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Regulación estatal

La normativa de alimentación saludable en los colegios lleva al cierre a una de cada cuatro cafeterías escolares

La prohibición de vender bollería o refrescos resta rentabilidad a estos establecimientos y la Consellería de Educación informa de que ya se han registrado 47 renuncias

Cafetería del IES República Oriental do Uruguai ( ROU ) de Vigo.

Cafetería del IES República Oriental do Uruguai ( ROU ) de Vigo. / Pedro Mina

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Santiago

Ni bollería industrial, ni bebidas azucaradas. La nueva normativa de comedores escolares impulsada por el Gobierno prohíbe estos productos con el afán de promover una alimentación saludable, pero esto ha hundido el negocio de las cafeterías de los colegios. En Galicia, según datos de la Consellería de Educación, medio centenar de adjudicatarios han presentado ya su renuncia. Son casi una de cada cuatro cantinas escolares gestionadas por la Xunta.

El nuevo decreto de comedores escolares implantado a nivel estatal el pasado 16 de abril, prohíbe la venta de bebidas azucaradas y bollería en los centros educativos, cuyos menús también limitan al máximo los fritos (croquetas, empanadillas, pizzas) o precocinados, dando prioridad a productos vegetales, legumbres, cereales preferiblemente integrales, frutas y frutos secos.

La normativa obligó a suprimir en torno al 80% de los alimentos que servían estas cafeterías, según denuncian los afectados: ni galletas, ni patatas fritas, ni gusanitos, ni refrescos. A las cafeterías solo les queda vender fruta, agua, café y bocadillos de tortilla o queso.

Ante esta situación, el secretario xeral técnico de la Consellería de Educación, Manuel Vila López, había advertido ya hace unas semanas en el Parlamento de Galicia de una «desbandada» de las concesionarias de las cafeterías escolares. La Xunta cifra en 47 las renuncias de un total de 200 establecimientos que funcionan en los colegios gallegos.

Críticas de la Xunta

Según explica Educación, la mayor parte de las renuncias son de autónomos y es «una consecuencia directa de las decisiones y políticas» del Gobierno central. «La normativa impuesta, sin ningún tipo de diálogo ni de financiación, hace muy difícil la rentabilidad de estos negocios al impedirles vender determinados productos», lamenta la consellería.

Además, se queja de que nada impide que los alumnos traigan estos productos de bollería o refrescos de su casa o los compren fuera del centro y los consuman en la cafetería. «Estamos a favor de una alimentación saludable de los jóvenes, pero no podemos cargar en exclusiva esa responsabilidad sobre la cafetería de los institutos».

Desde la Xunta lamentan que el real decreto aprobado por el Gobierno «no va a mejorar los hábitos alimentarios de los jóvenes y, a mayores, crea un nuevo problema de desempleo».

Máquinas expendedoras

Tampoco se podrán ofrecer bebidas energéticas o alimentos azucarados (la llamada bollería industrial) en las máquinas de vending de los colegios. En concreto, no se podrán vender productos que superen un contenido máximo de 5 gramos de azúcares por porción envasada y que incumplan los criterios recomendados por organismos como la OMS sobre los límites para la ingesta de grasas, azúcares y sal.

En la oferta de alimentos y bebidas en las cafeterías de los centros educativos se priorizarán los productos vegetales, legumbres, cereales preferiblemente integrales, frutas, frutos secos, «característicos de la dieta mediterránea» –tal y como se recoge en el real decreto–, que incluye también un consumo moderado de fuentes de proteínas de origen animal como pescado, huevos, lácteos y carne, preferentemente de ave y conejo.

A mayores, no se permitirá la venta de productos envasados con un contenido de cafeína superior a los 15 mg/100 ml.

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Fuente: Faro de Vigo

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