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Vivienda

Teresa Táboas: «La vivienda es un derecho innegociable, no un producto de inversión»

La arquitecta gallega, primera mujer española en ocupar el cargo, dirige la diplomacia institucional de la organización con la ONU: «Las ciudades serán inteligentes si los ciudadanos son inteligentes, y para eso tienen que estar en el centro del debate»

«En Galicia, activar la vivienda vacía tiene que ir de la mano una activación de la política económica en el medio rural», asegura

Teresa Táboas, esta semana en Pontevedra.

Teresa Táboas, esta semana en Pontevedra. / Rafa Vázquez

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Teresa Táboas acaba de convertirse en la primera arquitecta española y gallega —y la segunda mujer de la historia— que ocupa la Secretaría General de la Unión Internacional de Arquitectos. El nombramiento sitúa en uno de los principales órganos de gobierno de la profesión a una arquitecta que conoce tanto el ejercicio profesional como la gestión colegial y la política de vivienda. Hablamos sobre el poder real de la arquitectura ante la crisis residencial, la emergencia climática y la transformación tecnológica.

Después de haber sido vicepresidenta para Europa, ¿qué significa alcanzar la Secretaría General de la UIA y qué capacidad real de decisión tendrá desde este cargo?

Toda, porque realmente la Secretaría General es como el motor, el ejecutivo diplomático de la organización. Es un cargo de gran responsabilidad estratégica y operativa, que tiene un peso estratégico importantísimo. El presidente Zhang Li, de nacionalidad china, y yo representamos a la UIA en el día a día. Es diplomacia institucional con la ONU, la UNESCO, ONU-Hábitat, la OMS y ONU Turismo.

Es la primera española y gallega y la segunda mujer de la historia que ocupa esta responsabilidad. ¿Se ha roto el techo de cristal o sigue siendo excepcional que las arquitectas lleguen a los espacios de decisión?

La respuesta es que aún no es lo común. En el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, que tiene casi un siglo, por primera vez hay una mujer presidenta, que es Marta Vall-llossera. Ahora prácticamente la mitad de las consejeras son mujeres, pero, cuando yo fui presidenta y decana de Galicia, fui la segunda mujer en entrar en el Consejo Superior desde que se fundó en el año 1931. Conociendo otras latitudes y otras organizaciones profesionales de países donde culturalmente a la mujer todavía le queda mucho por avanzar en cuanto a derechos, no es fácil. En las escuelas de arquitectura del mundo occidental hay una mayoría de mujeres, pero después, en las estructuras académicas, profesionales y de las organizaciones, esa representación es mucho menor.

¿Cuáles serán sus prioridades durante el mandato 2026-2029?

Tenemos tres hitos importantes. Por una parte, el foro de Bombay del próximo año, en relación con las nuevas tecnologías y la regeneración urbana. Después estará Río de Janeiro, con el turismo responsable. Y rematamos en 2029 con el Congreso de Beijing. Durante este mandato se crearon dos nuevas capitalidades a partir de dos propuestas que hice. Una de ellas está relacionada con el turismo responsable. El turismo está acelerando procesos de gentrificación y de expulsión de los propios vecinos por la vivienda turística y por el tipo de comercio. Por eso se creó esta capital mundial, que tendrá un foro en Río de Janeiro para debatir, desde nuestra profesión, cómo creemos que hay que hacer la planificación territorial, urbana y edificatoria, y las propias políticas de vivienda, teniendo en cuenta esta presión tremenda del turismo en determinadas latitudes. En Río tienen cuatro lugares que son patrimonio de la UNESCO y me parece muy interesante, porque ahí es más fácil enlazar cómo el turismo masivo puede llegar a destruir los ecosistemas de los cuales depende ese turismo. Nosotros hacemos una parte de la planificación urbana, pero después somos los que diseñamos los hoteles, las viviendas y todos los equipamientos necesarios para que esa maquinaria del turismo funcione. Tenemos mucho que decir como profesionales.

¿Es el turismo masivo también un reto para las ciudades españolas y gallegas?

España es ya el segundo país del mundo en número de turistas, solo por de está delante Francia. Las dinámicas del turismo masivo están constantemente evolucionando y alterando realidades. Hay que empezar a hablar de sostenibilidad y de turismo responsable. Nuestra realidad en Galicia es distinta. Las escalas de nuestro turismo no son comparables con las de otras zonas del Estado, como el litoral mediterráneo o las islas, pero el auge de los alquileres turísticos de corta duración ha reducido en gran medida la oferta residencial. También está la destrucción del comercio local y la pérdida de identidad. Se saturan las infraestructuras sociosanitarias, el transporte, el espacio público, la gestión de residuos y los recursos hídricos.

La Declaración de Barcelona sostiene que la vivienda debe entenderse como un derecho y no como un producto de inversión. ¿Cómo se convierte esa afirmación en políticas reales?

En el Congreso Mundial de Barcelona, uno de los puntos de la Declaración de Barcelona es precisamente el referido a la vivienda. Declaramos a escala mundial la vivienda como un derecho y no como un producto de inversión. Es un derecho que no es negociable. El mensaje fue clarísimo desde nuestra profesión y fue clarísimo para todo el mundo. La vivienda hay que planificarla. Hay que analizar lo que sucede desde lo local, saber cuáles son las dinámicas y cuál es la matriz desde la que se parte: qué viviendas hay, cuáles no hay, cómo son los flujos de movimiento y cómo funcionan las áreas funcionales.

La arquitecta Teresa Táboas, en Pontevedra.

La arquitecta Teresa Táboas, en Pontevedra. / Rafa Vázquez

¿Y en Galicia?

Estoy pensando, en Galicia: cómo funcionan esos flujos y esas dinámicas económicas, y de qué manera equilibramos los territorios. La vivienda es también un equilibrador del territorio. Si haces políticas de vivienda y esa parte va acompañada de una planificación territorial de las políticas económicas, evitarás zonas totalmente vacías de población y procurarás crear esa red de ciudades de escalas medias y pequeñas. Tiene que haber mucha vivienda pública en el mercado. Hay dos líneas: tener un parque mayor de viviendas en alquiler de propiedad pública e incentivar la construcción de vivienda de precio limitado con iniciativa privada. Pero para eso también hay que ayudar a que se gestionen rápidamente los suelos, toda la parte administrativa y el apoyo financiero, porque hace falta un soporte económico.

Desde su experiencia como conselleira, ¿dónde se encuentra hoy el principal bloqueo de las políticas de vivienda?

Creo que en toda España pasó una cosa después de que estallase la burbuja inmobiliaria. Se produjo una crisis tremenda y durante muchos años se dejó de planificar, se dejó de hacer vivienda, se dejó de hacer vivienda protegida y vivienda pública. Apareció un vacío que no tenía que haberse producido. Esos años se tenían que haber utilizado para planificar. Como hubo un tiempo de menor locura inmobiliaria que en los años previos al estallido de la burbuja, aquel era el tiempo de la pausa económica, pero también el tiempo para analizar qué se hizo mal, qué se debía hacer y cómo. Y no se hizo. Cuando empezamos a salir de la crisis económica, nos encontramos con que no teníamos políticas de vivienda planificadas en las comunidades autónomas, o casi en ninguna.

Táboas, en la entrega en la Sagrada Familia de Barcelona de los premios trianuales de la UIA.

Táboas, en la entrega en la Sagrada Familia de Barcelona de los premios trianuales de la UIA. / Fdv

Dice que las políticas de vivienda necesitan periodos largos. ¿En cuánto tiempo se traduce?

Podemos hablar, si lo medimos en legislaturas, de un mínimo de dos legislaturas. Si nos movemos solamente en el tiempo electoral, en cuatro años puedes echar a andar, pero no puedes consolidar lo que empiezas. Durante nuestro gobierno en la Xunta (bipartito 2005) se encargó la redacción del primer plan sectorial para vivienda protegida. Había ayuntamientos que no tenían planes generales y necesitábamos un instrumento superior. El plan quedó redactado y hecho. La idea era comenzar durante el segundo mandato a conseguir esos suelos, urbanizarlos y poder edificarlos, pero quedó en un cajón. Era una planificación a veinte años.

Ha afirmado que la vivienda no puede quedar exclusivamente en manos del mercado. ¿Dónde debe situarse la frontera entre el liderazgo público y la iniciativa privada?

Hay que buscar un equilibrio: equilibrar oferta y regulación. Hay una planificación urbana y legislativa que tiene que garantizar el acceso a la vivienda y que tiene que huir de los ciclos económicos y de la especulación. Lo que hay que intentar desde las políticas de vivienda es desmercantilizar la vivienda. Es un bien de uso, no un bien de consumo. Para el 80 % de las personas, en el caso de Galicia, y me imagino que será lo mismo en el resto de España, la vivienda es la mayor inversión de su vida. Tiene que haber un parque público permanente. También hay que dar mayor cabida a las cooperativas, a la cesión de uso del suelo durante periodos largos y a la rehabilitación como obligación en determinadas zonas. Después, evidentemente, tiene que existir iniciativa privada. Puede haber cooperativas de vivienda, vivienda privada al 100 % y vivienda de precio limitado. Para evitar los desequilibrios está precisamente la Administración pública.

¿Puede la rehabilitación de viviendas vacías y núcleos históricos ofrecer una alternativa real a la concentración en las grandes ciudades?

Por supuesto. Primero, reutilizar. Si realmente queremos descarbonizar un sector altamente contaminante, tendremos que descarbonizarlo. Tiene que ser la primera opción, pero a veces no es suficiente. En África o en países de América Latina tienes que hacer vivienda nueva. En zonas como Galicia, donde el envejecimiento de la población ha dejado un gran parque de viviendas abandonadas o por rehabilitar, tienes que tener también las infraestructuras que permitan vivir en esos núcleos.Tenemos 32.000 núcleos de población y muchísimas aldeas ya abandonadas. Activar la vivienda vacía tiene que llevar de la mano una activación de la política económica, en nuestro caso, del medio rural. Si queremos realmente reequilibrar el territorio gallego y evitar que gane todavía más peso el eje atlántico, tendremos que activar también la economía de esas zonas: tendrá que ir de la mano de la consolidación de nuevos modelos económicos para ese rural.

La arquitecta, en una imagen de esta semana.

La arquitecta, en una imagen de esta semana. / Rafa Vázquez

Ante la emergencia climática, ¿cómo deben cambiar la arquitectura y la planificación urbana?

Estamos trabajando con la OMS en estos temas por la crisis climática. Tenemos que planificar el espacio público de convivencia de acuerdo con esas altas temperaturas que se producen en algunos momentos del año. Necesitamos cambiar toda la normativa de diseño. Hace falta una transformación radical de cómo entendemos tanto el urbanismo como la edificación por el tema del clima y de la crisis climática.

¿Puede la inteligencia artificial mejorar la planificación o existe el riesgo de que sustituya decisiones sociales por decisiones aparentemente técnicas?

Las nuevas tecnologías pueden hacer mapeos muy rápidos y manejar datos como instrumentos de trabajo y de la planificación territorial, siempre que no se conviertan en elementos que dicten lo que tenemos que hacer en función de intereses mercantiles. Hay que enfocar ética y prácticamente la inteligencia artificial. Aunque utilicemos plataformas de inteligencia artificial que calculan infinitamente más rápido porque manejan muchísimas variables, necesitamos estar con los vecinos, con las personas, para integrar ambas: la inteligencia esencial y la inteligencia artificial. Siempre digo que las grandes empresas tecnológicas hablan de smart cities, pero no de smart citizens. Necesitamos smart citizens, ciudadanos inteligentes. Las ciudades serán inteligentes si los ciudadanos son inteligentes, y para eso los ciudadanos tienen que estar en el centro del debate.

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Fuente: Faro de Vigo

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