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El chivatazo de una herencia sin sucesor tiene premio en Galicia: un 10% del legado

El denunciante debe aportar datos sobre bienes, cuentas o propiedades del fallecido y demostrar que su aviso fue decisivo para abrir el expediente sucesorio

Desde 2010, la Xunta concedió un gratificación por este concepto: superó los 13.700 euros

Cementerio municipal de San Amaro, en A Coruña.

Cementerio municipal de San Amaro, en A Coruña. / V. E.

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A Coruña

El chivatazo mejor pagado de la Administración puede llegar a suponer el 10% del patrimonio de una persona fallecida sin herederos ni testamento. La ley reconoce este derecho a cualquier particular que alerte a la Xunta de la existencia de una herencia vacante, siempre que su aviso permita abrir el expediente sucesorio.

Aunque el procedimiento es poco conocido, ha dado pie a la aparición de los llamados cazadores de herencias, personas que rastrean fallecimientos sin sucesores con la esperanza de obtener la gratificación.

Pero cobrarla no es tan sencillo: no basta con comunicar un fallecimiento sin familia. La Administración exige una colaboración activa: el denunciante debe aportar documentación sobre cuentas bancarias, propiedades y bienes del fallecido, detallar cómo tuvo conocimiento de la ausencia de familiares y facilitar una relación patrimonial que permita abrir el expediente. Solo si esa información permite iniciar el procedimiento se genera el derecho a la recompensa; si la comunicación llega cuando el expediente ya está en marcha, la gratificación se pierde.

Pese al atractivo del incentivo, su concesión es excepcional. Según confirma la Xunta, desde 2010 solo se ha concedido un único premio por este concepto. En más de una década, únicamente una persona logró cumplir todos los requisitos legales y demostrar que su aviso fue decisivo para acreditar que un fallecido sin testamento carecía de herederos. Esa colaboración le valió una recompensa superior a 13.700 euros, tal y como detallan desde la Consellería de Facenda, y se trata de la única gratificación abonada en Galicia en los últimos años por destapar un legado sin sucesores.

El contraste entre la elevada recompensa potencial y la escasísima frecuencia con la que se concede explica por qué este chivatazo, pese a ser el mejor pagado, es también uno de los más difíciles de materializar.

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