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Plan de Saúde Ambiental

Sanidade utiliza por primera vez proyecciones de mortalidad para activar las alertas por ola de calor

El Sergas modificó este verano su protocolo de actuación ante el incremento de episodios de temperaturas extremas

Una mujer con un abanico frente a un puesto de helados.

Una mujer con un abanico frente a un puesto de helados. / Antonio Hernández Rios

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Santiago

Los episodios de temperaturas extremas serán cada vez más frecuentes y tendrán una mayor duración e impacto, tal y como advierte la Xunta. A modo de ejemplo, este pasado mes de junio fue el segundo más cálido de la historia y julio ha arrancado con los termómetros por encima de los 40 grados en muchos puntos de la geografía gallega. Esto tiene un claro impacto sobre la salud. La Consellería de Sanidade ha modificado, de hecho, este verano el protocolo de actuaciones frente a los posibles efectos de las altas temperaturas. Ya no solo tiene en cuenta los datos de Meteogalicia para activar las alertas sanitarias, sino que valora también las estimaciones de la posible mortalidad que puedan causar esas temperaturas sobre la base de los indicadores obtenidos por Meteosalud, una herramienta creada por el Ministerio de Sanidad.

«Cuando tienes muchos días de calor, se ha visto que la mortalidad puede llegar a aumentar, pero por empeoramiento de ciertas enfermedades. Por eso, se tienen en cuenta también esas proyecciones que hace Meteosalud sobre el exceso de defunciones. A nosotros nos interesa dar esas recomendaciones precisamente dirigidas a esos pacientes que sufren patologías o a personas mayores o que vivan solas», explica la subdirectora xeral de Saúde Ambiental, Inés Mato.

Plan de Saúde Ambiental

Este protocolo frente a las temperaturas extremas es una de las herramientas incluidas en el nuevo Plan de Saúde Ambiental 2026-2030 que acaba de aprobar la Xunta. «La población debe saber que mantenemos vigilancia sobre todos aquellos factores que pueden suponer un riesgo para la salud», explica. Se hacen evaluaciones ambientales para determinar si proyectos como parques eólicos, carreteras, minas, centrales energéticas, industrias o grandes urbanizaciones pueden causar daños a las personas. También se hacen controles sobre las aguas de consumo humano, zonas de baño, el posible impacto de campos electromagnéticos o el radón, así como la contaminación del aire, entre otros aspectos.

Y, en este contexto, se incluye el protocolo de actuación frente a las altas temperaturas, que fija una serie de avisos a la población y recomendaciones. La Consellería de Sanidade establece tres niveles de alerta y hasta ahora usaba exclusivamente los datos de Meteogalicia sobre temperaturas mínimas y máximas, duración e intensidad de cada episodio de calor. Pero ahora se cruzan estos datos con los de Meteosalud, que tiene en cuenta el exceso de mortalidad por exceso de calor. «A veces hay diferencias entre una fuente y otra, pero nosotros optamos por ser protectores», explica Inés Mato.

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Fuente: Faro de Vigo

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