El estado del parque inmobiliario
Cuatro de cada diez viviendas gallegas necesitan mejorar su eficiencia energética pero los elevados costes frenan las reformas
Las obras son necesarias para cumplir con los estándares fijados por la UE a partir de 2030, pero la rehabilitación se ha ralentizado tras el fin de los fondos Next Generation

Rehabilitación de un edificio, en Pontevedra. / Gustavo Santos
Paula Pérez
Problemas de humedades, ventanas que dejan pasar el frío o el calor, fachadas poco aislantes, calderas de gas anticuadas... Galicia tiene uno de los parques de viviendas más envejecidos e ineficientes de Europa, según los arquitectos. Son necesarias reformas urgentes, pero no solo para mejorar el confort y la calidad de vida, sino porque es una exigencia de la UE. Bruselas obliga a que a partir de 2030 los edificios residenciales reduzcan su consumo de energía un 16 por ciento y así progresivamente hasta alcanzar las cero emisiones en 2050. Pero esto tiene un coste que no todas las familias son capaces de afrontar. De hecho, cuatro de cada diez hogares gallegos necesitan mejorar su eficiencia energética, pero aún no han acometido las obras.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), dos de cada diez viviendas en Galicia ya se han rehabilitado y hay un 39 por ciento que no necesita reformas. Otro 38,3 por ciento admite que precisa mejoras en su eficiencia energética, pero las tiene pendientes. Aunque no aparecen desglosados los motivos para no ejecutar estas obras a nivel autonómico, en España el 76 por ciento de los encuestados señala causas económicas: «sale caro».
Ayudas para rehabilitar
El coste de los materiales de construcción se ha disparado en los últimos años y para una familia o una comunidad de vecinos hacer frente a una rehabilitación supone un esfuerzo económico importante. Por esta razón son claves las ayudas públicas. Los fondos Next Generation contribuyeron, de hecho, a impulsar las reformas en los últimos años. Se inyectaron millones de euros que permitieron acondicionar numerosas viviendas, pero han llegado a su fin. Ya en 2024 se notó el bajón. Se destinaron un 47 por ciento menos de subvenciones a la reforma de casas. Eso tuvo como resultado que las viviendas rehabilitadas con apoyo público se desplomaron casi a la mitad.
Y en la UE las prioridades ahora se inclinan más hacia defensa y gasto militar, lo que está recortando partidas a otras líneas estratégicas, entre ellas la rehabilitación. Sin embargo, el nuevo Plan Estatal de Vivienda sí contempla medidas para apoyar mejoras de eficiencia energética en las viviendas. Así, se prevén ayudas de hasta 20.500 euros por casa según el ahorro energético conseguido o subvenciones de hasta 8.000 euros para obras de conservación.
España tiene pendiente de transponer la nueva Directiva de Eficiencia Energética, pero debe hacerlo en breve porque se le agota el plazo. Esta nueva norma comunitaria marca un calendario claro que obligará a los edificios de viviendas a acometer mejoras para reducir su consumo energético un 16 por ciento, lo que equivaldría a alcanzar la letra E del certificado de eficiencia, a partir de 2030. En 2035 esta minoración del consumo deberá situarse entre el 20 y el 22 por ciento (la letra D). Además, en 2040 hay que eliminar por completo las calderas que usen combustibles fósiles como el gas hasta alcanzar la descarbonización total del parque de viviendas en 2050.
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