02 de octubre de 2019
02.10.2019
La Opinión de A Coruña
Rodrigo López Piquín

"La primera lucha contra el cambio climático está en el supermercado"

"Muchísimos países nos han pedido datos sobre la Reserva de Biosfera de las Mariñas y su Plan Alimentario para implantarlo, es un ejemplo a nivel mundial"

01.10.2019 | 22:00
Rodrigo López Piquín, ayer, en el puerto de A Coruña.

Rodrigo López Piquín es uno de esos jóvenes que quieren cambiar el mundo. Este ingeniero participa en todo tipo de actos solidarios, ayudó a que la comarca lograse el reconocimiento de Reserva de Biosfera y tiene una web sobre el Camino de Santiago Sostenible. Todo, antes de los 30 años. Aunque muy conocido por su trabajo de dinamizador cultural y de ocio en su localidad, Santa Cruz, y por ser concejal de Obras y Medio Ambiente de Oleiros de 2011 a 2019, ahora ya es más reconocido por ser uno de los apenas tres o cuatro españoles que fueron invitados por la Unesco a la Cumbre sobre la Acción Climática organizada por la ONU en Nueva York hace unos días, que incluyó jornadas solo para jóvenes considerados potenciales líderes mundiales contra el cambio climático.

¿Qué le ha parecido la Cumbre, cree que ha servido para algo?

Sí, ha sido un punto de inflexión. La lucha contra el cambio climático no tendrá éxito sin la participación de los jóvenes y con plena igualdad de género, si no fracasaremos. Gracias a la iniciativa de Greta Thunberg y los Fridays for Future, que han puesto el tema en la agenda de muchos gobiernos y olvidásemos al primo de Rajoy, el debate ya no es si hay o no cambio climático sino cómo actuar, y eso es muy positivo. La experiencia estuvo muy bien.

¿Y ahora qué?

Pues no paramos. Estamos organizando una red de jóvenes de las Reservas de Biosfera de España, habrá una reunión en A Coruña este mes, del 23 al 24 de octubre. Hablaremos de qué podemos hacer para combatir el cambio climático. Las Reservas de Biosfera son territorios comprometidos con la sostenibilidad, son lugares de experimentación en la lucha contra el cambio climático, y hay unas 700 en toda Europa. Se trata de replicar lo que funciona en las Reservas. La Unesco está muy interesada en esto. Yo ya estoy colaborando para que se replique el ejemplo en Cuba y en Ecuador, tras cuatro meses de trabajo voluntario. Una de las experiencias a replicar en otros lugares es el Plan Alimentario de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo.

Usted dio a conocer esta iniciativa de la Reserva de la comarca primero en el foro de China y luego en Nueva York

Exacto. El Plan Alimentario de nuestra Reserva es un ejemplo a nivel mundial, no nos lo creemos hasta que vamos fuera. Al Foro de Jóvenes en China, del que salimos directos para Nueva York, llevé un librito con los datos básicos del proyecto e hice copias. Allí le llamaban en broma la Biblia de Rodrigo. Bueno, Rodrigo los chinos no eran capaces de pronunciarlo y López tampoco, así que cuando les dije que me llamasen por mi segundo apellido Piquín, ya fue todo de maravilla, lo pronunciaban perfecto. Ya en serio, tienen muchísimo interés en implantar el Plan Alimentario en muchos países, a mí y al presidente del Ceida, Carlos Vales, que también está en otro encuentro en Suráfrica, nos han pedido datos. Y es algo sencillo, promover la agricultura ecológica, empleo verde, el consumo de productos locales y variedades autóctonas.

Los jóvenes han pasado a la acción visto que los gobernantes pasan un poco de todo. Pero los demás, ¿qué podemos hacer en el día a día para ayudar al medio ambiente?

No hace falta cambiar tu vida al completo ni ser unos radicales, solo con unos pocos cambios ya ayudamos. La primera lucha contra el cambio climático está en el supermercado, ahí es donde votamos realmente cada día. Hay que comprar productos locales. Yo tengo una aplicación, Yuka, con la que escaneo los códigos de barras y miro sus ingredientes, de dónde viene. Compras una piña, y si lo piensas, se ha cultivado deforestando, con productos químicos, ha viajado en un barco refrigerado, y luego la venden a un precio muy barato comparado con el alto precio ambiental. Nos alimentamos de productos quilométricos, que para cultivar y atender toda la demanda se talan bosques, como pasa en la Amazonía. Compras productos de fuera y aquí se abandona el campo y se vacía de gente y hay una pérdida cultural y económica, el dinero no se queda aquí.

Vale, comprar productos producidos lo más cerca posible de casa es fácil. ¿Qué mas?

Usar más el transporte público. Yo cojo el bus delante de casa en Santa Cruz y llego al centro de A Coruña, a Entrejardines, y me es más fácil, cómodo y barato que el coche. Y cuanto más se use, más frecuencias se pondrán. Y la tercera medida, reducir el consumo de plásticos de un solo uso. Si un día haces una fiesta y pones vasos de un solo uso, no te culpabilices, simplemente no lo hagas todos los días. No se puede consumir para exhibir un poder económico, consumir es barato, pero piensa en si es necesario. En cualquier ámbito se puede empezar a cambiar las cosas. Por ejemplo, las fiestas de Santa Cruz, con los vasos reutilizables y las bolsas de papel. Son pequeñas decisiones que suman. A mí me sorprende ver que chicos de quince años, ya te miran mal si usas plásticos.

Acaba de regresar y aquí estamos con el cierre de As Pontes, el adiós al carbón, mejoría ambiental, pero golpe para el empleo y la economía

La mejora ambiental no puede significar la pérdida de puestos de trabajo ni hundir una comarca. Hay que movilizarse y buscar alternativas. Sí, las térmicas tendrán que cerrar. Alemania tiene altos porcentajes de renovables, apostó por la transición ecológica, los granjeros tienen paneles fotovoltaicos en sus techos.

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