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Moción de censura

Elena Candia hace historia al entrar en el reducido club de alcaldes que gobernaron dos concellos distintos en Galicia

La nueva regidora de Lugo tiene de poco más de un año por delante para demostrar que acertó con la moción de censura

Elena Candia (Mondoñedo, 1978).

Elena Candia (Mondoñedo, 1978). / Eliseo Trigo

Martín García Piñeiro

Elena Candia se mueve en la política como lo hacían aquellos delanteros pillos, hoy en extinción, en el campo de fútbol: sin mucho brillo, pero con una enorme efectividad. Su gran virtud es estar en el lugar idóneo en el momento justo y su principal aval, la eficacia. Da igual si marcan el gol con el codo, de rebote o porque le da un infarto al portero, porque para ellos la estética es secundaria frente al resultado, que en el fútbol se mide en goles y en la política local, en alcaldías. Y en la de Lugo se sienta desde este jueves Elena Candia.

Lo hace tras prosperar la moción de censura con la tránsfuga María Reigosa, que abandonó el PSOE tan cabreada con los suyos que acabó por cambiar la chaqueta para vengarse poniendo fin a 27 años de gobierno socialista en la quinta ciudad de Galicia. Lo hace además en medio de un enorme revuelo social y político. Pero quizás dentro de un año, cuando toque volver a las urnas, pocos se acuerden de eso. En la actual sociedad líquida que definió Bauman para refirirse a su extrema volatilidad e inestabilidad, los escándalos políticos duran lo que tarda en aparecer el siguiente, o se olvidan en cuanto empieza un partido de Champions.

Así fue la moción de censura en Lugo de la que Elena Candia sale como alcaldesa gracias a una tránsfuga

RAC

Y con esa realidad es con la que juega Candia, que es de sobra consciente de que en un año escaso de mandato poca impronta podrá dejar a nivel de gestión en Lugo, por mucho que la Xunta le eche una mano con un desembarco histórico de promesas y millones. El objetivo real de la nueva alcaldesa, que siempre ha exhibido un enorme pragmatismo político, es entrar en el Concello para cortocircuitar de algún modo las redes clientelares y electoralistas tejidas por el PSOE, y también por su socio el BNG, en estas casi tres décadas de gobierno, igual que hizo Besteiro en su día con la Diputación heredada de Cacharro.

Elena Candia sabe de sobra que cuando lleguen las elecciones municipales de mayo de 2027, tendrá más impacto en el voto ese cambio en las dinámicas de poder municipal que el debate sobre la forma en que llegó a la alcaldía. Si algo ha aprendido en casi media vida en la arena política, donde lleva 23 años de los 48 que tiene, es que a las urnas siempre se va con más garantías desde el sillón de la alcaldía que desde el asiento de la oposición.

Candia, con el bastón de mando.

Candia, con el bastón de mando. / Pedro Eliseo Agrelo Trigo

Martiño Noriega y Santiago Freire

Pero independientemente de lo que ocurra dentro de un año, a día de hoy Elena Candia ya entra a formar parte de la historia del municipalismo gallego. De hecho, acaba de convertirse en la tercera alcaldesa al frente de dos ayuntamientos diferentes, siguiendo los pasos de Martiño Noriega (Teo y Santiago) y de Santiago Freire (Lousame y Noia), este último, por cierto, deslojado de la alcaldía en 2025 a través de una moción de censura de PSOE y BNG con un tránsfuga del PP. A este reducido club podría sumarse incluso Jorge Cubela, que gobernó Cotobade y, más tarde, Cerdedo-Cotobade, pero el cambio de concello fue fruto de una fusión.

Así, igual que los delanteros suman copas a sus vitrinas, Candia añade páginas a su extensísima biografía política, aquella que comenzó como concejal del área social de Mondoñedo en 2003 bajo la tutela del alcalde, Luis Rego, que como ella era de la rama del Derecho. Desde entonces, María Elena Candia López (Mondoñedo, 1978) no ha dejado de crecer, haciendo gala de dos cualidades importantes en política: ambición y una ilimitada capacidad de trabajo. Mezcladas son dinamita, siempre y cuando se aprenda a controlar la onda expansiva. Pero ella no es de las que les tiembla el pulso, como acaba de demostrar con la operación Reigosa, en la que asume sin titubear un elevado riesgo político.

Esa forma de ser explica que Candia haya conseguido ser en todo este tiempo diputada provincial, alcaldesa de Mondoñedo (2015-2020), presidenta efímera de la Diputación de Lugo (de junio a octubre de 2015), líder del PP de Lugo desde 2016, candidata y concejala en Lugo, vicepresidenta del Parlamento... Y ahora, regidora en la capital provincial.

Porque a diferencia de otros líderes del partido que dieron la espantada tras perder en 2023, Candia decidió quedarse a la espera de una oportunidad. Y cuando llegó, estaba donde tenía que estar para marcar un gol que le permite al PP gobernar dos ciudades gallegas, las mismas que el PSOE y el BNG. Dentro de un año, en las urnas, ya decidirá el VAR si la jugada de Candia fue válida o no.

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