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SAIC, la fábrica china de coches que puede sacar a Ferrol de 40 años de agujero industrial

Los casi 200.000 habitantes de este rincón olvidado de Galicia llevan esperando 40 años por una oportunidad de futuro tras la reconversión naval

Ría de Ferrol, con los astilleros

Ría de Ferrol, con los astilleros / ECG

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Santiago

En el siglo XVIII, la Ilustración proyectó Ferrol al mundo y sentó las bases económicas y sociales sobre las que se desarrollaría la ciudad, que regresaría al mapa internacional mucho tiempo después a través de la controvertida figura de Franco. Fue en la dictadura cuando se fundaron los astilleros que durante décadas funcionaron como motor de un área de influencia en la que residen unos 200.000 gallegos. La época dorada de Astano y Bazán, unido a la presencia permamente de militares en las bases de la ría, convirtieron a la ciudad departamental en el mejor exponente de una Galicia vibrante y cosmopolita.

Pero de aquel Ferrol de lujo, fiestas y abundancia apenas queda el recuerdo. La reconversión naval de inicios de los años 80 y la penalización al sector que supuso la entrada de España en Europa asestó un golpe mortal a un Ferrol que nunca supo reinventarse. Los 12.000 trabajadores del naval en la pujanza de los años 70 pasaron a 2.000 o 3.000, hasta 5.000 siendo generosos en periodos puntuales de carga de trabajo en lo que hoy son las gradas de Navantia.

Cuatro décadas de desierto industrial para la comarca de Ferrolterra y para sus vecinas de Eume y Ortegal, que todavía tuvieron que soportar otros mazazos como el cierre de la mina de As Pontes en 2007 o el más reciente de la central térmica.

En realidad, lo único que le sobró a Ferrolterra en estos 40 años fueron promesas electorales y planes de reindustrialización. Los hubo de todos los tipos, plazos, cifras y colores políticos, pero con resultados más que cuestionables, exceptuando la implantación de una regasificadora y un puerto exterior. Un balance pobre para el que fue uno de los grandes polos industriales del siglo XX en España.

En este contexto resulta más fácil entender por qué la llegada del gigante chino de la automoción SAIC para levantar una planta de coches de la marca MG es algo más que un simple anuncio. Es futuro. La esperanza a la que se aferra un rincón olvidado, abandonado y casi incomunicado de Galicia que ha esperado 40 años por una oportunidad así.

Astilleros en Ferrol

Astilleros en Ferrol / ECG

Las cifras de una decadencia

Con 186.764 habitantes repartidos en una veintena de concellos, las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal tienen el triste honor de encabezar algunos de los ranking más negativos de Galicia.

A nivel de infraestructuras, están vertebradas por los algunos de los últimos trenes diésel que sobreviven en la red nacional, mientras que por carretera solo la AP-9 y la AG-64 las conectan al mundo, ya que el resto son carreteras obsoletas.

El agujero industrial va además acompañado de otro demográfico: Ortigueira, As Somozas y As Pontes concentran más aldeas abandonada que todo el sur de Galicia junto. La propia ciudad de Ferrol perdió 20.000 habitantes desde mediados de los 90, algo insólito en un contexto donde el censo de la Galicia urbana engorda. De los 83.000 vecinos de 1996 a 64.367 tres décadas después. Algo normal con una estadística de 700 nacimientos al año frente a más de 2.000 defunciones.

La riqueza de los hogares también lleva años dando señales de alarma en la zona. La renta disponible bruta por habitante en la comarca de Ferrol fue de 18.900 euros en 2023, por debajo de la media gallega y del resto de áreas urbanas. En Ortegal la cifra baja a 16.500, a la cola de Galicia.

Por último, a nivel de empleo, Ferrolterra tiene un 13,7% de la afiliación vinculada a la industria, el segundo mayor porcentaje tras Vigo. Pero en realidad es una cifra negativa, ya que si se echa la vista atrás, a finales de los 80 es peso del empleo industrial en la ría superaba el 30%, más del doble, lo que certifica que estas fueron cuatro décadas de travesía del desierto.

La mejor noticia en décadas

Es posible que la fábrica de SAIC para fabricar o ensamblar coches de la marca MG en Ferrol, con apoyo logístico de otra en As Pontes, no sea suficiente por sí misma para sacar a este rincón de Galicia de los números rojos. Pero al menos es la mejor noticia que han recibido sus vecinos en décadas, ya que el impacto de un proyecto de estas dimensiones es incluso más trasversal que la construcción de una fragata.

Más de 200 millones de inversión, 2.300 empleos y 120.000 coches al año son por ahora las grandes cifras del proyecto. Y sean más o menos precisas, son suficientes para que Ferrol se agarre a ellas para salir de una vez por todas del agujero industrial en el que lleva metida la comarca 40 años.

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