras sufrir un grave infarto justo antes del pregón de Entroido. Lugo se quedó muda. Los conflictos municipales entre Gobierno y oposición quedaron relegados durante semanas ante tan dolorosa tragedia. Con un Partido Socialista en luto, urgía a toda costa nombrar a un nuevo alcalde, y ello suscitó pequeñas rencillas dentro del PSOE entre los que abogaban por un candidato u otro. La decencia, como cabe esperar, no le permitió al PP meter baza en ese momento, pero su líder Elena Candia no dudó en tomar nota del cisma de sus detractores y guardarse la jugada para más adelante.

El tercer alcalde

El 11 de marzo de 2025 Miguel Fernández toma posesión como alcalde de Lugo, el número tres de la legislatura. En un contexto funesto como aquel, Candia ofrece su colaboración para intentar recuperar la normalidad y no tiene reparo en desearle al nuevo regidor «suerte y aciertos». A partir de este momento Lugo juega sobre un nuevo tablero político.

Para poner a funcionar los engranajes de un ayuntamiento todavía apesadumbrado por la muerte de su regidora, Fernández fue realizando varios cambios en su organigrama, con el fin de diferenciarse del esquema dibujado por Alvarellos. Entre esos cambios, la asunción de la cartera de Medio Ambiente para la Alcaldía. La tibia distancia con el estilo de su antecesora también contribuyó a acercar a Fernández a las formas del exalcalde José López Orozco, en parte, porque en la última década la ciudad tuvo a mujeres al frente por primera vez y, también, porque fue el veterano quien trajo al todavía regidor a la política.

Mientras, un Bloque Nacionalista Galego con cada vez más fuerza, tras su subida en los dos últimos comicios gallegos, se asentaba en el Concello. Entre Arroxo y Alvarellos hubo un claro equilibrio desde el principio, basando su Gobierno en la lealtad y tendiendo puentes entre socios, pero también con una diferenciación natural entre partidos. Esa consonancia seguía siendo el principal objetivo de sendos grupos municipales y en este punto de la historia eso todavía estaba por ver.

La tercera ficha del ajedrez seguía representada por la popular Elena Candia, que continuaba su ejercicio de revisión del Gobierno como opositora y conservaba la fórmula de desgaste para Alvarellos. Debía dar, entonces, con una nueva ecuación para Fernández. La muerte de una política que consagró un perfil sólido, fuerte, serio y reconocido por todos le favoreció las cosas al Partido Popular. Aunque Candia se mostraba satisfecha de establecer una «línea de trabajo» tras su primera reunión con el alcalde, y con la lupa puesta sobre nuevos proyectos e infraestructuras, las chispas no tardaron en saltar.

Llega María Reigosa de rebote

El 25 de septiembre de 2025 muere el concejal socialista Pablo Permuy a causa de un cáncer, el segundo fallecimiento en el Concello en solo seis meses. Al día siguiente, la ingeniera de Caminos María Reigosa sustituye al difunto en su cargo, ya que es la siguiente en la lista del PSdeG. Sus primeras palabras tras anunciarse la noticia fueron: «Tengo ganas de poder aportar algo, aunque el sentimiento es agridulce porque no quería que fuese este el motivo». La lucense militaba desde los treinta años en el PSOE, iniciándose con Juan Carlos Rodríguez Ibarra en la Junta de Extremadura. Entró en la Ejecutiva gallega del partido en 2021, sin haber pasado antes por las estructuras local y provincial, de la mano de Valentín González Formoso cuando reconfiguró la dirección del Partido Socialista de Galicia.

Las desavenencias entre Reigosa y el resto del grupo municipal fueron a más. De hecho, el propio alcalde reconoció que ella tenía dificultades para integrarse en el equipo y ella misma confesaría más adelante que fueron las sucesivas «discrepancias» las que la llevaron a tomar su decisión final. Entre ellas, que no se sentía cómoda con la Concejalía de Zona Rural, a la que acabaría renunciando en diciembre, y que preferiría encargarse de Medio Ambiente —competencia del alcalde—.

El estallido del Caso Tomé en diciembre propicia su salida del PSOE el 20 de enero de 2026. Eso y que días antes había criticado en las redes sociales a su propio Gobierno y elogió en reiteradas ocasiones las actuaciones del PP de Lugo. Hasta ese momento, Reigosa siempre votó en los plenos municipales con los socialistas, pero sus gestos afectuosos con miembros de la oposición empezaban a levantar sospechas. Como dice el refrán, «cuando el río suena, agua lleva».

Acercamiento al PP

Sin embargo, la ingeniera desmintió rápidamente las supuestas conversaciones con el PP y explicó que «excepcionalmente podría votar distinto al PSOE» y que no iba a «apoyar una moción de censura del PP». En el último pleno de enero, días después de aquellas declaraciones, la edil no adscrita vota con el Partido Popular, abriéndose un nuevo escenario político en Lugo. A pesar de ello, los presupuestos del grupo de Gobierno salen adelante con su voto, que era trascendental.

Tan solo tres semanas después del primer cabodano de Paula Alvarellos, María Reigosa deja de formar parte del Gobierno local, pasando a ser no adscrita y dejando, de esta forma, al bipartito en minoría. Mientras, continúa votando en los plenos junto al PP y quejándose por la «actitud» de sus excompañeros de filas.

La muerte sigue al acecho en la casa consistorial de Lugo con el fallecimiento de la concejala Olga López Racamonde el 8 de abril. Apenas diez días después del tercer óbito en un año, el 19 de abril, Elena Candia advirtió tener ya tomada una decisión.

La moción de censura

El día 20 de abril de 2026 quedará marcado en el calendario lucense como el más tumultuoso. En tan solo unas pocas horas se pasó del «es necesaria una moción, pero no sé si me voy a atrever» de Reigosa, pasando por la petición de Ana Pontón al presidente de la Xunta de que no autorizase ese vuelco, hasta el visto bueno de Alfonso Rueda, que defendió «el derecho» del PP a gobernar en Lugo. Las reacciones no se hicieron de rogar y, quizá, la más reseñable sea que en la tarde de este lunes se configuró una plataforma ciudadana en contra a la moción de censura en la ciudad.

El martes, a expensas de cerrar un acuerdo entre Candia y Reigosa, se creía que la moción podría ser presentada este jueves. Esa misma tarde, el bipartito denuncia en un comunicado conjunto la posible relación entre una plaza de la Xunta en la Jefatura de Litoral y la situación en Lugo, dado que los requisitos cumplían con el currículum de Reigosa, lo que condujo a sospechar que podría haber sido creada «a su medida».

Pero el miércoles, 22 de abril, casi por sorpresa, el PP de Lugo registra la moción de censura con las trece firmas necesarias y María Reigosa no tardó en defender su consecuente carácter de tránsfuga y declarar que no va a «concurrir a la plaza de la Xunta» en la Consellería de Medio Ambiente. Elena Candia declaró que su intención no será «reventar» proyectos que estén en marcha y presentó sus «10 porqués» y sus 45 medidas para impulsar cuando sea investida alcaldesa. Muchas de ellas se centran en el área urbanística, como la eliminación del carril bici de la ciudad o la creación de 350 plazas de aparcamiento, entre otras.

Si todo avanza según lo previsto, el pleno de investidura para nombrar a la futura alcaldesa del PP será el próximo jueves, 7 de mayo. Tal y como indica la ley, debería convocarse en un plazo de diez días hábiles después, a las 12.00 horas. Antes de esa fecha queda un pleno ordinario más, el 30 de abril, en el que tomará posesión la concejala del PSdeG que sustituye a la última fallecida.

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