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Médicos

O’Mega pacta con Sanidade y suspende la huelga médica en Galicia tras semanas de presión asistencial

Se acuerda la jornada de 35 horas, la mejora de descansos tras guardias y la progresiva voluntariedad de estas en un horizonte de cinco años

Protesta en el Chuac durante la huelga de médicos.

Protesta en el Chuac durante la huelga de médicos. / Casteleiro

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Elena Ocampo

El conflicto médico en Galicia entra en una nueva fase. El sindicato médico O’Mega llegó a un acuerdo con la Consellería de Sanidade y el Sergas para suspender la convocatoria de huelga de médicos y facultativos en la comunidad, después de semanas de paros en la jornada conocida como «peonadas», fuera de su horario habitual, frecuentemente por la tarde y en quirófanos; y en el marco de una creciente tensión en hospitales y centros de salud. Qué ocurrirá con estas jornadas de «autoconcertación» aún no está claro ya que son voluntarias para los facultativos.

El acta firmada cerca de la mediaoche de hoy, ayer 7 de mayo en Santiago, recoge la suspensión de la huelga autonómica y el cese de las medidas de presión asociadas. Sin embargo, el conflicto a nivel estatal sigue. Las convocatorias estatales por el estatuto marco médico convocadas por CESM, continúan, advierten.

El pacto, alcanzado por O'Mega, Mud y Asociación MIR España, no cierra todo el conflicto —la propia acta advierte de que la huelga estatal vinculada al Ministerio de Sanidad sigue condicionando el escenario—, pero sí supone un movimiento relevante en Galicia. La Administración acepta reconocer la singularidad del personal médico y facultativo, apoyar una normativa específica y abrir un ámbito de negociación propio.

Para O’Mega, este punto tiene valor político y laboral: el sindicato sostiene que, por primera vez, la Xunta reconoce oficialmente que el problema médico existe y que exige respuestas estructurales, no solo ajustes puntuales.

Jornada de 35 horas, descanso tras las guardias y libranza del viernes

Entre los compromisos centrales figura la jornada de 35 horas, la revisión de los criterios de cómputo de jornada máxima anual y la mejora de los descansos tras las guardias. También se acuerda que, desde el 1 de septiembre, la libranza de la guardia del viernes se disfrute en los 15 días siguientes, salvo en servicios de difícil cobertura y siempre con pacto previo.

Las guardias, voluntarias en 5 años

La parte más estratégica del acuerdo para el sindicato es el compromiso de avanzar hacia un modelo en el que las guardias dejen de ser obligatorias en un horizonte máximo de cinco años, condicionado al redimensionamiento de plantillas y a la disponibilidad de recursos.

El acuerdo incorpora además una mejora retributiva progresiva de la hora de jornada complementaria hasta equipararla con la ordinaria: un 40% desde enero de 2027, otro 30% en 2028 y el 30% restante en 2029. A ello se suman incrementos del complemento de productividad variable, medidas específicas para urgencias hospitalarias, actualización de módulos de exención de guardias para mayores de 55 años, revisión de planes funcionales y mejoras para el personal MIR, incluida la creación de un complemento de residencia y el pago de la quinta guardia.

En marzo, la huelga indefinida de Atención Primaria convocada por O’Mega ya había tensado al Sergas, con discrepancias muy acusadas entre los datos oficiales de seguimiento y los del sindicato, además de miles de consultas suspendidas y reproches por la sobrecarga asistencial.

En abril, el pulso se reactivó con la tercera semana de huelga médica vinculada al Estatuto Marco. Sanidade situó el seguimiento en torno al 16-17%, mientras O’Mega elevó la participación hasta el 84% en hospitales y el 24% en Atención Primaria. También se informó de más de 15.000 consultas suspendidas en solo dos días y de la denuncia sindical sobre un supuesto «vaciado» previo de agendas por parte del Sergas.

El acuerdo permite a la Xunta rebajar la presión inmediata y a O’Mega presentar resultados tangibles ante un colectivo movilizado. Pero el desenlace dependerá ahora del cumplimiento. La comisión de seguimiento trimestral será clave para comprobar si las promesas sobre jornada, guardias, plantillas y retribuciones pasan del papel a la organización real de los servicios.

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