El mapa negro de las motos en Galicia: estas son las rutas de ocio que vigilará Tráfico este verano
La DGT diseña una campaña de control para los fines de semana tras el repunte de siniestros y el accidente mortal de Arbo el pasado sábado
Más de la mitad de los motoristas fallecidos perdieron la vida entre las 15 horas del viernes y la medianoche del domingo
El jefe de la Guardia Civil advierte que "la parte débil se lleva la peor parte" al margen de quien sea el responsable

Sinistro mortal ocurrido el fin de semana en Arbo, en el que falleció un motorista. / Anxo Gutiérrez
El accidente mortal registrado en Arbo el sábado de la semana pasada, en una colisión contra un turismo en una carretera secundaria frecuentada por motoristas, ha vuelto a encender las alertas en Tráfico. El siniestro refleja un patrón que se repite cada primavera y verano en Galicia: más motos en carretera, más ocio sobre dos ruedas y, en consecuencia, más riesgo.
La provincia de Pontevedra, con rutas atractivas para los aficionados a las dos ruedas como la subida hacia A Caniza, la ribera del Miño o los tramos interiores hacia A Paradanta, y la de A Coruña, con carreteras muy frecuentadas como la AC-542, la zona de As Fragas do Eume o los accesos a la Costa da Morte, concentran buena parte del tráfico motero de fin de semana. Y también una parte creciente de los siniestros con motos.
Con 104 motoristas fallecidos en lo que va de año en España, 13 más que el año pasado —un 14% más—, más de la mitad de ellos en fin de semana —58—, la DGT advierte de un escenario crítico y reforzará durante los fines de semana de este verano la vigilancia en las carreteras más frecuentadas por motoristas. De hecho, en Galicia la Guardia Civil de Tráfico ya empezó con los primeros controles sobtre este colectivo el pasado mes de abril.
Solo en mayo murieron 31 motoristas en las carreteras españolas, siete más que en el mismo periodo de 2025. Cada año, las vías interurbanas gallegas registran una media de entre 13 y 15 motoristas fallecidos. 2024 batió el récord de víctimas mortales en vehículos de dos ruedas: 21 de moto y dos de ciclomotor.
Cuatro muertos en dos meses
En lo que va de año, en Galicia hubo 4 fallecidos en accidentes de moto, según datos de la Jefatura de Tráfico de A Coruña, desde donde se coordinan los centros territoriales de toda la comunidad. Dos víctimas mortales se registraron en carreteras de A Coruña, una en la de Ourense y otra en la de Pontevedra. Mayo fue el mes negro, con 3 moteros muertos. Y en marzo, hubo uno.
Con el inicio de la nueva campaña de vigilancia sobre motocicletas y en la antesala del verano, el jefe del Sector de Tráfico en Galicia, el teniente coronel Antonio Hidalgo, recuerda que esta época del año trae "desgraciadamente un incremento de accidentes de motocicletas". Hidalgo detalla que “unas veces son los motoristas los culpables, otras veces los demás usuarios”, pero insiste en que, aunque el siniestro se produzca porque alguna de las partes infringe una norma —prioridad de paso, alcohol, drogas o velocidad—, “siempre va a ser la parte débil la que se va a llevar la peor parte”.
Sus palabras buscan reforzar el mensaje central de la campaña: la necesidad de extremar la prudencia, tanto por parte de los motoristas como del resto de conductores, en un periodo especialmente crítico para la seguridad vial.
La mayor parte de los siniestros se producen en carreteras convencionales, donde se registraron 77 de las 104 muertes, según datos de la DGT. Las salidas de vía continúan siendo el tipo de accidente más frecuente, con 46 fallecidos, aunque también aumentan las colisiones, tanto frontales como múltiples.
El perfil más vulnerable sigue siendo el de un varón de entre 45 y 64 años, que representa casi la mitad de los motoristas fallecidos. En cuanto al modelo de la moto, la mayor mortalidad se concentra en cilindradas entre 501 y 1.000 cc, habituales en rutas de ocio y desplazamientos de fin de semana.
Rutas moteras
En Galicia, las provincias de A Coruña y Pontevedra concentran buena parte del tráfico motero recreativo. Tramos como la AC-542 y los accesos a As Fragas do Eume, las carreteras interiores hacia la Costa da Morte, la subida hacia A Caniza, la ribera del Miño entre Salvaterra, Arbo y As Neves o los tramos sinuosos de A Paradanta son especialmente concurridos entre junio y octubre, coincidiendo con el aumento de temperaturas y la mayor actividad turística.
La DGT advierte de que estos tramos combinan curvas cerradas, cambios de rasante, arcenes estrechos y tráfico mixto, factores que elevan el riesgo cuando se suman la velocidad o la falta de experiencia.
Ante este escenario, el departamento que dirige Pere Navarro anunció este jueves un refuerzo de la vigilancia en las carreteras más frecuentadas por motoristas durante los fines de semana, desde junio hasta octubre. La campaña, ejecutada por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, se centrará en excesos de velocidad, adelantamientos antirreglamentarios, consumo de alcohol y drogas, uso incorrecto o ausencia de casco y protecciones.
El objetivo es doble: reducir la siniestralidad y recordar la importancia de cumplir las normas en un colectivo especialmente vulnerable.
Prevención y formación
La DGT insiste en que la prevención empieza antes de arrancar la moto. El uso de equipamiento adecuado es determinante: el casco reduce el riesgo de muerte hasta un 42% y las lesiones graves en la cabeza un 69%; la ropa con protectores disminuye entre un 23% y un 45% las lesiones, y hasta un 90% las abrasiones; los guantes reducen a la mitad las lesiones en manos; las botas específicas disminuyen un tercio las lesiones en pies y tobillos, y los airbags para motoristas, cada vez más extendidos, reducen de forma notable la gravedad de los traumatismos.
Además, Tráfico recuerda que la formación es esencial. El nuevo permiso A incorpora más práctica y contenidos sobre sistemas de ayuda a la conducción, y los cursos voluntarios de conducción segura ya han sido realizados por más de 700 motoristas, permitiendo incluso recuperar puntos del carné.
La conducción preventiva implica también revisar neumáticos, comprobar frenos, verificar alumbrado, controlar niveles y adaptar la velocidad al estado de la vía y la visibilidad.
La distancia de seguridad debe aumentar cuando lo hace la velocidad o disminuye la adherencia, especialmente en carreteras gallegas donde la humedad y la sombra son constantes incluso en verano.
Con el inicio de la temporada alta de rutas moteras, Galicia afronta un verano clave para frenar una tendencia que preocupa. Las consecuencias de acelerar más de la cuenta o un pequeño despiste sobre dos ruedas son más nefastas que al volante de un turismo, una furgoneta o un camión. La combinación de vigilancia, equipamiento adecuado y conducción responsable será determinante para evitar que las cifras sigan creciendo.
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