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El envejecimiento encoge los hogares gallegos: diecisiete viviendas unipersonales más al día en los últimos cinco años

Más de 353.000 personas residen solas en sus casas, la cifra más elevada de toda la serie histórica

Una mujer que reside sola en casa, en una imagen de archivo.

Una mujer que reside sola en casa, en una imagen de archivo. / EFE

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Santiago

Desde que su marido falleció, Dolores, vecina de O Grove, vive sola en su vivienda de la parroquia de San Vicente. «Mis hijas tienen sus casas y sus familias; mientras me encuentre bien, yo estoy a gusto. A mis 82 años tampoco voy a compartir piso», ironiza. Su caso refleja una realidad cada vez más extendida en Galicia, donde uno de cada tres hogares está habitado por una sola persona.

La Estadística Continua de Población publicada el pasado jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma el avance sostenido de los hogares unipersonales en la comunidad. En los últimos cinco años, el número de personas que viven solas ha aumentado en más de 33.000 —es decir, a un ritmo de dieciocho al día—, hasta alcanzar las 353.274: la cifra más elevada de toda la serie histórica.

Así las cosas, más allá del incremento de las viviendas en las que reside una sola persona, el organismo estadístico refleja el menguamiento de los hogares gallegos. Por primera vez, desde que hay datos a este respecto, los inmuebles gallegos en los que viven una o dos personas representan más de un 60 % de las 1.136.357 residencias que se contabilizan en total en Galicia.

Detrás de estos datos se esconde una dinámica demográfica muy asentada en la comunidad, donde el envejecimiento avanza imparable. Según explica la socióloga de la Universidade da Coruña Belén Fernández, el crecimiento de los hogares unipersonales responde principalmente a la casuística de Dolores. «La mayoría de estos hogares están protagonizados por mujeres viudas que pierden a su pareja y permanecen solas debido a la mayor esperanza de vida femenina», apunta.

«La mayoría de estos hogares están protagonizados por mujeres viudas que pierden a su pareja y permanecen solas debido a la mayor esperanza de vida femenina»

Belén Fernández

— Socióloga de la UdC

A esta circunstancia se suma la salida de población joven hacia territorios con mayor dinamismo laboral, un fenómeno que deja a muchos mayores residiendo solos en municipios rurales o semirrurales. Un hecho que explica que las provincias del Eje Atlántico, donde existen mayores posibilidades de trabajo para los más jóvenes, registren un porcentaje de hogares unipersonales menor: en torno al 30 %. Mientras, Lugo y Ourense superan el tercio.

«Hay un efecto combinado entre envejecimiento, movilidad de los hijos y pérdida de población joven», señala Fernández, quien también destaca la reducción continuada del tamaño medio de los hogares gallegos, situado actualmente en 2,38 personas.

A esto cabe sumar una maternidad cada vez más tardía y un cambio de patrón en las relaciones de pareja, que hace que el hecho de que cada uno de los miembros residan en casas separadas ya no sea una circunstancia excepcional. Es el caso de Anxo, coruñés de 45 años que regresó a Galicia hace cuatro años tras más de quince viviendo en Madrid. Con trabajo en Santiago, decidió instalarse solo en Ames pese a tener pareja. «Básicamente, por egoísmo», admite entre risas: «Con los años te acostumbras a vivir solo y te vuelves muy dueño de tu tiempo y de tu espacio».

Situaciones de este tipo también ayudan a explicar el crecimiento de los hogares unipersonales, según explica Fernández, aunque todavía tengan un peso menor que las asociadas al envejecimiento. «También el aumento de personas separadas o divorciadas de mediana edad o los adultos jóvenes que se emancipan y viven solos en las ciudades juegan un papel pero mucho menor al del envejecimiento», añade la socióloga.

Sin embargo, en este tipo de casuísticas, el precio de la vivienda también supone un freno para aquellos que deciden vivir solos. «Compartir gastos se nota muchísimo a final de mes», asegura Anxo, quien reconoce que «en estos momentos no todo el que quiere puede mantener una vivienda individual».

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