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Investigación

Cómo envejecen los delfines: Galicia se asoma al misterio del deterioro cerebral en los cetáceos

Un estudio pionero con doce ejemplares varados en Galicia detecta una proteína vinculada en humanos al Alzheimer

La investigación abre nuevas vías para comprender cómo el cerebro se protege frente al envejecimiento y la hipoxia extrema

Una imagen de un cetáceo cerca de nuestras costas en Galicia.

Una imagen de un cetáceo cerca de nuestras costas en Galicia. / PabloCovelo

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Bajo las aguas del Atlántico, los cetáceos esconden todavía numerosos secretos biológicos.

Uno de ellos acaba de emerger gracias a una investigación liderada por la Universidad Alfonso X El Sabio, con participación de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA), que ha puesto el foco en el envejecimiento cerebral de delfines y otros cetáceos varados en Galicia. El hallazgo conecta directamente con una de las grandes preocupaciones médicas del siglo XXI: las enfermedades neurodegenerativas.

El estudio, dirigido por el doctor Fernando Vásquez y la doctora Belén Alonso-Escamillo, analiza la presencia de la proteína TAU fosforilada (AT100) en distintas regiones cerebrales de cetáceos. En humanos y otros primates, esta proteína está estrechamente relacionada con patologías como el Alzheimer, donde las alteraciones de la proteína Tau terminan dañando las neuronas y deteriorando funciones cognitivas esenciales.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica Biology, estudió muestras cerebrales de doce cetáceos recogidos por la Red de Varamentos de Galicia. Los científicos analizaron dos áreas clave: la corteza frontal, relacionada con procesos cognitivos complejos, y el cerebelo, implicado en el control motor y la coordinación.

Uno de los gráficos de la investigación

Uno de los gráficos de la investigación / MPDI

Los resultados revelan un patrón tan claro como inquietante: la presencia de AT100 aumenta con la edad. Los individuos adultos presentaban niveles significativamente superiores a los subadultos, y estos, a su vez, más elevados que los ejemplares juveniles. No se encontraron diferencias relacionadas con el sexo.

Condiciones fisiológicas extremas

«Estamos viendo marcadores asociados al envejecimiento cerebral en especies marinas que, además, viven sometidas a condiciones fisiológicas extremas», explican los investigadores. Porque los cetáceos realizan inmersiones profundas y repetidas que exponen al cerebro a episodios continuos de hipoxia intermitente, es decir, reducciones temporales del oxígeno disponible.

Precisamente ahí reside uno de los aspectos más innovadores del trabajo. Los investigadores plantean que la proteína AT100 podría no ser únicamente una señal de deterioro neuronal, sino también una herramienta defensiva desarrollada por el cerebro de estos mamíferos marinos. Según la hipótesis del estudio, la translocación de AT100 hacia el núcleo celular actuaría como un mecanismo neuroprotector capaz de preservar la integridad del ADN frente al estrés oxidativo provocado por las inmersiones.

Cerebro de un cetáceo

Cerebro de un cetáceo / PabloCovelo/CEMMA

El hallazgo introduce una mirada mucho más compleja sobre una proteína tradicionalmente asociada a patologías neurodegenerativas. Lo que en humanos suele interpretarse como un marcador de daño cerebral podría desempeñar en cetáceos una función adaptativa esencial para sobrevivir en un entorno extremo.

La investigación también detectó un caso especialmente significativo: un ejemplar subadulto con necrosis cerebral presentaba niveles muy elevados de AT100. Este dato sugiere que la proteína podría servir además como marcador sensible de daño neuronal agudo, ampliando todavía más su interés biomédico.

Aunque el estudio es preliminar y cuenta con una muestra reducida, los científicos consideran que constituye un punto de partida de enorme valor. Galicia, gracias a su red de varamientos y a décadas de trabajo científico sobre mamíferos marinos, se ha convertido en un laboratorio natural privilegiado para investigar cómo envejece el cerebro de los cetáceos y qué estrategias biológicas emplean para protegerse.

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Fuente: Faro de Vigo

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