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Litoral

El modelo de chiringuito de playa sostenible e integrado en el paisaje de Galicia no despierta mucho interés

La iniciativa de la Xunta para subvencionar su transformación, la primera convocatoria que se hace de este tipo, apenas ha logrado 14 proyectos beneficiarios, dejando más de 910.000 euros sin repartir

Chiringuito en la playa Compostela de Vilagarcía.

Chiringuito en la playa Compostela de Vilagarcía. / Iñaki Abella

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R. S.

Santiago

La idea de conseguir que los chiringuitos de las playas gallegas fueran más sostenibles, emplearan materiales reutilizables, reciclados, de bajo impacto ambiental o con certificación ecológica y consumieran menos agua y energía, generaran menos residuos y, de paso, encajaran mejor en el paisaje no despega del todo. La Xunta puso un millón de euros sobre la mesa para animar a los negocios del litoral a dar el paso. Pero, a la hora de la verdad, el entusiasmo ha sido bastante limitado.

La primera convocatoria de estas ayudas se ha saldado con únicamente 14 proyectos beneficiarios y un gasto total de 89.062 euros. Es decir, la Administración autonómica apenas ha adjudicado el 9% del crédito disponible. Más de 910.000 euros se han quedado sin repartir, una cifra que refleja el escaso tirón que ha tenido la iniciativa entre los establecimientos que funcionan durante Semana Santa o la temporada de verano.

Y eso que la Xunta intentó dar margen. El plazo de presentación de solicitudes, abierto inicialmente a comienzos de año, fue ampliado hasta principios de mayo con el argumento de facilitar la participación de un sector marcado por la temporalidad. Ni siquiera esos dos meses adicionales consiguieron que la convocatoria levantara demasiadas pasiones.

Las ayudas estaban pensadas para financiar reformas relativamente variadas. Entraban desde la instalación de estructuras, suelos, paneles, toldos o mobiliario fabricados con materiales reciclados, reutilizables o de bajo impacto ambiental hasta sistemas para ahorrar agua y electricidad. También podían subvencionarse mejoras en la separación y gestión de residuos, soluciones de accesibilidad universal o actuaciones dirigidas a integrar mejor los locales en su entorno.

En la modalidad general, la Xunta financia hasta la mitad del gasto, con una inversión mínima de 1.500 euros y una subvención máxima de 10.000 euros por proyecto. La aportación media concedida ronda los 6.360 euros por negocio. La convocatoria contemplaba además condiciones más ventajosas para aquellos empresarios dispuestos a transformar por completo sus instalaciones siguiendo alguno de los prototipos de chiringuito sostenible promovidos por la Administración.

El resultado final queda, en cualquier caso, muy lejos de la ambición inicial. Frente al millón anunciado para modernizar los establecimientos de la costa, la inversión pública efectiva no alcanza los 90.000 euros. La transición verde de los chiringuitos gallegos comenzará, por ahora, con un grupo reducido de negocios y con buena parte del presupuesto todavía en la caja.

La Xunta destaca que las actuaciones aprobadas permitirán avanzar hacia establecimientos más eficientes, accesibles e integrados en el paisaje. Por la razón que sea, el chiringuito sostenible tendrá que esperar para convertirse en el nuevo paisaje habitual de las playas gallegas. Tal vez porque esta ha sido la primera vez que se hace una convocatoria de este tipo.

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Fuente: Faro de Vigo

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