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Normalización lingüística

«Mano tendida» en vía muerta: PP y BNG cruzan reproches sin acercamiento por la negociación del plan del gallego

Los nacionalistas insiste en pedir una reunión «al más alto nivel» con Rueda y la Xunta les pide que se incorporen al proceso de diálogo

El PSdeG sí participa en el proceso, aunque considera que el gallego y el castellano no pueden competir en igualdad de condiciones

Reunión del PPdeG, PSdeG y DO este miércoles en el Parlamento, sin la presencia del BNG.

Reunión del PPdeG, PSdeG y DO este miércoles en el Parlamento, sin la presencia del BNG. / Xoán Álvarez

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Santiago

Que cojan su mano tendida. La frase, que el PP lleva repitiendo días sobre su voluntad de negociar la actualización del Plan Xeral de Normalización Lingüística, circula también en sentido contrario. Este miércoles fue el turno del BNG, que tras pedir una reunión con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y no acudir a la convocada en el Parlamento para analizar la propuesta, pidió a los populares que sean ellos quienes cojan «su mano tendida». Un día antes, el PPdeG había lanzado la acusación en sentido inverso, lamentando «chocar con el muro de bloqueo del BNG». Dos versiones del mismo gesto, cada una dirigida al otro para reprochar que no quiere negociar en sus términos y condiciones.

El diálogo se auguraba complicado desde el principio. En octubre de 2024, cuando el IGE publicó los preocupantes datos sobre el uso del gallego, el conselleiro de Cultura, José López Campos, puso en marcha una ronda de reuniones con los partidos y pidió no hablar de «líneas rojas». Pero la vía se torció pronto, y los reproches de la Xunta al BNG por alejarse del marco negociador y de los nacionalistas al Gobierno gallego de no querer moverse de su posición no tardaron en aparecer.

El principal punto de conflicto era (y es) el decreto del plurilingüismo de 2010 o el «decreto de la vergüenza», como lo define el Bloque, que reclama su retirada. Lo aprobó el PPdeG en solitario en 2010, y reparte las materias escolares al 50% entre gallego y castellano en los centros de modalidad ordinaria, y a un tercio en los centros plurilingües, que suman además el inglés. Además, obliga a impartir en castellano buena parte de las asignaturas científicas. La medida se justificó en su día alegando que las materias con más carga lingüística se reservarían al gallego, pero terminó siendo cuestionada por la propia Unión Europea: la Carta Europea de las Lenguas planteó la necesidad de liberar las asignaturas científicas para que puedan impartirse también en las lenguas minoritarias, como forma de reforzar su prestigio y su presencia pública.

Esto aparece recogido en la propuesta de actualización del plan, pero condiciona cualquier cambio a mantener el equilibrio lingüístico entre gallego y castellano y que la unanimidad política. Es decir: el Gobierno gallego se abre a liberar esas materias, pero solo si hay acuerdo con BNG y PSdeG y aceptan mantener el reparto igualitario entre los dos idiomas en la enseñanza.

Esto enquista unas negociaciones que ya parecían complejas incluso antes de tener el borrador, que se entregó la semana pasada, y muestra de ello es la reunión de este miércoles. La convocó el PPdeG, pero el Bloque se negó a ir y pidió, en cambio, una reunión con Rueda. En respuesta, los populares lamentaron que su «mano tendida» choque con el «muro de bloqueo del BNG»: el «foro para negociar», decían, es el Parlamento.

La reunión, por lo tanto, trascurrió sin la presencia de los nacionalistas, que volvieron a insistir en una reunión entre Pontón y Rueda. «Lo que pidió el BNG es diálogo. Ayer la líder de la oposición se dirigió al presidente de la Xunta para tener una reunión al más alto nivel» y discutir las propuestas, y no una «ceremonia propagandística del PP» que trae «medidas de rebajas para el gallego», explicó al respecto la diputada nacionalista Noa Presas. «Insistimos en que el PP, la Xunta, y particularmente su presidente, cojan la mano tendida que deja el BNG y se sienten a hablar del gallego», zanjó. Cada uno deja así la pelota en el tejado del otro y ninguno cede en su posición.

Por su parte, para el conselleiro de Lingua e Cultura, que habló tras el encuentro, la de los nacionalistas es una «excusa de mal pagador», recordando que fueron ellos quienes abandonaron «de forma voluntaria este proceso hace un año y medio». «Lo primero que tienen que hacer es dar un paso adelante, cambiar su actitud e incorporarse al proceso de diálogo», indicó Campos, quien no descartó que una vez «estén dentro del proceso», el presidente se reunirá tanto con Pontón como con los líderes de los otros partidos.

Quienes sí acudieron al encuentro fueron los otros dos grupos de la oposición, a quienes los populares agradecieron su «proactividad». En el caso del PSdeG, ya había dicho que su partido, al contrario que populares y nacionalistas, ni se levanta ni se ausenta de las mesas de debate. Si cambiar la situación del gallego pasa por eliminar o modificar el decreto del plurilingüismo, dijo la portavoz socialista de Cultura Silvia Longueira, habrá que verlo en la negociación. Lo que tienen claro los de José Ramón Gómez Besteiro es que «si una lengua es minorizada» como el gallego, «no puede competir en igualdad de condiciones que el castellano», y que cualquier documento que busque protegerlo debe cumplir los estándares europeos.

Los socialistas ya tienen decidido su calendario: dedicarán agosto y buena parte de septiembre a estructurar sus propuestas junto a los diputados que participaron en las comisiones, con el objetivo de llegar a septiembre con la posición del partido cerrada. Aun así, ya llevarán algunas aportaciones a la próxima reunión, el 28 de julio, donde se ha pedido a los grupos que presenten sus primeras contribuciones. Longueira insistió, además, en que ese trabajo se haga también escuchando a las asociaciones en defensa del gallego.

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Fuente: Faro de Vigo

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