05 de agosto de 2018
05.08.2018
A CORUÑA

Casas para los comedores de plagas en As Mariñas

"Una mariquita adulta puede llegar a comerse 1.000 pulgones en su ciclo vital y ya las larvas que ponen se comen 100 al día. Y los cien murciélagos que caben en un refugio pueden comerse hasta 10.000 insectos en una noche", explica Miguel Fernández

05.08.2018 | 01:50
Prueba de caja nido, todavía en instalaciones de la empresa que las colocará.

"Una mariquita adulta puede llegar a comerse 1.000 pulgones en su ciclo vital y ya las larvas que ponen se comen 100 al día. Y los cien murciélagos que caben en un refugio pueden comerse hasta 10.000 insectos en una noche", explica el ingeniero agrónomo y técnico de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, Miguel Fernández, para explicar las virtudes de un nuevo proyecto. Las empresas adheridas a la marca de la reserva de producción hortícola o vinícola participarán en un programa de control biológico de plagas, llamado Mejora y difusión de la biodiversidad asociada a las explotaciones agrarias, que pretende controlar las plagas de forma natural con solo introducir ciertas especies animales en los terrenos de sus explotaciones agrarias.

Las herramientas para atraer a las especies que deben comerse a otras serán las cajas nido y los hoteles de insectos. Se distribuirán tres tipos de cajas nido: las destinadas a acoger aves de pequeño porte, que se comen orugas, pulgones o escarabajos, especies que suelen representar una plaga; las dirigidas a búhos o lechuzas, que ingieren topillos o ratones de campo, que también forman plagas en viñedos y huertas; refugios de murciélagos, animales que se alimentan de polillas y otros insectos voladores. Además, se pondrán hoteles de insectos, pequeñas estructuras destinadas a ubicarse en el interior de invernaderos y acoger como huéspedes a "insectos beneficiosos como las mariquitas o crisopas, que se alimentan de plagas", señala el técnico de la reserva.

En la actualidad, se ha completado la primera fase del proyecto: visitan y ver en su finca o invernadero qué va mejor para cada productor. Ahora, se realizará una segunda fase que consistirá en ejecutar las cajas, colocarlas y después asesorar y realizar un seguimiento.

Las cajas se elaborarán con madera de la reserva y no llevarán pintura, por lo que "no tendrán impacto en el medio ambiente", señala Rodríguez. Las empresas participantes son 16 de las 25 adheridas a la marca de la reserva, "casi el 100% de las productoras en huerta y viñedo, porque de las 25 algunas son transformadoras", explica el técnico.

Rodríguez confía en que las cajas nido y hoteles de insectos den buenos resultados ya que, asegura, "en otras zonas se registra un porcentaje muy alto de ocupación".

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