Alarma en las carreteras gallegas: las multas por carreras ilegales se cuadruplican en solo un año
El fenómeno inquieta a Tráfico en Galicia porque es cada vez más difícil detectarlas ya que se organizan de noche y en lugares cambiantes
La Guardia Civil recrudece la vigilancia sobre estas concentraciones de vehículos
La provincia de A Coruña concentra la mitad de los casos detectados y la de Pontevedra, una cuarta parte

Guardia Civil de Tráfico
Las carreras ilegales vuelven a poner en alerta a Tráfico en Galicia. Aunque se trata de un fenómeno difícil de perseguir, los datos apuntan a un aumento preocupante en el último año: las sanciones por este tipo de conductas han pasado de tan solo tres notificadas en 2024 a 12 en 2025, según datos de la Jefatura de Tráfico de A Coruña, desde donde se coordinan todos los centros territoriales de la comunidad. En solo un año se han cuadruplicado los casos detectados.
El último aviso llegó desde A Laracha. La Guardia Civil investiga a un conductor por un presunto delito de conducción temeraria tras detectar en un polígono industrial una concentración de vehículos en la que se realizaron competiciones de velocidad, aceleraciones bruscas con pérdida de tracción —los llamados burn-out— y derrapes en presencia de numeroso público. El operativo, en el que participaron agentes de Tráfico, el GIAT, drones del Equipo Pegaso, patrullas uniformadas y vehículos camuflados, se saldó además con más de 30 denuncias administrativas.
El caso ilustra una preocupación creciente para Tráfico en Galicia: las carreras ilegales y concentraciones de vehículos no autorizadas se mueven por canales discretos, cambian de ubicación y suelen celebrarse de noche o en horarios de baja circulación, lo que complica su detección antes de que se produzcan.

Guardia Civil de Tráfico
Esta movilidad constante complica mucho la labor de vigilancia. No se trata de pruebas improvisadas a plena luz del día, sino de quedadas que pueden difundirse de forma discreta y trasladarse rápidamente si los participantes sospechan que hay presencia policial.
La preocupación no está solo en el aumento de sanciones, sino en el riesgo que estas prácticas suponen para el resto de conductores. Una carrera ilegal convierte cualquier tramo de carretera en un escenario de peligro, con vehículos circulando a velocidades muy superiores a las permitidas y maniobras que pueden acabar en accidente grave.
Pese a que las cifras absolutas son reducidas, el salto de 3 a 12 sanciones en apenas un año ha encendido las alarmas. Tráfico mantiene la vigilancia sobre este tipo de comportamientos, especialmente en zonas donde ya se han detectado concentraciones de vehículos o movimientos sospechosos durante la noche. La provincia de A Coruña concentró el año pasado la mitad de los casos detectados (6), seguida de la de Pontevedra (3), Lugo (2) y finalmente Ourense (1).
El reto es anticiparse a unas carreras que, precisamente por su carácter clandestino, son difíciles de localizar antes de que se produzcan.
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