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Los ayuntamientos gallegos, atrapados en la morosidad: casi un 10% de los impuestos queda sin cobrar

La brecha entre lo previsto y lo ingresado se ha convertido en una constante que limita la capacidad de los concellos para planificar inversiones, financiar servicios o mantener infraestructuras básicas

En la última década, solo el impuesto de plusvalía dejó un agujero de más de 50 millones en las arcas municipales de Galicia

De los 1.635 millones que debían ingresar las administraciones locales gallegas en 2024 por impuestos y tasas, apenas se abonaron 1.490

Oficina de recaudación municipal de A Coruña.

Oficina de recaudación municipal de A Coruña. / L. O.

A Coruña

Entre 2015 y 2024, según los últimos datos de liquidaciones presupuestarias, los ayuntamientos gallegos acumularon en impagos en la plusvalía de más de 50 millones lo que deja una tasa de liquidaciones sin cobrar superior al 10%. Pero hubo ejercicios que superaron un agujero en su recaudación superior al 15%, llegando incluso al 17% como ocurrió en el año 2014, un récord que evidenció la fragilidad del sistema de cobro municipal.

La liquidación presupuestaria de 2024 confirma que el problema persiste. Ese año, los ayuntamientos gallegos ingresaron 36,1 millones de euros por la plusvalía, un 18% más que en el ejercicio anterior, pero aun así un 10% menos de lo que deberían haber recaudado según los derechos reconocidos. La brecha entre lo previsto y lo efectivamente ingresado se ha convertido en una constante que limita la capacidad de los ayuntamientos para planificar inversiones, financiar servicios o mantener infraestructuras básicas.

Pero la plusvalía no es una excepción. En 2024, los ayuntamientos gallegos debían ingresar más de 1.600 millones de euros en impuestos y tasas, pero apenas recaudaron 1.490. Esto significa que un 9% de las facturas emitidas quedó sin cobrar. La morosidad afecta a tributos tan diversos como la tasa de basura, el agua, el alcantarillado o la ocupación de vía pública, todos esenciales para financiar servicios cotidianos. La estructura municipal gallega, muy fragmentada y con numerosos concellos de pequeño tamaño, agrava el problema: plantillas reducidas, sistemas de gestión poco digitalizados y retrasos en los procedimientos dificultan el seguimiento de deudores y la recuperación de ingresos.

Motivos y retos

Las causas son múltiples, tal y como apuntan expertos en financiación local: desde la debilidad económica de algunos contribuyentes hasta la falta de recursos administrativos, pasando por la complejidad normativa o la lentitud en la tramitación de embargos. El resultado, sin embargo, se traduce en cifras concretas: uno de cada diez euros que deberían entrar en las arcas municipales nunca llega a cobrarse. Esta merma constante limita la autonomía financiera de los concellos y los obliga a depender en mayor medida de transferencias autonómicas y estatales.

El panorama dibuja un reto de fondo para la financiación local en Galicia, según detallan los expertos en administración municipal. Modernizar la gestión tributaria, reforzar la vía ejecutiva, mejorar la coordinación con la Agencia Tributaria y revisar el modelo de financiación municipal son pasos imprescindibles para evitar que la morosidad siga lastrando la capacidad de los ayuntamientos para atender las necesidades de sus vecinos.

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