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El malestar médico crece ante el incentivo salarial del Sergas para acortar bajas laborales

El Consello Galego de Colexios Médicos exige a la Xunta que elimine el indicador que vincula la productividad de los facultativos a la duración de las incapacidades temporales de los pacientes

Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

Hospital Clínico de Santiago de Compostela. / Jesús Prieto

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El malestar ha terminado por aflorar también entre los doctores. El Consello Galego de Colexios Médicos —que agrupa a las cuatro entidades provinciales— reclama a la Xunta que retire el vínculo entre parte del salario variable de los facultativos del Sergas y la duración de las bajas laborales de sus pacientes. Lo hace después de que el Servizo Galego de Saúde (Sergas) incorporase a los acuerdos de gestión de las áreas sanitarias para 2026 un indicador que condiciona una parte del complemento de productividad a que las incapacidades temporales no superen los tiempos orientativos fijados por la Seguridad Social.

La medida, sin embargo, no es nueva. El incentivo económico lleva dos años vigente, aunque ahora ha cristalizado un rechazo que el organismo define como «generalizado» entre profesionales y pacientes. En un comunicado difundido este sábado, el Consello sostiene que, ante la controversia suscitada, lo «más adecuado» sería retirar ese objetivo de los planes de gestión del presente ejercicio.

La decisión se enmarca en la estrategia de la Xunta para reducir la duración media de las bajas médicas, una asignatura pendiente del Gobierno gallego. La comunidad figura entre las autonomías donde más se prolongan las mismas, solo por detrás de Extremadura. Pero los médicos introducen un matiz que consideran imprescindible para leer la fotografía completa: Galicia es, al mismo tiempo, una de las regiones con menos incidencia de incapacidad temporal y la segunda con menos procesos registrados, según datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).

El Consello no cuestiona el objetivo de fondo. Considera «razonable» que las administraciones busquen fórmulas para ganar eficiencia, acortar demoras injustificadas o combatir el fraude y la cronificación de algunos procesos. Pero advierte de que esa responsabilidad no puede recaer únicamente sobre la consulta médica: interpela también al sistema sanitario, a las instituciones, a las empresas y al conjunto de la sociedad.

La crítica se centra, sobre todo, en las consecuencias del método. Ligar incentivos económicos al control de las bajas laborales, sostienen, introduce riesgos «éticos, clínicos y organizativos» al colocar sobre los profesionales una presión añadida para reducir tiempos sin atender necesariamente a la singularidad de cada proceso médico. A ello suman otro temor: el impacto sobre la relación entre médico y paciente. Porque cuando el criterio asistencial convive con objetivos administrativos, advierten, puede abrirse un conflicto de intereses percibido que erosione la confianza. También alertan de posibles desigualdades entre facultativos, especialmente entre quienes atienden poblaciones más envejecidas, vulnerables o con mayor carga de enfermedad, donde las recuperaciones suelen exigir tiempos más largos.

El rechazo no ha llegado en solitario. En las últimas semanas, colectivos como la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria, asociaciones de pacientes y partidos de la oposición habían cuestionado ya una propuesta que, lejos de cerrar el debate sobre las bajas laborales, lo ha intensificado.

Fuente: El Correo Gallego

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