06 de junio de 2013
06.06.2013
LA GRAN CORUÑA

La comarca, cobaya de alianzas

La Diputación apuesta ahora por fórmulas de cooperación más sencillas tras fracasar iniciativas como el Consorcio de la Montaña y la controversia generada por la fusión de Oza y Cesuras

06.06.2013 | 02:44
El presidente de la Diputación, en el medio, con los alcaldes de Monfero, Aranga, Vilarmaior e Irixoa. / la opinión

La comarca aprende a conjugar la primera persona del plural. Las fórmulas de cooperación se multiplican y solapan unas con otras. La mancomunidad coruñesa se ha disuelto tras décadas de inactividad. El Consorcio As Mariñas teme que la reforma de la ley de régimen local provoque su desaparición. Su homólogo de La Montaña no ha pasado del apretón de manos. Y la fusión encara su recta final entre recelos. Ahora la Diputación ensaya formas menos traumáticas. Es el turno de las comunidades intermunicipales

Cooperación. Es la palabra de moda en la comarca. Los municipios exploran nuevas fórmulas para reducir los costes de una administración obligada a adelgazar a la fuerza. Toca unir esfuerzos y los ensayos se multiplican. En los últimos años el área coruñesa ha tocado todos los palos: mancomunidades, consorcios, fusiones?

La Mancomunidad de A Coruña se ha disuelto tras tres décadas de inactividad. La Fundación comarcal de Betanzos dejó de ser "efectiva" en 2010. El Consorcio de As Mariñas teme que la reforma de la ley de régimen local le aboque a desaparecer. Su reflejo en La Montaña no pasó de un apretón de manos. Y la fusión de Oza y Cesuras, que alumbrará un municipio de 5.400 habitantes -en el límite de la viabilidad- amenaza con quedarse en una iniciativa aislada. No ha trascendido que otros municipios estén dispuestos a seguir sus pasos.

Ahora irrumpen en el ya revuelto panorama de la supramunicipalidad de As Mariñas, Betanzos y Costa da Morte las denominadas Comunidades Intermunicipales de Servicios Públicos Consorciados. Es el camino que ha seguido con Ponteceso, Laxe, Cabana y Malpica, agrupados en Costa Bergantiña. Y, ahora, Aranga, Monfero, Irixoa y Vilarmaior, unidos ahora bajo el paraguas de la comunidad Intermunicipal de Servicios Consorciados Lambre Mandeo. Una denominación algo rimbombante para una fórmula carente de aparato. Y esa es, precisamente, su principal baza según la Diputación, que tutoriza esta unión que, como otras, pretende hacer más por menos, unir esfuerzos para ofrecer mejores servicios. "No supondrá ningún coste porque no tiene cargos remunerados ni entidad jurídica propia", defendía ayer su presidente, Diego Calvo. Esta nueva forma de aliarse, defiende el responsable provincial, "camina con los tiempos".

Y son tiempos revueltos. El Estado reformula la ley de régimen local. Y el debate está servido. ¿Sobran escudos o diputaciones?. El Gobierno parece decidido a reforzar las instituciones provinciales y retirar competencias a los ayuntamientos. Los concellos recelan. Y hablan de aplicar el "sentido común". Como los protagonistas de ayer, los alcaldes de Aranga, Irixoa, Monfero y Vilarmaior. Son ya viejos conocidos. Colaboran desde hace años. Como otros muchos municipios de la comarca ya han impulsado proyectos y talleres de empleo conjuntos para optar a subvenciones. Su primer proyecto será un campamento de verano. La Diputación quiere ahora reconvertir el fallido Consorcio de la Montaña, formado por Curtis, Sobrado y Vilasantar, en una experiencia similar. Con menos aparato y un marco jurídico más sencillo. Las alianzas, puntuales o de mayor recorrido se repiten por toda la comarca. Atrás quedan otras iniciativas reivindicadas durante años como la Mancomunidad de Betanzos.

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