Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los concellos baten récord fiscal: estas son las claves del gran salto tributario en Galicia

Los impuestos indirectos crecen el doble que los directos en estos últimos diez años

El motor que empuja con fuerza es el de siempre, la propiedad inmobiliaria

La plusvalía vuelve a coger aire con un repunte del 60% en una década

El IAE crece al ritmo de la actividad empresarial, con un incremento de los ingresos del 17%

El IRPF es la partida que más se dispara con casi un 110% pero, como el IVA, no obedece a decisiones municipales, sino que es reflejo de un ciclo económico

Cartel de 'Se vente' en la  galería de una vivienda.

Cartel de 'Se vente' en la galería de una vivienda. / Bernabé / Javier Lalín

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

Los ayuntamientos gallegos prevén cerrar 2025 con 1.054,2 millones de euros en impuestos directos e indirectos. Nunca antes se había llegado a esta cifra. Son 232 millones más que en 2015, un salto de casi un 30% más que no se explica por un único tributo, sino por una maquinaria fiscal que ha ido engrasándose durante una década.

Pero si hay un motor que empuja con fuerza, ese es el de siempre: la propiedad inmobiliaria. Y dentro de ella, un protagonista indiscutible.

El IBI manda: el 55% del aumento sale de aquí

El IBI es el rey. En diez años pasa de 521,2 a 648,7 millones, un incremento de 127,6 millones que explica más de la mitad del crecimiento total.

El gran músculo está en el IBI urbano, que suma 587,4 millones y concentra viviendas, locales, oficinas y garajes: la gran caja fuerte municipal.

¿Por qué sube? Nuevas altas, revisiones catastrales, bases más amplias, menos bonificaciones y una gestión recaudatoria más fina. Es un impuesto estable, recurrente y ajeno al ciclo económico. Cada año vuelve, y vuelve más grande.

El IBI rústico y los bienes especiales crecen poco en volumen, mucho en porcentaje

El rústico casi duplica su recaudación: de 10,9 a 19,9 millones en una d (+82,4%). Los bienes de características especiales —presas, autopistas, centrales, aeropuertos— suben un 39,3%, hasta 41,5 millones.

¿Por qué suben? Detrás de este aumento, están las regularizaciones, actualizaciones de valores y el peso de grandes infraestructuras. Su comportamiento es desigual: depende de dónde estén las grandes obras.

La plusvalía municipal vuelve a coger aire

Pasa de 25,5 a casi 41 millones (+60,9%). Es otro impuesto inmobiliario que gana músculo.

El repunte obedece a un aumento de las transmisiones, más compraventas, más herencias y un mercado urbano más vivo. Tras años de ajustes judiciales, la figura se estabiliza y vuelve a crecer.

El impuesto de vehículos se estanca: el coche ya no tira del carro

Sube solo un 3,7% en diez años: de 131,1 a 136 millones. De esta evolución se desprende que el coche ya no es el gran motor fiscal local. Bonificaciones, envejecimiento del parque y cambios hacia modelos menos gravados frenan su crecimiento.

El IAE crece al ritmo de la actividad empresarial

De 76,6 a 89,7 millones en diez años (+17,1%). No es masivo, pero sí significativo: mide la actividad de empresas medianas y grandes. ¿Los motivos del aumento? Un mayor tejido empresarial, más actividad y cuotas más altas en determinados sectores.

La participación en el IRPF se dispara, pero no por decisión municipal

De 18,1 a 37,8 millones (+109%). Es la partida que más crece en porcentaje. Se debe a unos salarios más altos, más empleo, inflación y un sistema de financiación estatal que reparte más. No es una subida, por así decirlo, decidida por los concellos, sino un reflejo del ciclo económico.

El IVA también empuja: consumo e inflación

De 14,3 a 21,2 millones (+47,9%). Este incremento se debe a un mayor gasto, más precios, más consumo nominal. Igual que el IRPF, no depende de decisiones municipales.

Los impuestos indirectos crecen el doble que los directos

En estos diez años los impuestos Indirectos pasaron de 49,8 a 101 millones previstos para 2025 (+100%); mientras que los directos, se espera que escalen de 772,4 a 953,2 millones (+23,4%). Estos datos dejan una lectura doble. Por un lado, los directos siguen siendo la gran masa (por el IBI) y los indirectos son los que más aceleran, impulsados por consumo, actividad y obras.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents